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La Corporación colombiana de investigación agropecuaria, AGROSAVIA, comparte algunas medidas prácticas para que ganaderos, productores de papa y hortalizas en el Trópico Alto, afronten las heladas en esta época del año.

AGROSAVIA pone a disposición de los productores en el Trópico Alto, algunas medidas para tener en cuenta en esta época del año, donde los sistemas productivos son altamente susceptibles a las bajas temperaturas, cercanas a los 0 °C, ocasionando perdidas económicas en la ganadería, el cultivo de papa y algunos cultivos de hortalizas como el frijol, la arveja, la habichuela, la cebolla, entre otros.



“Es importante aplicar adecuadamente métodos de control de heladas destinados a minimizar los efectos de las bajas temperaturas en las plantas, y medidas de manejo que intervengan directamente sobre el medio de producción, así evitamos la disminución de los rendimientos o productividad de los sistemas” comentó Douglas Gómez Latorre, investigador Máster de la Corporación.

Algunos métodos de control y manejo de heladas contrarrestan los efectos negativos de las bajas temperaturas en el momento que ocurren, por ejemplo, el riego, el cual en Colombia es el método más común y económico. Sin embargo, se debe tener en cuenta que las prácticas de riego para el mantenimiento de un cultivo son diferentes a las que se deben realizar para el control de heladas. En general, cuando se hace el riego, la capa de hielo que se forma como lámina se debe ver relativamente claro; si hay una mezcla líquido-hielo claro recubriendo las plantas y el agua gotea del hielo, entonces la tasa de aplicación es suficiente para evitar daños. Si el agua se congela y tiene una apariencia blanca lechosa, entonces la tasa de aplicación es demasiado baja para las condiciones climáticas.

Adicionalmente la aplicación de agua debe ser mucho más uniforme que la necesaria para el riego para que ningún área del cultivo reciba menos de la cantidad designada. Para máxima protección el riego se debe realizar sobre el follaje, garantizando que se cubra la planta con agua completamente, además de tener funcionando el sistema continuamente durante el evento climático.

Sin embargo, también existen métodos de prevención que se pueden considerar para evitar pérdidas económicas y tienen un valor agregado para la planificación de los negocios agropecuarios. Siembras en periodos libres de heladas: es recomendable conocer las épocas de mayor probabilidad de desarrollo de heladas y compararlo con los ciclos fenológicos de los cultivos con mayor susceptibilidad. Dado el caso, use variedades resistentes: si existen variedades vegetales con un umbral de daño menor o más resistente a las bajas temperaturas, debe preferirse su uso. Las barreras vivas o artificiales es uno de los métodos más utilizados dado

que crean un microclima que evitan un descenso abrupto de la temperatura. Se debe tener en cuenta que dichas barreras son útiles en lotes no muy extensos y con coberturas arbóreas permeables que permitan la circulación libre del aire. Los Sistemas Silvopastoriles (SPP) por ejemplo, son más resistentes a las heladas que los pastos sembrados sin cobertura debido a que las plantas están protegidas por los árboles o arbustos.

Otra práctica que previene los daños ocasionados por las bajas temperaturas en los cultivos es un manejo de fertilización que incremente su resistencia. Las deficiencias nutricionales pueden ocasionar pérdidas de hojas, lo cual hace a la planta más vulnerable a las temperaturas bajas. El nitrógeno y el fósforo antes de una época de heladas favorece el crecimiento y aumenta la susceptibilidad al daño por lo cual no se recomienda su aplicación previa a la helada. De otro lado el fósforo es importante para recuperar los tejidos después de la congelación, y el potasio tiene un efecto sobre la regulación hídrica y la fotosíntesis de las plantas, preparándolas para soportar las heladas.

Un aspecto importante es evitar prácticas de labranza en el suelo durante época de heladas, esta actividad crea espacios de aire, el cual es un pobre conductor del calor. Finalmente, si se labra un suelo para mejorar la transferencia y el almacenamiento del calor, hay que compactarlo adecuadamente y regarlo.

Más información:
Iván David Alba Hidalgo
Profesional Oficina Asesora de Comunicaciones, Identidad y Relaciones Corporativas
AGROSAVIA ialba@agrosavia.co