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[Opinión] Maternidad por decisión y no por suerte

Es hora de tomar medidas y educar con más participación a la población, para que desaparezca el aborto clandestino que lleva a miles de colombianas a la muerte o las pone en riesgo por complicaciones durante el procedimiento que a largo plazo pueda afectar su salud.

Por: María Nelly Lenis Rubio @ManeLenis

En una sociedad en la que existe el señalamiento por una decisión que debe ser individual, genera interminables y airadas discusiones entre personas que no tienen participación sobre el derecho que tiene la mujer sobre su cuerpo. En Colombia son pocas las organizaciones que buscan una solución a través del Estado con leyes que sean más flexibles y no las condenen ante la decisión de practicarse un aborto.

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Actualmente existen tres razones estipuladas por la ley y que respaldan la práctica de la interrupción voluntaria de un embarazo, aun así, la mujer que lo realiza es estigmatizada social, emocional, psicológica y espiritualmente. Son escenarios que se presentan y deberían ser respetados ante la decisión que tome la mujer sobre su cuerpo.

En un país donde la legalización total pueda estar lejos de ser aprobada y seguir estancada por la Corte Constitucional colombiana, que deja a la mujer argumentando de nuevo para que se le practique un aborto que la causa es “por salud mental” y así evitar el delito por el cual pueda ser condenada de 3 a 5 años de cárcel y contar con la suerte de que no se le escape por indiscreción a alguien y sea señalada, atacada y discriminada por su decisión.

Colombia es un país con casi 50 millones de habitantes, de los cuales 51,2% son mujeres según el último censo; son mayoría, pero no son respaldadas. La educación sexual y reproductiva debe ser más profunda y obligatoria para la población colombiana que se encuentra en edad fértil, incluyendo al hombre como partícipe al igual que la mujer, que han confundido su papel de “empoderada” al pasar del 29,9% al 40,7% como jefe de hogar, que no es sino otra realidad que ante la irresponsabilidad sexual de algunos hombres, el machismo, el comportamiento cultural y aceptación de costumbres, las ubica en un escenario donde se deben enfrentar a tener sus hijos solas y dejar de lado estudios, superaciones profesionales y mejorar estilo de vida, mientras el hombre sigue sin ningún pare una cadena sexual que deja varios hijos sumando a la pobreza del país.

El aborto no hace parte de un método de planificación, ante esto, es importante tomar medidas y afianzar la educación sexual, con programas más incisivos e incluyentes donde los métodos de planificación sean la alternativa principal para todos los actores que tienen actividad sexual, a pesar de que PROFAMILIA, las EPS, el SISBEN y la Medicina Prepagada lo ofrezcan de forma gratuita, no lo hacen ver como una necesidad, que debe estar incluida en la canasta familiar.

Es hora de tomar medidas y educar con más participación a la población, para que desaparezca el aborto clandestino que lleva a miles de colombianas a la muerte o las pone en riesgo por complicaciones durante el procedimiento que a largo plazo pueda afectar su salud. La discusión no debe ser si legaliza o no, la discusión debería ser enfocada en la educación sexual. 

En la zona de ladera de Santiago de Cali, hay una vereda de 1.300 habitantes aproximadamente. La mayoría son desplazados del sur de país, de los departamentos de Cauca, Nariño, Caquetá y Putumayo. Hay muchos jóvenes que han iniciado su vida sexual sin educación y se han volcado a ser madres y padres a una edad muy temprana quedando en una educación básica que no les permite acceder a buenos empleos y con ingresos económicos bajos que disminuyen la calidad de vida de sus nuevas familias; a esto se acompaña la irresponsabilidad paterna y el abandono masculino aplaudido por la sociedad donde se encuentran. Es aceptado que el joven tenga entre dos y tres hijos con diferentes mujeres, pero no el que la jovencita tenga hijos de diferentes padres.

La maternidad debe ser una elección y no una suerte.

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