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Miguel Velandia, campeón de la vida

Miguel Alexander Velandia Sánchez, un ciclista profesional de alto rendimiento, paipano de nacimiento el 08 de diciembre de 2017 salió como todos los días y quiso ir a entrenar por las montañas del pueblo, sin contar que un accidente le cambiaría sus planes y su proyecto de vida.

Por: Cesar Giovanny Reyes Rios

Miguel nació el 13 de octubre de 1981 en Paipa Boyacá, en el seno de una familia conformada por su padre, don Luis Alberto Velandia y su madre Ana de Dios Sánchez, además tiene dos hermanas menores; Zulma Yurani y Viviana. Su padre tiene un reconocido negocio de bicicletas en la parte central del municipio, por lo que Miguel creció rodeado del mundo del ciclismo y podía acceder a la bicicleta, aunque solo la usaba como recreación y para movilizarse. Estudió toda su etapa escolar en el colegio Académico, lugar en el que se pudo formar, hacer grandes amistades y practicar muchos deportes como voleibol, baloncesto, fútbol sala, destacándose en el ámbito deportivo. 

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Cuando llega a grado once en el año 2000 y a sus 18 años llega un momento decisivo para él y es que debe pensar qué camino seguir para profesionalizarse. Mientras se decidía, trabajó como mecánico en el almacén de su padre; posteriormente estudió ingeniería de sistemas de manera virtual, pero solo lo hizo por dos semestres ya que realmente sentía que eso no era para él. Así que se decidió por empezar a entrenar ciclo montañismo de manera recreativa, se involucró con gente que conocía del tema y empezó a interesarse por el deporte; luego de formarse y mostrar buenos resultados, lo invitan a entrenar con el grupo Elite, compartiendo con otras figuras importantes del ciclismo como Libardo Niño, sentía una diferencia abismal al iniciar a entrenar de manera más profesional. Al principio tuvo que realizar muchos sacrificios, muchos esfuerzos para poder rendir, pasó por muchas carreras para poder adquirir nivel. Debido a su gusto por los deportes decidió estudiar licenciatura en educación física, recreación y deporte en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia.

Miguel Velandia junto a su hijo Juan Andrés, su mayor fuente de motivación

Su etapa universitaria la alternaba con la práctica deportiva, cada vez rendía mejor, madrugaba a entrenar e iba a clases a la ciudad de Tunja, se volvió una persona muy disciplinada para cumplir todos los compromisos que adquiría. Recuerda con emotividad aquellas carreras pequeñas y festivales en los municipios, que sirvieron para formarse y aunque a veces los resultados no eran los esperados, Miguel seguía perseverando para que cada carrera fuera mejor que la anterior. En la universidad, logró ser parte del equipo representativo de ciclismo obteniendo una beca y destacándose por sus buenos resultados. Cuando iba a culminar su carrera en el año 2010, el presidente de la Liga de ciclismo de Boyacá lo invita a ser entrenador de la selección dentro de la organización, a lo que él aceptó sintiéndose muy bendecido por esta oportunidad en la que podía alternar su proceso como entrenador y como ciclista, cuestión que lo ponía muy feliz al poder realizar lo que le gustaba.

Desde la universidad, logró entrar a la selección Boyacá de ciclomontañismo en la que tuvo varios logros como ser campeón departamental, campeón de algunas válidas de copa Colombia modalidad Cross Country y ganador del Campeonato Nacional en el año 2016, luego de varios años intentando llegar al primer lugar. Participó en suramericanos y panamericanos de ciclomontañismo en su categoría, teniendo la posibilidad de representar a Colombia en países como Paraguay. 

Como entrenador tuvo muchos logros ya que sus estudiantes se destacan en el ámbito local, departamental, nacional e internacional. Siempre resaltó en el mundo deportivo ya que también tuvo la oportunidad de representar a Boyacá en Congresos en países como Chile, Argentina, Costa Rica y Panamá, también llegó a desempeñarse como profesional en programas de Comfaboy y en Coldeportes Nacional como coordinador de un programa de ciclovías en Boyacá. En el año 2016 conoce a Lauren Osorio, licenciada en educación física, quien era su compañera de trabajo en el Instituto de Recreación y Deportes de Paipa-IERD y ese mismo año se casan.

Durante el año 2017 su proyecto de vida giraba en torno al deporte, y, además, su esposa quedó embarazada, cumpliendo uno de sus objetivos que era formar una familia junto a ella, estaba alegre por todo lo que estaba logrando. El 08 de diciembre de 2017 a unas semanas de lo que se tenía pronosticado nacería su hijo, madrugó como todos los días, se despidió de su esposa, salió a dejar unos papeles del trabajo en el coliseo municipal y aprovechó para ir a dar una vuelta corta en bicicleta, decide ir por una zona rural, en una curva iba descendiendo cuando se encuentra a un carro de frente, el carro lo impacta y sale hacia a un lado, Miguel cae sobre una piedra pegándose en la espalda, se fractura varias vértebras de la columna y se secciona la médula espinal, ocasionándole un trauma raquimedular a nivel c7, también se fracturó varias costillas y una de ellas le perforó un pulmón. Miguel nunca perdió el conocimiento, recuerda que su casco se estalló y le evitó un golpe que lo podría haber dejado inconsciente, el dolor que sentía era insoportable, sentía como si le estuvieran clavando muchos cuchillos en la espalda, todo era desesperación; sentía un calor que le recorría el cuerpo y se iba desvaneciendo. Él decide llamar a un amigo para que lo auxilie y le pide que tenga cuidado en cómo le van a contar a su esposa Lauren lo sucedido.  Por fortuna, unas personas que pasaron por allí lo ayudaron a sacar de donde cayó, él les daba indicaciones para que lo levantaran como se debía, estaba dispuesto a asumir las consecuencias, ya que sentía que se iba a morir pues sus pulmones habían colapsado debido a que también sufrió un hemotórax. Su esposa Lauren cuando se enteró de la noticia no sabía qué hacer, quedó en shock, su desespero era inmenso, aunque tenía que mantener la calma debido a su estado de embarazo, ella sintió mucha tristeza, ya que quería que Miguel la acompañará en los últimos días del embarazo y en el nacimiento de su hijo.

