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Un año del 21 N: las movilizaciones que paralizaron al país

El 21 de noviembre de 2019 dejará marcada la historia de movilizaciones de Colombia.

Por: Maria Alejandra Giraldo Benítez

Hace un año cientos de personas salieron a las calles para manifestar su inconformidad con el Estado, se unieron en una sola voz que suplicaba justicia y paz. Diversos movimientos sociales utilizaron singulares repertorios de protesta, no hubo persona que no se viera contagiada por los particulares lemas que pregonaba la multitud mientras hacían sonar tambores y ondeaban las banderas.

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Por parte del gobierno de Iván Duque, el paro fue catalogado como una simple alteración al orden público sin fundamentos, se rumoreaba que este había sido incitado por instituciones ajenas al gobierno y que su propósito era desatar ira entre los colombianos. El presidente señaló que esta movilización se basaba en el señalamiento a leyes o propuestas gubernamentales que aún no habían sido constituidas formalmente, sin embargo, el pueblo tenia claras las razones por las cuales debía salir a las calles:

  1.  Reforma Laboral: Reducción del salario para los jóvenes de un 100% a un 75% del salario mínimo.
  2. Reforma Pensional: Los organizadores del paro se referían al hecho de que esta reforma podría eliminar la pensión como derecho de los trabajadores, además, también hacían hincapié en que el gobierno transformaría a Colpensiones en una empresa privada.  
  3. Holding Financiero: Supone una masacre laboral en las empresas financieras estatales.
  4. Contra las Privatizaciones: Se rumoreaba que el gobierno tenía pensado privatizar entidades tales como Ecopetrol o las empresas de energía a nivel regional.
  5. Contra la Corrupción.
  6. Contra el tarifazo nacional: Aumento en las tarifas energéticas para las personas que se encuentran entre los estratos 4, 5 y 6 con fin de beneficiar a Electricaribe.  
  7. Contra la reforma tributaria: Esta normativa pretendía disminuir los impuestos a las grandes empresas del país y nivelar este bajón con un aumento tributario para la clase media y los trabajadores.
  8. Por la mejoría del salario mínimo: Exigencia de un salario con el cual se logre cubrir el precio de la canasta familiar y solventar las necesidades de las personas.
  9. Cumplimiento de acuerdos: Se buscaba que el gobierno cumpliera los acuerdos firmados con la sociedad de estudiantes y trabajadores, también con los indígenas y con los campesinos.
  10. Por la defensa de la protesta pacífica sin estigmatizar a quienes forman parte de las marchas.

Estas son algunas de las razones por las cuales Colombia tembló el 21 de noviembre del 2019, pues fueron tan grandes las movilizaciones que inclusive era imposible transitar por las calles más amplias de las ciudades. Con esta aclaración se da paso a lo acontecido durante el “21-N”.

21N

Era de madrugada, los colombianos se preparaban para salir a las calles, se respiraba un aire de unión alrededor de un país manchado por la guerra y la corrupción, golpeado por catástrofes que, sin necesidad de ser ataques de la naturaleza, flagelaron la piel de un pueblo ya maltratado con anterioridad. Todo marchaba tal como se había propuesto con antelación en los comunicados que hicieron aquellos que promovieron esta movilización, sin embargo, no está de más aclarar que como en todos los grandes sucesos en la historia de un país, siempre surge un acontecimiento que empieza a desequilibrar la balanza, esta marcha no fue la excepción. Por un lado, miles de compatriotas caminaban, gritaban, reían, cantaban y se movían por las calles de la ciudad buscando que el gobierno se pronunciara, que entendiera las razones por las que el pueblo luchaba, que vistiera los colores de la bandera y se pusiera en el papel de todas las víctimas, pues esa era la necesidad del pueblo, encontrar un poco de empatía en todos aquellos que no sufrirían las desdichas de las normativas que se buscaban imponer.

El paro fue principalmente convocado por estudiantes, profesores, trabajadores y pensionados que querían protestar de forma pacífica. Fue creciendo de manera significativa, reuniendo distintos movimientos entre los cuales están:

  • Movimiento campesino
  • Movimiento indígena
  • Movimiento afrodescendiente
  • Movimiento feminista
  • Partidos opositores al gobierno actual

Pero, por otro lado, como una moneda, el paro también tenía dos caras.

