Diego Jaramillo: 94 años sembrando paz con las manos y el corazón de los colombianos

El hombre que pasó de coleccionar cuentos en un seminario de Usaquén a construir uno de los proyectos sociales más significativos de Colombia, sigue firme a sus 94 años convencido de que la paz se hace artesanalmente, familia a familia.

Hay nombres que se vuelven instituciones. Diego Jaramillo Cuartas —bautizado José Diego, aunque el mundo entero lo conoce simplemente como el Padre Diego— es uno de ellos. Nacido el 19 de mayo de 1932 en Yarumal, Antioquia, este hombre de mente lúcida y palabra pausada cumple este mes 94 años, y con ellos más de siete décadas de una vida entregada a transformar la realidad de los colombianos más vulnerables.

Su historia no arrancó sobre un escenario ni en un salón de poder. Comenzó entre páginas y recortes de prensa, con la misión humilde de custodiar los cuentos de un sacerdote que ya empezaba a iluminar el país: Rafael García Herreros.

“Lo importante no es el Minuto de Dios. Lo importante es Colombia… Lo importante son todos los hombres”

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El guardián de la palabra

El 2 de enero de 1952, en el seminario Valmaría de Usaquén, el joven Diego se topó por primera vez con García Herreros. Cuando le confesó que era un asiduo lector de sus relatos, el sacerdote le encomendó una tarea que marcaría el inicio de su estrecha colaboración: “De aquí en adelante usted es el que me los va a coleccionar.” Desde ese día, Jaramillo se convirtió en el custodio de aquella obra literaria: organizó maletas enteras de recortes que con los años se transformarían en volúmenes que iban de la vocación sacerdotal a la creciente preocupación social del país.

“No pierdas tiempo, estudia, trabaja, prepárate… el mundo te va a plantear desafíos que si ahora no estudias, nunca podrás responder.”— Padre Diego Jaramillo, sobre el consejo que le daría al niño que fue en Yarumal

Educación y vivienda: los cimientos del cambio

Para el Padre Diego, la educación no es un servicio más del Estado; es el cimiento fundamental del ser humano. Bajo su liderazgo, el legado de García Herreros creció desde pequeñas escuelas en barrios populares —financiadas con aportes de apenas 200 pesos de empresas como Avianca y Bavaria— hasta la consolidación de la Corporación Educativa Minuto de Dios y, posteriormente, la Universidad UNIMINUTO.

Desde 1968, Jaramillo hacía parte de la junta directiva de la organización, y a partir de 1971 asumió un liderazgo más directo. Creó programas pioneros como Promevi —Programa de Mejoramiento de Vivienda—, que otorgaba créditos de 5.000 pesos para que las familias pudieran construir un baño, un segundo piso o una plancha. “Yo me fui inmiscuyendo en cada una de las acciones”, recuerda con su característica humildad, destacando siempre la labor de los laicos que lo han acompañado.

Un legado que trasciende las pantallas

El Padre Diego ha sido testigo y protagonista de la historia de los medios colombianos. Desde los inicios de la televisión en 1954, el programa El Minuto de Dios se ha mantenido al aire de manera ininterrumpida, ostentando posiblemente el récord como el programa más antiguo del mundo en emisión continua. Para él, los medios no son un fin en sí mismos, sino una herramienta para convocar la solidaridad y educar a las masas. UNIMINUTO Radio, que este mayo celebra 17 años, es parte viva de ese mismo espíritu.

Incluso a sus 94 años, la curiosidad del Padre Diego no se detiene. En este mayo de conmemoraciones, se prepara para inaugurar el Museo Germán Puyana, una apuesta por la ecología integral y la cultura que surgió tras recibir una importante donación de arte oriental, y que él mismo se encargó de gestionar y preservar.

El artesano de la paz

Al reflexionar sobre su propia vida, el Padre Diego no guarda melancolía por lo no realizado. Se define a sí mismo y a sus colaboradores como “artesanos de la paz”: personas convencidas de que la reconciliación no es exclusiva de grandes líderes ni de acuerdos políticos, sino una construcción manual, cotidiana, que ocurre en los hogares, las aulas y las comunidades.

“El artesano es un hombre que va haciendo cosas, limitado a sus manos, a su mente. Nosotros podemos ir haciendo la paz, sembrando paz en cada familia.”

A sus 94 años, sigue recordando a todos que más allá de los nombres y las instituciones, lo verdaderamente importante es el servicio. “Lo importante no es el Minuto de Dios. Lo importante es Colombia… los pobres, los que no tienen educación, vivienda o salud.” En un país que aún busca sanar sus heridas, esas palabras siguen sonando con la fuerza de quien lleva toda una vida demostrándolas.

Puede ver y escuchar la entrevista realizada por el equipo de UNIMINUTO RADIO al padre Diego Jaramillo, presidente Organización Corporación Minuto de Dios:

| Nota del editor *

Si usted tiene algo para decir sobre esta publicación, escriba un correo a: jorge.perez@uniminuto.edu

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