La ambulancia demoró en llegar aproximadamente 20 minutos, que para él fueron eternos, fue trasladado al hospital, él les informa que no siente las piernas, así que le aplican medicamentos para el dolor y le hacen las primeras revisiones en el protocolo de emergencia, luego es trasladado al hospital de Duitama en donde no sabían que procedimiento realizar debido a que se podrían generar complicaciones si lo movían, lo dejarón 3 días en lo que parecía ser una tabla y debido a esto se le generaron lesiones en la espalda, le hacen varias pruebas, pero al no tener los equipos para operarlo, lo trasladan a la clínica Medilaser en Tunja, donde luego de varios exámenes determinan que tampoco le pueden realizar las cirugías por falta de equipos, entre todo eso solo sentía desesperación, dolor y sufrimiento. Luego de unas semanas, gracias a varias influencias y apoyos logran que lo atiendan en el hospital Militar en Bogotá donde lo revisa un médico cirujano quien lo opera, para estabilizarle la columna.

Los días en el hospital fueron muy duros, sobre todo porque era la época navideña, él solo quería salir corriendo y poder recuperar su vida, estar con su familia y esperar a que naciera su hijo que estaba proyectado para nacer el 23 de diciembre, pero que finalmente no nació ese día. Su hijo Juan Andrés nace el 3 de enero, el mismo día que a él le dan salida luego de haberle hecho la cirugía.

Luego viene el proceso de asimilar su nueva condición, anhelaba volver a caminar, pero desde un principio los doctores le dieron el diagnóstico de que no iba a volver a hacerlo, Miguel agradece que afortunadamente no hubo lesiones cerebrales que pudieran ocasionar algo peor. Recuerda que en su proceso alcanzó a caer en depresión, pero se vio motivado por las cosas buenas de la vida, su hijo, su esposa, su familia y amigos, recibió el apoyo de la gente, compañeros y personas cercanas que de una u otra manera buscaban cómo ayudarlo, Miguel tiene muy presente a su amigo Johan Coronado quien lo acompañó durante un buen tiempo en el hospital y en su proceso de recuperación, apoyándolo y estando pendiente de sus necesidades.

Ya han pasado 3 años desde ese suceso, Miguel tiene 39 años, vive en una casa adaptada a sus necesidades en el barrio Flor de Mayo en Paipa, junto a su esposa e hijo, se dedica a avanzar en su proceso de recuperación y mejorando día a día en diferentes sentidos. Se siente muy agradecido por las nuevas oportunidades que le da la vida, agradece el hecho de estar junto a su hijo, le enseña sobre cosas de la vida, disfruta de ver televisión, jugar y aprender a su lado; y le brinda el mensaje de que a pesar de las circunstancias de la vida hay que seguir luchando; su esposa dice que es como si tuviera a dos niños chiquitos ya que Juan Andrés y Miguel avanzan en muchos procesos juntos, sobre todo en procesos motrices que ambos deben tener que aprender. Miguel le agradece a su esposa Lauren por haber tenido que ser mamá y papá de su hijo en algunas circunstancias, por acompañarlo, por ayudarle a avanzar en sus necesidades y por convertirse en cuidadora de una persona con discapacidad.

Una de las actividades que más les gusta realizar es salir juntos mientras Miguel va en su silla de ruedas, Juan Andrés en su bicicleta y Lauren en patines por diferentes sitios del municipio.

Actualmente, Miguel se desempeña como administrativo en el instituto de deportes de Paipa y también trabaja en diversos procesos como entrenador con el equipo de Nairo, raza de Campeones. En los diferentes contextos en que se ve involucrado ha promovido una cultura de apoyo a la discapacidad, ya que apoya a quienes pasan por situaciones similares y están desmotivados, sin ganas de salir adelante; quiere demostrarles a través de videos y otras estrategias que es posible hacer muchas cosas, enseñando que las discapacidades no son limitaciones para salir adelante.

En cuanto a aspectos del accidente, aún tiene unas heridas, especialmente la de la espalda que a veces se le empeora y hace que se le dificulten muchas cosas, además, se encuentra en procesos legales para arreglar la situación con la persona del carro involucrada en su accidente.

Miguel tiene planeado volver a retomar su vida deportiva, ha estado entrenando con la selección colombiana de Rugby en silla de ruedas, pero tuvo que parar por su herida en la espalda, volver a ser deportista sería algo que lo haría muy feliz, también le ha incentivado la cultura del deporte a su hijo, le gustaría verlo ejerciendo algún deporte, con cierto temor dice que precisamente ciclismo no, que le gustaría un deporte como la natación, atletismo u otra actividad, pero ya depende de las decisiones de su hijo.

Sus prioridades han cambiado, su hijo y su familia están en la primera de ellas, cuando sus amigos lo llaman en busca de su ayuda él siempre está ahí para darles una mano. Miguel siempre está con actitud positiva, mostrando las cosas buenas de la vida y enseñando que ¡Cada día es un regalo y cada día debemos agradecer!

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