El hecho de que este fuese promovido como una protesta pacífica no significaba que todas las personas se unirían en una sola voz para reclamar por sus derechos, también están quienes buscan aprovechar las movilizaciones para generar discordia entre el pueblo y las autoridades, y como ya se mencionó anteriormente estos hechos se encargarían de dar vuelta a lo que en un principio se pensaba como una marcha totalmente organizada y sin ningún altercado. Pequeñas movilizaciones ciudadanas tomaron el rumbo hacia distintos puntos ubicados estratégicamente alrededor de la ciudad, esto generaría inconvenientes inclusive para aquellos que tenían como idea principal participar de las marchas sin necesidad del uso de violencia ya que el Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) comenzó a reprimir a los manifestantes entorpeciendo la marcha y sus principales propósitos.

Y así transcurrió gran parte de la jornada del 21N, que al caer la noche finalizó en la plaza de Bolívar, ubicada en el centro de Bogotá.

El cacerolazo

Las ollas también formaron parte de este gran paro. Caída la noche del 21 de noviembre, tras las reprimendas del ESMAD, insatisfechas, las personas se dispusieron a hacerse escuchar de otra manera y para esto recurrieron a un objeto un poco peculiar y ruidoso: sus cacerolas. Una melodía singular cubría todas las calles de Bogotá y sus alrededores.

22N

Los acontecimientos evidenciados durante el 21N fueron tan solo un preámbulo del inicio de una jornada de violencia. El vandalismo tomó protagonismo, se adueñó del espacio que le correspondida a los manifestantes pacíficos, la ciudad entro en caos. Uno de los hechos más escandalosos fue el uso de un autobús para tirar abajo las puertas de un supermercado, que posteriormente fue saqueado. A lo largo del día el vandalismo no se detuvo, las vías principales de la ciudad estuvieron bloqueadas debido a enfrentamientos entre las autoridades y los civiles.

Toque de queda

Tras finalizar la violenta jornada diurna del 22N, el alcalde Enrique Peñalosa, decretó un toque de queda, el primero en muchos años. Las calles de la cuidad fueron militarizadas, sin embargo, esto no suponía que fuesen seguras, pues varios grupos de asaltantes estaban saqueando distintas zonas residenciales de la ciudad. La ciudadanía decidió hacer frente al problema, con palos y escobas defendieron lo que les pertenecía.

23N: Un joven protestante se convierte en el símbolo de la movilización

Dylan Cruz Medina, un joven de 18 años, se convierte en le símbolo de la movilización colombiana, representaba a la generación juvenil y aquel 23 de noviembre salió a marchar por sus derechos sin imaginarse lo que iba a acontecer. Todo sucedió en la calle 19 con carrera 4ª, Dylan participaba de una manifestación donde posteriormente se hizo presente el ESMAD, que procedió a disipar las manifestaciones con gas lacrimógeno. Una de estas latas donde viene contenido el gas fue disparada por un agente del escuadrón móvil, ocasionando un fuerte impacto en la cabeza del joven y posteriormente su muerte.

Alrededor de este suceso, los manifestantes comenzaron a protestar de manera más marcada, mostrando su descontento con la situación y con el indignante abuso de poder de las autoridades. Este acontecimiento conmovió a toda Bogotá, personas de cada rincón de la ciudad se unieron y organizaron una velatón para acompañar simbólicamente al joven y a su familia. Finalmente, tras una decisiva lucha, el joven fallece el 25 de noviembre, otorgándole fuerza a la movilización social, que ahora sumaba una causa más por la cual debían protestar.

Últimos días

La inconformidad era tanta que no bastó solo un día para manifestarla, el paro se extendió y lo que estaba programado como un día de movilización pacífica se convirtió en ocho. En los días después del 23 de noviembre, se continuaron llevando a cabo marchas tanto pasivas como agresivas. Los protestantes pacíficos reprochaban a toda costa los actos vandálicos, las calles seguían siendo llenadas por cantidades masivas de gente que cada día se levantaba con más entusiasmo y esperanza, para que algún día, el lugar que ocupa el silencio sea remplazado por las respuestas. 

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