Fotografía tomada de http://consumidoresorganicos.org

Por: 

Realizado por Nathaly Cárdenas

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Desde hace varios meses se ha venido presentando una gran preocupación por la muerte masiva de las abejas (apicidios) puesto que estos insectos facilitan la producción de cultivos a través del proceso de polinización que realizan; sin embrago, muchos desconocen su importancia para la existencia de los seres humanos.

En relación con los apicidios, Francisco Silva, técnico en apicultura y miembro de la empresa Apisred ubicada en el Huila agregó, “principalmente estos problemas se están generando en las zonas de minifundio, es así como en el departamento del Quindío, en donde hay muchísimo café, hay fumigaciones que se hacen de manera irresponsable aplicando más pesticida del que se debe utilizar produciendo la muerte de miles de abejas. El año pasado en este departamento fueron asesinadas más de 6.000 mil colmenas; en los Llanos Orientales y en Cundinamarca hubo también una gran cantidad de muerte de abejas por el mismo factor. La gente desconoce que más del 70% de los productos que consumimos los seres humanos necesitan de polinizadores como las abejas, colibrís, mariposas y diferentes clases de insectos; cuando no hay abejas u otros polinizadores las frutas son pequeñas y salen defectuosas, los alimentos podrían estar en peligro y por ende la especie humana si las abejas continúan muriendo”.

El proceso de polinización consiste en que la abeja cuando se siente atraída por el néctar de las flores, esta lo absorbe y de manera simultánea queda impregnada del polen (gránulos que contienen células masculinas) de la planta; en otras palabras, estos gránulos quedan pegados a su cuerpo y cuando la abeja emigra a otra flor de la misma especie, al entrar en contacto con ella, deja el polen que iba adherido a su cuerpo encima del estigma de la flor (parte femenina de la planta), el polen irá bajando por el estilo de la flor hasta llegar al óvulo para fertilizarlo. La polinización que realizan las abejas y otros agentes polinizadores es vital para el desarrollo de los cultivos y hacer posible la producción de semillas y frutos.

Sin embargo, ante la complicada situación de las abejas por los distintos agentes químicos que las afectan hay científicos trabajando en busca de una alternativa: “mini drones que puedan reemplazar a las abejas. El Instituto Wyss y la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de Harvard desarrollan, desde el 2009, un prototipo que pueda replicar el valioso trabajo de estos insectos. El objetivo no es que estos mini drones recojan el néctar para producir miel, pero que al menos puedan transportar el polen entre las flores y permitir su fecundación, una tarea que en caso de la desaparición de las abejas no habría forma tecnológica de realizar con eficacia”.

Además del proceso de polinización, que es de gran beneficio para los productos de consumo humano, conviene señalar que existen personas y empresas dedicadas exclusivamente a la cría de abejas proporcionándoles otros beneficios y productos; a esto se le denomina apicultura. “La apicultura es una actividad encaminada al trabajo y explotación de las abejas Apias (con aguijón), porque la meliponicultura es el trabajo con abejas sin aguijón. Con la crianza de las abejas y el cuidado de las colmenas obtenemos productos directos que se venden en el mercado como: polen, miel, propóleos, jalea real, y otros derivados como: jabones, vinagre de miel, gel antibacterial y vino de miel; de igual forma, ofrecemos servicios de polinización, entre muchos otros”; puntualiza Francisco Silva.

Apisred nace como una empresa familiar que empieza su producción en el 2008 y en el 2012 se convierte en S.A.S.  Por la gran labor que han desempeñado en relación con el tema de apicultura han recibido apoyo de Colciencias a partir de la convocatoria “A ciencia cierta” en la que fueron ganadores en el 2015, conjuntamente han recibido apoyo de la Gobernación del Huila y han trabajado con otras entidades.

“Casi la tercera parte de los cultivos que se generan en nuestro país se dan gracias al proceso de polinización”, menciona Alejandra Giraldo, Zootecnista egresada de la Universidad Santo Tomás. No obstante, los apicidios (muerte de abejas) saltan a la vista cuando los cultivos tienen un manejo indebido, pues, los plaguicidas y agentes químicos, que sirven para prevenir o destruir las plagas que afectan las plantaciones agrícolas, son utilizados de manera indiscriminada y sin control causando la muerte de las abejas.

