La inteligencia artificial dejó de ser un concepto abstracto para convertirse en una herramienta concreta de transformación social durante la IV Jornada de Inteligencia Artificial de El Minuto de Dios. Dos iniciativas destacaron por su enfoque humano: Belvisión y Ciudadanía.
Belvisión, desarrollado por estudiantes en Soacha, es un dispositivo que redefine la movilidad de las personas con discapacidad visual. A través de sensores y algoritmos de IA, el sistema permite detectar obstáculos a diferentes alturas, superando las limitaciones del bastón tradicional. Además, su capacidad para reconocer billetes introduce un elemento clave: la autonomía económica.
Por su parte, la plataforma Ciudadanía aborda una de las barreras más invisibles del sistema jurídico: el lenguaje técnico. Mediante agentes inteligentes, esta herramienta traduce conceptos legales complejos en instrucciones claras, permitiendo a cualquier ciudadano redactar documentos como derechos de petición o tutelas.
Ambos casos evidencian una tendencia clara: la IA no solo optimiza procesos, sino que democratiza el acceso a derechos y oportunidades, especialmente para poblaciones históricamente excluidas.








