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La tecnología como instrumento de aíslo en los jóvenes en tiempos de pandemia

La tecnología durante la pandemia, se mostró como un punto esencial y benéfico en el desarrollo de la vida social. No obstante, también se muestra como objeto perjudicial en los jóvenes, a causa de posibles adicciones y la constante permanencia en los aparatos tecnológicos.

Por: Juan Sebastián Pineda y Duván Steven Serrano

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El siglo XXI ha sido un periodo protagónico en la evolución comunicacional del ser humano, pues por medio de los diversos avances tecnológicos, como el internet y las redes sociales, la sociedad ha sabido combatir los diferentes obstáculos y necesidades que se le han venido presentando.

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Desde problemas en la brecha comunicativa en el mundo, hasta la obtención de información en diversos ámbitos. Por medio de las TICS (Tecnologías de la Información y la Comunicación), conformadas por las tecnologías clásicas (televisión, radio, telefonía) y las nuevas tecnologías (la digitalización) la humanidad ha conseguido contrarrestar dificultades que ahora no son ningún problema.

Disminuyó considerablemente la brecha comunicativa a distancia, logró fortalecer la adquisición de información, pudiendo emplearla en cualquier ámbito y profesión, como también, incrementó y perfeccionó los tiempos de ocio de diferentes maneras (estando todo esto en constante cambio y evolución). No obstante, no todos han sido aspectos positivos, cuando se habla de las nuevas y más accesibles tecnologías actuales, y aún más, en tiempos de pandemia.

COVID-19 y las redes sociales, una fusión naciente

El ser humano, en lo que lleva de existencia, ha sabido enfrentarse a las diversas dificultades y obstáculos que se le ha presentado. El virus del COVID-19 no fue la excepción, pues ante la inminente pandemia, la sociedad supo adaptarse a la situación por medio de su gran aliado: la tecnología.

Que le permitió continuar con actividades cotidianas en diversos ámbitos como el del entretenimiento, el laboral y el educativo. Hablando en específico de este último, la virtualidad, por medio de las clases sincrónicas ha jugado un papel fundamental para continuar con la educación, siendo ahora un elemento imprescindible en la vida de los jóvenes.

Sin embargo, y aunque puede ser esto beneficioso para ellos, también tiene sus riesgos y es que el constante encierro ha ocasionado que los jóvenes en general estén condicionados u obligados a mantenerse horas seguidas enfrente de una pantalla, generando así en ellos dificultades mentales, físicas y hasta emocionales en su vida social y personal.

Natalia Pineda, madre cabeza de familia afirma que: “todo en exceso puede afectar, sobre todo si se esconden tras una pantalla para no tener que hablar con nadie, infortunadamente como ya no asisten al colegio pues no tienen la oportunidad de compartir con sus compañeros y hacer nuevos amigos, socializar se les está haciendo más difícil con esta nueva normalidad”.

La salud física y emocional de los niños es cada vez más preocupante, y existen pruebas que sugieren que pasar más tiempo en Internet conlleva a realizar menos actividades al aire libre, reduce la calidad del sueño, aumenta los síntomas de ansiedad y fomenta hábitos de alimentación poco saludables. (Unicef & Fore, 2021, “Declaración” sección)

¿Los videojuegos están aislando a los jóvenes?

“El uso excesivo de videojuegos podría provocar sedentarismo, descuido de las actividades académicas, y reducción de la convivencia familiar y social” afirma el coordinador de la Clínica de Trastornos Adictivos del Instituto Nacional de Psiquiatría en México, Hugo González Cantú.

El constante cambio de consolas, celulares y ordenadores ha propagado la presencia de videojuegos en los jóvenes, esto, aunque puede llegar a ser un beneficio en cuanto a el incentivo de la diversión y el entretenimiento, también, puede generar fuertes alteraciones en su estilo de vida. 

