Por: Juan Diego Fuentes
En un contexto donde la lectura busca salir de los espacios tradicionales, las iniciativas comunitarias se convierten en el verdadero motor de cambio cultural. En la Feria Internacional del Libro de Bogotá 2026, el conversatorio con los ganadores de la Beca para la creación o fortalecimiento de proyectos de promoción de lectura 2025 evidenció cómo distintas comunidades están reinventando la forma de narrarse a sí mismas.
En este espacio, cuatro proyectos ganadores compartieron sus experiencias, procesos y aprendizajes, ofreciendo al público una mirada cercana a sus propuestas y al impacto de sus trabajos en distintos territorios de la ciudad.

Uno de los proyectos destacados se desarrolla en la UPZ de Bosa, donde una biblioteca comunitaria ha sido apropiada principalmente por personas mayores. Allí, alrededor de 42 mujeres participaron en la creación de un libro colectivo, construido a partir de sus propias historias de vida. A través de una metodología denominada “hojas de vida”, las participantes narraron sus etapas de juventud, adultez y vejez, generando un ejercicio de diálogo intergeneracional que conecta saberes, experiencias y memorias desde lo íntimo y lo colectivo.
Otra de las iniciativas se centra en un ciclo de talleres dirigido a hombres cuidadores, quienes encuentran en la literatura una herramienta para fortalecer su vínculo con la primera infancia. El proyecto busca enseñar a contar cuentos a niñas y niños, promoviendo la literatura infantil realista, la lectura en voz alta y el desarrollo de actividades lúdicas. La apuesta no solo amplía el acceso a la lectura, sino que también cuestiona y transforma los roles tradicionales de cuidado.

Desde la periferia urbana, un tercer proyecto propone formas no convencionales de circulación literaria mediante los llamados “libros botánicos”. Desarrollado en la localidad de Fontibón, este proceso mezcla literatura y bordado para visibilizar narrativas locales a partir de recetas con plantas medicinales. A través de estos dispositivos, se construyen relatos que conectan la lectura como una experiencia sensorial y comunitaria.
Finalmente, la iniciativa “Bogotá contada, relatos en movimiento” traslada la literatura a las calles de La Candelaria mediante recorridos donde los habitantes del sector crean y comparten sus propias narrativas. Este proyecto convierte el territorio en un escenario de historias, donde la ciudad deja de ser solo un espacio físico para convertirse en un texto en constante construcción.
El conversatorio dejó en evidencia que la promoción de lectura en Bogotá no se limita a los libros, sino que se expande hacia prácticas que integran memoria, identidad y comunidad.








