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El Agua: sueño y la pesadilla de los chiquinquireños

Desde encontrar un cadáver en descomposición que estuvo durante seis días en un tubo principal, hasta la mala calidad del servicio y el desabastecimiento que se ha visto en los últimos años, son algunas de las problemáticas que presenta el acueducto de Chiquinquirá.

Por: Roxana Infante Veloz y Lina Manuela Castillo Gómez

La entidad encargada de presta el servicio público de “agua potable” es Empochiquinquirá E.S.P., empresa que ha tenido dificultades en la prestación del servicio y por ello, los ciudadanos de Chiquinquirá se preguntan si dicho problema es debido a la mala planeación o una administración incorrecta por medio de la entidad, o, en su efecto, la combinación de las dos situaciones.

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La última opción parece ser la más acertada, ya que se evidencia que hubo una mala planeación y que no se tomó en cuenta el crecimiento demográfico al que se iba a enfrentar progresivamente para abastecer a los ciudadanos del municipio. Por otro lado, se puede observar cómo los cargos importantes en esta entidad se dan por conveniencia, ese fue el caso de Patricia Serna cuando, en 2017, fue nombrada Gerente de Empochiquinquirá y quién es una polémica funcionaria que ha estado al frente de otras entidades como Imdecur, y que, al parecer, habría sido salpicada con varios contratos irregulares.

Mala administración

Empochiquinquirá no está cumpliendo con los requisitos exigidos por el Ministerio de Salud, la empresa carece de una planta adecuada, un laboratorio físico químico, un laboratorio bacteriológico, además los tanques deberían estar cubiertos por una plancha de cemento y no por tejas de asbesto, material que es tóxico para la salud. “Al recibir la administración del acueducto me di cuenta de que hacía falta llevar a cabo algunas obras para que el proyecto finalizara con éxito ya que no había presupuesto para que estas fuesen ejecutadas”, explica Jaime Ortiz Franco, alcalde de Chiquinquirá en 1995.

La posible solución que ofreció el gerente de turno, Roberto Zambrano, consistía en tomar el recurso hídrico de otro lugar que ofreciera mejores condiciones ya que el Río Suárez no es el más indicado, teniendo en cuenta que, en el recorrido, el río recibe un sinnúmero de aguas procedentes de otras haciendas, aguas negras de Simijaca, Susa y otros municipios aledaños. Aclara que esta es la razón por la cual no se ha podido mejorar la apariencia amarillenta y su olor fuerte del agua que se abastece.

Para el año 2013, el concejal Giovanny Salinas Rozo solicitó un encuentro con el gerente de la época de Empochiquinquirá, Mariano Pérez, con el fin de aclarar varias propuestas que mejorarían el acueducto, en primer lugar, se le solicitó al gerente un informe detallado de las finanzas y la administración completa de la entidad, sin embargo, esta se entregó incompleta.

La preocupación por el funcionamiento de la empresa de acueducto y aseo ya se había realizado con años de anticipación, no obstante, Salinas volvió a manifestarla, pero una vez más la empresa hizo caso omiso del asunto. Consecuentemente, Empochiquinquirá tuvo que asumir el costo del incremento para transportar las basuras que, por problemas ambientales, estaban aglomeradas en los alcantarillados y por esto había inundaciones en algunas calles de la ciudad Mariana.

En el año 2017, un gran número de usuarios se quejó por la falta de potabilización del agua, por ello pidieron explicaciones del por qué llegaba turbia a pesar de pagar altos costos del servicio. Además, el concejal Alejandro Ortiz comentó que “Así llega el agua hoy a los que vivimos en Chiquinquirá. Seguirá el alcalde César Augusto Carrillo culpando a las administraciones anteriores por el mal tratamiento de la misma”.

Según un estudio de la Universidad de La Salle, bajo la información del Índice de Riesgo de Calidad de Agua IRCA, el acueducto tiene un nivel de riesgo nulo, se considera que la planta, en cuanto a su diseño, tiene una buena estructura, pero hay falencias administrativas y operativas, debido a la variación inestable de los porcentajes que alcanza un nivel alto, por lo que se concluye que hay fallas operativas en la empresa.

