Por: Katherine Pérez Manchego
Sibaté, Cundinamarca.
Tras celebrar este año la edición número trece de su Festival de la Fresa, Sibaté, a unos 27 kilómetros de Bogotá, ve crecer el turismo alrededor de su fruta insignia. Pero quienes viven de ella aseguran que el municipio cundinamarqués quiere ir más allá de las fresas con crema: crear nuevos productos, aprovechar la cosecha que hoy se pierde y darles a los visitantes más razones para quedarse.
La fresa es la imagen del municipio. Según la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA), citada por la Gobernación de Cundinamarca en 2024, Sibaté produce cerca de 22.780 toneladas al año en unas 450 hectáreas. Este año, la fruta fue protagonista del Festival de la Fresa, dentro de Exposibaté, que se extendió del 13 al 29 de junio, y del Festival XIÜA, del 26 al 29.
Para Wilson Hernán González, productor y comerciante de fresa vinculado a la Secretaría de Agricultura, Desarrollo Económico y Ambiente, la fruta es el “producto número uno”, tanto para su negocio como para el municipio, y ha beneficiado “a muchos productores y a muchos comerciantes”. Asegura que el turismo ha crecido y que el municipio, antes conocido con el apodo de “pueblo loco”, hoy se reconoce por ser productor, y el principal de Cundinamarca y del país.
El reto, coinciden, es diversificar. González cuenta que se trabaja con los negocios de postres para que ofrezcan algo más que fresas con crema: dulce de fresa, fresa deshidratada y, a futuro, mermelada. “Que el consumidor tenga una alternativa”, resume.

Fredy Marentes, contratista agrícola de la misma secretaría, señala que la producción de fresa se ha incrementado gracias a su precio y consumo constantes, y propone otro paso: procesar la fresa que llega sobre madura para convertirla en pulpa, una alternativa para que los agricultores no pierdan producción. Recuerda que la fruta de Sibaté abastece a ciudades como Barranquilla, Pereira, Ibagué y Neiva, y que cada agricultor suele tener su mercado establecido.
El Festival de la Fresa también cumple un papel. Marentes lo describe como un reconocimiento a quienes cultivan la fruta, donde se reúne gente del pueblo y de afuera y se exaltan recetas que muestran “muchas formas” de consumirla. González lo llama una “ventana comercial” que acerca el producto a más consumidores, comerciantes y mercados.

El crecimiento tiene otros pendientes. Un boletín de 2022 de la Secretaría Distrital de Planeación de Bogotá señala la contaminación del Embalse del Muña como la principal problemática ambiental del municipio.
Desde afuera, la mirada es parecida. Una visitante que conversó con este medio, y que ya había estado hace unos tres años, notó cambios en el lugar. Le gusta “la tranquilidad y el aire que se puede respirar” y asegura que Sibaté “vale la pena” aunque a algunos les parezca lejos, porque “no solamente tiene acá el tema de las fresas con crema”, sino también “restaurantes muy chéveres y muy bonitos” y comida deliciosa.
La invitación de los productores es la misma. Marentes habla de sitios turísticos para “relajarse un día” y actividades en familia, y González pide a quienes no conocen el municipio que “se acerquen a Sibaté, conozcan el municipio y conozcan la fresa”.