La CIE-11, acrónimo de la Clasificación Internacional de Enfermedades publicado por la Organización Mundial de la Salud, manifiesta claramente que hay un trastorno que deriva de los videojuegos y que se puede diagnosticar durante un periodo de al menos 12 meses, se muestra un comportamiento caracterizado por la pérdida del control sobre el tiempo que se juega. Todo esto ocasionado por la prioridad que los jóvenes le dan al juego frente a sus verdaderas responsabilidades y/o actividades de carácter social.

La decisión de incluir una nueva categoría diagnóstica en la CIE-11, ha sido bien recibida por psicólogos y psiquiatras de todo el mundo, pues en los diferentes casos se ve una similitud de las acciones que toman estos “adictos” a los videojuegos. Sin embargo, esta hipótesis no pone muy contento a todo el mundo, pues las asociaciones del sector de los videojuegos y algunos investigadores y profesionales de la salud mental opinan que, por el momento, no se cuenta con los suficientes conocimientos sobre los efectos de los videojuegos y por lo tanto no se pueden sacar esas conclusiones. Pero tampoco hay que descartar la constante influencia y posible perjuicio de los videojuegos en los jóvenes.

También, podemos ver que los videojuegos manejan otros ámbitos y patrones sociales, en los cuales los límites del espacio y el tiempo se pierden por completo. Un ejemplo claro, son aquellos juegos online en los que no importa quién está conectado o desconectado, siempre estarán en funcionamiento, y es ahí cuando los jóvenes optan por aislarse horas enteras tomando como refuerzo este tipo de plataformas.

Manuela Rodríguez, Psicóloga y Especialista en Neuropsicología Infantil afirma que, en algunos de estos juegos incluso, aun cuando el jugador no esté conectado, el personaje puede seguir operando y puede comunicarse y pedir instrucciones al jugador mediante el envío de correo electrónico o de mensajes de texto al celular.Es decir, se tiende a generar un tipo de dependencia al querer estar todo el tiempo frente al juego.

Como dato interesante, según Newzoo (agencia internacional de inteligencia de mercado de videojuegos y aplicaciones móviles), Colombia ocupa el puesto 37 entre los países que consumen más videojuegos en el mundo, y se calcula que más de 3 millones y medio de colombianos son consumidores frecuentes de consolas, entre ellos muchos jóvenes que no saben cómo ocupar su tiempo y lo emplean en esta vida virtual.

Una perspectiva diferente 

No obstante, también es importante ver el otro lado de la moneda, no es correcto culpar a Internet y mucho menos a los videojuegos como los mayores causantes del aislamiento en todos los jóvenes, pues hay una buena parte de jóvenes que utilizan estas plataformas para conectarse con otro tipo de personas de hasta diferentes países. Inclusive, se puede considerar a los videojuegos como factor comunicacional entre usuarios, y que en muchas ocasiones puede trascender de lo virtual.  

Puesto que en varios casos se ha comprobado que los videojuegos pueden llegar a ser la continuidad en las relaciones, su refuerzo, existen muchas experiencias de video gamers que manifiestan que han conocido más personas por video juegos en línea que en persona física. En definitiva, el contacto permanente que tienen a diario los usuarios por medio de los videojuegos, hace que se creen vínculos mucho más fuertes que solo centrados en un juego, los videojuegos en línea cuentan con la herramienta de poder hablar al instante y verse por una cámara que los conecta, esto facilita la comunicación y las relaciones.

Es claro afirmar que la tecnología es una herramienta esencial y útil en diferentes campos; hace la vida mucho más sencilla, permite desarrollar actividades que antes no existía la mínima posibilidad de realizar, y sin mencionar la increíble capacidad que tiene para entretener. Pero, si bien es cierto que nos beneficia en muchos aspectos, su exceso también nos perjudica.

La vida es un balance, todo en exceso es malo y si el ser humano no es capaz de darse cuenta de eso y afrontar su vida cotidiana dentro de ese balance, pronto será consumido por sus propias máquinas y no habrá ninguna tecnología que pueda salvarlo. 

Si usted tiene algo qué decir o agregar a este artículo, escriba un correo electrónico a: radio@uniminuto.edu

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