En el año 2018, el gerente Luis Eduardo Cortés Pirazan dio a conocer que se invirtieron $396.073.144 y junto con el apoyo de la Administración Municipal se realizó el suministro e instalación de 10 macromedidores en el sistema de acueducto del municipio con el fin de optimizar la prestación de los servicios del acueducto y alcantarillado de Chiquinquirá. Ahora bien, ¿en dónde quedaron los proyectos y los dineros que se pretendían realizar para mejorar la potabilidad del agua? o más bien, si hubo dinero, planes y colaboración ¿por qué el servicio no mejoró?

Mala planeación

Empochiquinquirá inició prestando el servicio de acueducto, alcantarillado y recolección de basuras el 1 de julio de 2005 pero este proyecto comenzó en el año 1989 en respuesta a la ley 142 de 1994, ley en la que se dictamina que el Estado debe intervenir en los servicios públicos. En el año 1988 el censo evidenció que había cerca de 38 mil personas en Chiquinquirá, pero para el año que empezó a funcionar Empochiquinquira ya habían cerca de 55 mil habitantes. Entre 1995 al 2005 se tuvo las tasas más altas de crecimiento demográfico en la ciudad que estuvo entre 2,18 y 2,81.

La población empezó a crecer cerca de 1000 personas por año, pero al parecer no fueron datos que estuviesen calculados desde el inicio de este proyecto ya que, debido al crecimiento demográfico, la ciudad empezó a expandirse y las periferias resultaron ser las más afectadas, pues fue más difícil para ellas acceder al servicio de agua potable, fue tan grave la situación que al norte y al sur de la ciudad instalaron dos bombas de agua que suplen ciertos colegios y barrios de la zona, además, de un nacimiento ubicado en el barrio 3 de Julio en donde todavía gran cantidad de personas se abastecen de dicho servicio.

Actualmente en Chiquinquirá el agua no llega todos los días sino cada 2 o 3 y en horarios diferentes, pues al centro de la ciudad lo suplen en el día, pero hacia las periferias lo hacen en las noches para poder dar abasto. No tiene horarios fijos ni una planeación y en momentos de escasez puede tardar hasta 4 días sin llegar, “a veces el agua llega a las 8 de la noche, pero otros días a las tres de la mañana, entonces uno tiene que estar pendiente toda la noche” afirma Imelda Torres, una habitante del barrio Villa Republicana ubicado en la periferia de la ciudad.

También se debe resaltar que, en las periferias, debido al incremento demográfico, se han construido apartamentos como el Juan Pablo II que fueron entregados en el año 2015 por el expresidente Juan Manuel Santos a familias beneficiadas con viviendas gratis, el problema con esto es que en el año 2016 hubo una escasez y el agua no llegaba hacia los últimos pisos de los apartamentos, sólo suplían los primeros.

En este año se empezaron a presentar denuncias por parte de los ciudadanos ya que el servicio no cumplía con los estándares de calidad dictaminados por el gobierno nacional, “el agua empezó a salir amarilla y luego se fue volviendo más y más oscura, además de que tenía un olor espantoso, cuando nos empezamos a quejar el servicio paró y estuvimos meses sin agua debido a la sequía de ese año” afirma Alejandro Galeano, habitante de la tercera edad del barrio 3 de Julio. Durante este año y debido a la sequía, la ciudad estuvo varios meses sin agua potable, a la ciudadanía se le obligó a acudir a otros medios como viajar hasta Barbosa, Pauna u otras zonas cercanas a traer agua. La alcaldía de ese momento empezó a repartir el líquido en carrotanques por los barrios de la ciudad, pero no daban abasto para cubrir con la necesidad de la población.

Un estudio realizado por la Universidad Libre, en el año 2017, cataloga el agua de Chiquinquirá y afirma que “La calidad del agua del río Suárez es crítica (muy contaminada)” además, de explicar que al unirse el río Suárez con el río de Chiquinquirá, el segundo, al pasar por la zona urbana, trae consigo alta cantidad de residuos sólidos que por consiguiente llegan al río Suárez. Este estudio dictaminó que el agua cumple ciertos parámetros del decreto 1594 de 1984 para su uso agrícola y pecuario, pero que no es apta para el consumo humano y que incluso puede presentar un riesgo para la salud ya que excede el límite de coliformes. Este estudio también recomienda a la Corporación Autónoma Regional CAR que implemente un programa de educación ambiental debido a lo explicado anteriormente.

