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Colombia, tierra de manifestaciones en tiempos de pandemia

A finales de 2019 y principios de 2020, Colombia estaba en medio de multitudinarias manifestaciones y cacerolazos. Estas formas de rechazo se convirtieron en un movimiento representativo como símbolo de resistencia, lucha e inconformismo de una parte de la sociedad colombiana ante el gobierno del actual presidente Iván Duque.

Por: Juan Manuel Rodríguez y Ángela Boada.

El presidente Duque anunció el pasado 20 de marzo una cuarentena nacional obligatoria, debido al crecimiento exponencial del número de contagios en todo el territorio nacional; en Bogotá ya se había instaurado un simulacro de cuarentena desde el 19 de marzo por la Alcaldía Mayor.

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La llegada del coronavirus impuso nuevas medidas, entre esas evitar aglomeraciones, esto impidió que las movilizaciones continuaran. Colombia se encontraba en medio de la incertidumbre de lo que vendría después. Las movilizaciones habían quedado en espera: ahora la prioridad era cómo sobrellevar la cuarentena. Sin embargo, los plantones, manifestaciones y protestas no pasaron inadvertidas en el contexto de cuarentena.

Desempleo

El desempleo en Colombia aumentaba, tanto así que, en el país, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), ascendía al 21.1%. Un alto porcentaje de colombianos no contaba con ingresos suficientes para sostener las necesidades básicas en el periodo de cuarentena, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), que en uno de sus informes reveló que el 47,6% de los trabajadores colombianos laboran en condiciones informales.

Por tal razón, a inicios de abril ocurrieron las primeras protestas de personas desempleadas, que exigían condiciones para garantizar sus necesidades en tiempo de cuarentena, que cada vez se ampliaba.

“Tenemos hijos, tenemos que pagar el arriendo. El gobierno dice que hay comida, que los supermercados y tiendas de barrio están abiertos, pero no hay plata y la comida no la regalan”, decía un manifestante a través de RT en español.

Plantón feminista

El 10 de junio se realizó un plantón feminista en Medellín, con el objetivo de visibilizar la violencia contra las mujeres, hacer más notorio el progresivo aumento de feminicidios durante el tiempo de confinamiento, exigir más garantías a las mujeres que constantemente son violentadas y por la defensa sostenida de los derechos de las mujeres.

Como acto simbólico, el plantón rindió homenaje a algunas mujeres que fueron víctimas de feminicidio durante la cuarentena en la ciudad de Medellín, mediante pancartas con fotos de las mujeres asesinadas.

La violencia contra la mujer no paró, pues el 10 de septiembre se realizó una protesta de colectivos feministas para reclamar justicia ante un caso de abuso sexual en Bogotá, en contra de una estudiante de enfermería de 21 años por parte de un ginecólogo durante un procedimiento médico. La víctima relató que el hombre de 52 años, identificado como Ernesto Ortiz Ruiz, ginecobstetra de un Centro Médico Sanitas, le pidió que se quitara la ropa para empezar con el chequeo. Al verla desnuda, la obligó a tener relaciones sexuales con él, y cuando la mujer iba a retirarse, el ginecólogo le manifestó que no dijera nada y que pidiera otra cita con él.

Fecode

El 1 de junio, mediante la circular número 23, Fecode (Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación) anunció su regreso a las calles con una serie de plantones en el país, para exigir recursos para la subsistencia de la población, accesibilidad a la salud, el cese de señalamientos y la estigmatización a los educadores, el fin al asesinato de defensores de Derechos Humanos y líderes sociales, porque, según este gremio, el gobierno nacional seguía sin atender a sus múltiples llamados.

Dos meses después, Fecode volvía a la calle, para decir que no volverían a las clases presenciales, porque afirmaban que el gobierno pretendía normalizar el estado de emergencia, para oponerse a la presencialidad bajo la modalidad de alternancia educativa. Fecode hizo el llamado a la desobediencia civil, que argumentaron debía ser entendido como un acto constitucional, como un ejercicio de resistencia y de dignidad en defensa de la vida y de la salud de las comunidades. Esta convocatoria no se realizó en las calles sino en la virtualidad, por la coyuntura que atravesaba el país, pues para el 4 de agosto, Colombia llegaba a más de 334.000 casos activos Nelson Alarcón, presidente de Fecode, en una entrevista radial, afirmaba: “desde Fecode tenemos propuestas en el tema curricular, pedagógico, y académico, de acuerdo con el entorno socioeconómico y cultural de las instituciones académicas, pero el Gobierno no nos quiere escuchar”. El gremio de los educadores convocó a un paro nacional virtual de 48 horas durante el 12 y 13 de agosto, con el fin de pedir el no retorno a las clases presenciales mientras estuvieran amenazadas la salud y la vida.

Estudiantes

El 15 de junio Colombia se encontraba en un Estado de Emergencia decretado por el gobierno nacional, pero los estudiantes salieron a rechazar los abusos policiales durante la cuarentena, los asesinatos de líderes y lideresas, la corrupción, entre otras peticiones. Esta marcha fue convocada en todo el país, aunque el foco de atención se lo llevaron Bogotá y Medellín por los disturbios ocurridos en estas ciudades.

El 21 de agosto las calles del país se llenaron de miles de estudiantes que salieron para alzar su voz en contra de la ola de violencia: pedían que se garantizara el derecho a una vida digna, a vivir sin miedo, por los derechos de la niñez y la juventud, y para rechazar la militarización y la estigmatización de las nuevas generaciones.

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