Aunque hay cultivos para los que son necesarios el uso de plaguicidas, estos deben ser utilizados de manera responsable. “Hay un contraste complicado porque para algunos agricultores es importante el uso de plaguicidas, fertilizantes y, de manera general, algunos agentes químicos con el fin de preservar la subsistencia de los cultivos y llevarlos hasta su finalización; por ejemplo, el cultivo de café tiene un proceso largo y en él intervienen bastantes agentes patógenos los cuales afectan la planta y se hace necesario el uso de plaguicidas para poder finalizar con las cosechas”, añade Alejandra Giraldo.

El control de plagas es un factor que preocupa al sector apicultor ya que este es la principal causa de muerte en las abejas. “En la región del trópico bajo de nuestro país: Magdalena medio, zonas del Urabá, entre otros, existe un riesgo evidente ante la aparición de bastantes ectoparásitos, tanto en plantas como en animales, que son tratados con productos tóxicos como el Fipronil (un insecticida), estos afectan principalmente el sistema nervioso central de las abejas haciendo que estas pierdan su sentido de orientación”, explica Alejandra.

 Si bien existen plantas que se pueden autopolinizar sin las abejas, es importante mencionar que la calidad en los frutos y semillas no es la misma y como lo explica una publicación de la Agencia de Noticias de la UN, Universidad Nacional, “al polinizar la planta, la abeja hace que el fruto sea mucho más pesado. Si esto no ocurre, aparece un fenómeno denominado depresión y la variabilidad genética se limita, hace que el fruto tenga poco vigor y una cáscara más blanda”.

Algunas entidades como el ICA (Instituto Colombiano Agropecuario) ya volcaron su atención sobre esta problemática, en un comunicado presentado en agosto de este año señalaron al respecto: “el ICA ya inició una campaña de acercamiento entre apicultores y agricultores de las regiones afectadas, para explicarles la problemática y entregar recomendaciones para el uso responsable de plaguicidas de uso agrícola, en dosis, momento de aplicación, frecuencia, siembra de plantas que le sirvan a las abejas como albergue, censos apícolas, entre otras medidas, que permitan que haya armonía y responsabilidad, entre la  producción apícola y la agrícola”. Además de la campaña, también iniciaron procesos de revaluación de los agentes químicos utilizados en agricultura con el fin de evaluar sus componentes y decidir si continúan o no en el mercado. “A la fecha se han cancelado los registros a 165 denominaciones comerciales de Plaguicidas Químicos de Uso Agrícola, PQUA, debido a que no cumplieron con algunos de los requisitos del proceso de revaluación”, se lee en el comunicado.

En consecuencia, es primordial el uso responsable de plaguicidas y la utilización de menos aerosoles a fin de mitigar el impacto ambiental y los daños hacia los distintos polinizadores. Cuando haya abejas cerca a su lugar de vivienda es importante no matarlas sino acudir a expertos para que puedan trasladarlas de manera responsable y segura a otro lugar.

Esta problemática que afecta principalmente a los polinizadores requiere de la atención especial tanto de apicultores como de agricultores, se podría decir que se necesita de un trabajo conjunto entre ellos a fin de preservar estos insectos tan importantes para el ecosistema; sin olvidar que es un tema que le atañe a la humanidad de manera general ya que, esta también se vería afecta por la inexistencia de los polinizadores. Es de todos la responsabilidad de cuidar y preservar el medio ambiente y más cuando este le proporciona la subsistencia al ser humano. Cabe resaltar que, aunque se intente realizar el proceso de polinización con tecnología, dicho proceso no podría llegar a ser tan eficiente como el que desarrollan las abejas por si mismas. Generar más conciencia y menos desconocimiento en cuanto a este tipo de temas minimiza de alguna manera el impacto ambiental y reduce la tasa de apicidios presentados recientemente.

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