“Yo vivo en el Caquetá, pero mi familia es de acá y cuando vengo a visitarlos es terrible pues yo sufro de dermatitis y acá el agua provoca que se me brote el cuerpo, y aunque mi mamá cocine con agua de bolsa aún así me dan problemas estomacales, cosa que no pasa en donde vivo” narra Paola Mejía. En Chiquinquirá gran parte de los hogares cocina con agua en bolsa, pues saben que el líquido que llega a sus hogares no es apto para el consumo, lo que implica un gasto mayor el tener que comprar todo el tiempo bolsas o galones con agua, teniendo en cuenta que una bolsa cuesta alrededor de $2.700. Por otro lado, hay hogares que no cuentan con los recursos económicos para comprar constantemente bolsas con agua por lo que tienen que recurrir a cocinarla y consumir la que llega a sus casas exponiéndose a una enfermedad o problema gastrointestinal.

Denuncias

Como ya se evidenció anteriormente el problema del agua en esta ciudad no es un tema reciente, por el contrario tiene una gran lista de denuncias y mal infortunios que ha acarreado esta ciudad.

En el año de 1995 se descubrió un cadáver en descomposición en uno de los tubos principales que suministra el agua hacia la ciudad chiquinquireña, era una mujer de 28 años llamada Luz Miryam Peña González la cual tenía trastornos mentales y en un desvarío se metió por el hueco de una teja rota y cayó a un tanque de almacenamiento, ella fue encontrada 6 días después cuando su cadáver ya estaba descompuesto e hinchado y ni siquiera se le pudo hacer necropsia o algún tipo de análisis.

En el año 2016, varios habitantes de algunos barrios de Chiquinquirá solicitaron la intervención del gobierno para lograr contar con un acueducto óptimo que les permita gozar del servicio, una de estas habitantes es Amalia Rodríguez quien comenta “llevamos más de un año sin agua, todos los días así, en los barrios de partes altas hay muchos muchachos y solo el carrotanque es el que viene a traernos el agua”.

En el 2018 la Gobernación de Boyacá realizó un llamado al alcalde César Augusto Carrillo por el futuro de dicha empresa encargada del suministro de agua potable. En el encuentro se halló “la inexistencia de un operador que sea viable técnica y financieramente para la prestación de los servicios públicos en el municipio” razón que impide el desembolso de una suma de $15.430 millones y la ejecución del proyecto denominado Construcción obras para la optimización del servicio de acueducto del municipio de Chiquinquirá.

“Cómo nos van a hacer una cosa de estas, un servicio bien caro y llega en un estado lamentable, ¿Hasta cuándo tendremos que aguantar que nos traten como quieran? y el gerente lo único que hace es justificarse sin traer soluciones claras, me gustaría llevarle un vasito y que se tome su agua potable” denuncia Iván Arturo Parra, residente del barrio Villa Juliana y Valparaíso que en el mes de febrero de 2018 comentó que el agua se encontraba lechosa y bajo una nata de grasa recién había llegado el servicio a su hogar, impaciente porque ésta mejorará, derramó varios litros a la espera que el agua se viera normal pero no fue así. Con una muestra del líquido que fue suministrado el mes anterior por el acueducto, Iván acudió a la personería municipal con el fin de encontrar una solución a la vulneración de su derecho.

Chiquinquirá es una ciudad que actualmente cuenta con cerca de 70 mil habitantes y en aumento cada año. Ahora bien, si analizamos lo explicado anteriormente es poco prometedor el futuro de los ciudadanos chiquinquireños y su deseo por tener agua potable en condiciones dignas, si no se realiza un plan que pueda responder a las necesidades de la población actual y futura.

Ya son 25 años de problemas con la mala calidad del servicio, Carlos Amaya, ex – gobernador de Boyacá comenzó con un proyecto para la reestructuración de la planta de agua y explicó que sería financiada con el dinero de los impuestos públicos. Por su parte, María Fernanda Rodríguez, médico de la ciudad, afirma “ojalá ese proyecto salga bien y puedan solucionar el problema porque aunque han tratado de mejorar no se ven los resultados, la plata de los proyectos se desaparece y seguimos en las mismas y con el pasar de los años, hasta peor”.

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