Colombia y Venezuela vivieron en 2026 sismos de magnitud comparable, pero con consecuencias radicalmente distintas. Mientras el terremoto de Chocó, ocurrido el pasado lunes. Hasta el momento el sismo ha dejado más de 200 víctimas mortales confirmadas. El doblete sísmico que sacudió a Venezuela el 24 de junio dejó miles de muertos y una emergencia humanitaria que continúa meses después.
En Colombia, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) informó que el terremoto ocurrió a las 7:34 de la mañana, tuvo magnitud 7,4 y una profundidad de 103 kilómetros, con epicentro en San José del Palmar, Chocó. Hasta el mediodía del lunes, el SGC había registrado 18 réplicas, localizadas en San José del Palmar y Sipí, con magnitudes entre 1,4 y 4,8, y advirtió que estos movimientos pueden continuar durante días, semanas o incluso meses.

En Venezuela, la secuencia fue distinta: un primer sismo de magnitud 7,2 fue seguido apenas 39 segundos después por un segundo movimiento, aún más fuerte, de magnitud 7,5, en la misma zona sísmica, con epicentro en el estado Yaracuy. El epicentro se localizó en el centro-norte del país, pero el sismo se sintió con fuerza en La Guaira, Caracas y el Distrito Capital.
Profundidad de los sismos
La diferencia central entre ambos eventos está bajo tierra. El terremoto colombiano ocurrió mucho más profundo que el segundo gran sismo venezolano: mientras el evento de 7,5 en Venezuela tuvo una profundidad cercana a 10 kilómetros, el de Chocó alcanzó los 103 kilómetros. Esa diferencia es determinante en sismología: entre menos profundo es un sismo, más cerca de la superficie se libera la energía y mayor es el potencial destructivo sobre las edificaciones.
El propio SGC explica que, cuando la magnitud es tan elevada, la cantidad de energía liberada es suficiente para que una parte importante alcance la superficie, incluso cuando el terremoto se origina a gran profundidad, lo que explica por qué el sismo colombiano se sintió con fuerza pese a su origen profundo, aunque sin el poder destructivo del venezolano.
Otro factor decisivo fue la forma en que ocurrieron los movimientos. El terremoto colombiano fue un único evento principal seguido de una cadena de réplicas, mientras que en Venezuela la tierra volvió a estremecerse apenas 39 segundos después del primer sismo, en lo que los expertos denominan un doblete sísmico. Esto significa que la infraestructura venezolana, ya debilitada por el primer movimiento, recibió casi de inmediato un segundo golpe de mayor magnitud, sin margen de tiempo para evacuaciones o respuesta de emergencia entre uno y otro.
El saldo humano en Venezuela

El impacto ha sido devastador. Según cifras citadas por medios internacionales, el sismo de magnitud 7,5 del 24 de junio de 2026 es el terremoto más fuerte que ha experimentado Venezuela en más de 125 años. Los reportes de víctimas han aumentado con el paso de las semanas: seis días después de los terremotos, el balance oficial superó los 1.700 muertos confirmados, con más de 44 equipos internacionales de búsqueda y rescate operando en las zonas más afectadas, y para inicios de julio el balance ascendió a 3.889 muertos confirmados.
Récord histórico para Colombia

El sismo de Chocó también dejó una marca importante para el país: fue el terremoto de mayor magnitud registrado en Colombia durante el siglo XXI y el que se ha sentido con mayor fuerza en la última década. Aun así, la mayor profundidad del evento y la ausencia de un segundo sismo inmediato evitaron un escenario de destrucción como el vivido en territorio venezolano.








