Durante la más reciente jornada de FIMA 2026 en Corferias, la científica y exministra de Ciencia de Colombia (Enero 2020 – Junio 2021), Mabel Torres, dijo que Colombia tiene el potencial para ser una potencia global en bioeconomía, pero necesita urgentemente replantear su estrategia de financiación y gobernanza.
Para Torres, el primer gran paso que debe dar el país es dejar de entender la bioeconomía como un nicho y comenzar a tratarla como un sistema multisectorial.
“La bioeconomía tiene un abordaje más sistémico”, explicó la exministra, destacando que esta industria transversal abarca desde la biocosmética y los alimentos funcionales, hasta los fitoterapéuticos y el desarrollo de nuevos biomateriales. Sin embargo, para que este potencial se traduzca en progreso real, se requiere superar cuellos de botella históricos.
El “capital de riesgo” y las barreras financieras
Uno de los puntos más críticos abordados fue la falta de músculo financiero adaptado a la innovación científica. Según Torres, el país aún no está preparado para inyectar “capital de riesgo” en negocios que nacen de la biotecnología o del conocimiento ancestral.
La experta hizo un llamado al Estado y al sector privado para diseñar líneas de financiamiento que realmente entiendan los tiempos y las dinámicas de los bionegocios, permitiendo que las iniciativas que surgen desde la academia y los territorios puedan escalar comercialmente.
Comunidades en el centro de la cadena de valor
El éxito de la bioeconomía colombiana depende directamente de quién genera la materia prima. Torres enfatizó que las comunidades locales deben ser la base estructural de esta nueva economía.
El reto, señaló, es conectar de manera equitativa a las comunidades productoras con las grandes empresas, garantizando la agregación de valor en el territorio. Para lograrlo, los incentivos estatales no pueden ser genéricos; deben “territorializarse” para responder a las realidades y vocaciones de cada región, dotándolas de verdadera competitividad.
Gobernanza contra la fragmentación
A pesar de los avances en los últimos 10 años, el conocimiento y las iniciativas en Colombia siguen profundamente fragmentados. Muchos proyectos de bioeconomía se estancan o no crecen debido a la falta de articulación en el ecosistema. Frente a esto, Torres instó a establecer un monitoreo riguroso y una gobernanza que conecte a la academia, la empresa privada, la cooperación internacional y el Estado.
“Si no lo hace Colombia, seguramente lo van a hacer otros países”, advirtió, recordando que naciones con apenas una fracción de la biodiversidad local ya están liderando este modelo económico a nivel global, como Alemania, Países Bajos y China.
“Hay insumos suficientes para no arrancar desde cero. Es el momento de que la bioeconomía asuma su rol como una estrategia real para la generación de riqueza sostenible, la conservación ambiental y, sobre todo, la reconstrucción del tejido social en Colombia”, puntualizó.
Sobre El Minuto de Dios en la FIMA
La Obra Minuto de Dios está presente en la Feria Internacional del Medio Ambiente los días 9, 10 y 11 de julio en el Pabellón 3 de Corferias, donde presenta sus proyectos y experiencias en materia de bioeconomía, economía circular, educación ambiental y gestión sostenible de residuos.








