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Experimentando por primera vez un asalto

Daniela ya tenía la ilusión de comprar su propio carro, pero lo que no contaba es que ese día iba a vivir una de las experiencias más horribles de su vida.

Por: Daniela Martínez Rodríguez.

En una mañana de lunes, Daniela con la ilusión de comprar un vehículo, se dirigía hacia el Banco Caja Social ubicado en el barrio Siete de Agosto junto con sus padres para retirar una gran cantidad de dinero. Estando ya en el banco, a Daniela la demoraron mucho debido a que la tarjeta con la que ella iba a hacer el retiro le estaba molestando, porque no quería reconocer la clave inmediatamente; por eso mismo, es muy evidente que mientras en esa espera tan larga y el correr del punto de asesoría a la caja, alguien que se encontraba dentro del banco se dio cuenta de lo que ella estaba realizando.

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Ya a eso de las 11:40 de la mañana, por fin le solucionaran lo de la tarjeta y logró obtener el dinero que ella necesitaba con urgencia, donde lo guarda muy bien en una maleta pequeña que llevaba, dirigiéndose entonces tan tranquila hacia la puerta principal con una actitud nada evidente y segura de que no iba a suceder algo fuera de lo común.

Al salir del banco se encuentra de nuevo con su madre, con un gran amigo y con un señor alto y de contextura delgada llamado Wilson Ruiz, quien era el dueño del vehículo que iba a ser comprado por ella misma. Su padre quien había llegado también con ella desde muy temprano al banco, minutos antes tuvo que salir algo de afán porque debía abrir su negocio de repuestos para carros que quedaba muy cerca de allí; la madre y el amigo si desde muy temprano les había tocado esperar fuera del banco, debido a la norma del pico y cédula que se estaba manejando a causa del virus covid-19, y que claramente el banco tenía que acatar con los protocolos de bioseguridad.

Solo les hacía falta ir a firmar un papel y obtener una cita para realizar el traspaso del vehículo dentro de los siguientes días en uno de los puntos de servicios integrales de movilidad (SIM), teniendo en cuenta que los papeles tenían que ser presentados allá, eran los que habían mandado a hacer en un local de razón social llamado “Soluciones en Movilidad” ubicado muy cerca del banco, pasando solamente la carrera 24; siendo entonces que los tres muy tranquilos y sin generar ninguna sospecha se dirigen hacia ese lugar. Al llegar allí, mientras esperaban durante unos 15 minutos a que la señorita del lugar les hiciera la gestión de la cita, el señor Wilson les empieza a comentar que había dejado estacionado el vehículo a tan solo una cuadra y que todo estaba en perfecto estado para hacer la entrega del carro.

Una vez se terminó de gestionar todo lo de los papeles, siendo aproximadamente las 12:05 de la tarde, juntos cruzan la avenida 68 para encontrarse con el vehículo; al llegar allí, todos estaban a punto de subirse al carro, pero de repente Daniela siente que alguien la agarra por la parte de atrás y le dice con voz muy alta: “¡quieta, entrégueme la maleta” para luego ver a un hombre enfrente de ella apuntándole con un arma de fuego y así percatarse de que en ese momento su vida estaba corriendo peligro.

El hombre que le estaba apuntando no estaba solo, en ese mismo momento llega otro sujeto en una motocicleta siendo el cómplice, quien lo afana y le entra una desesperación para que fuera entregada la maleta, debido a que Daniela no quería soltarla pensando en el dinero que estaba allí y en un celular de alta gama que hace unas semana había sacado a crédito; el hombre en la espera, también, empieza a apuntarles a su madre, a su amigo y al señor Wilson para que no intervinieran en el momento o sino las consecuencias iban a hacer muy graves; así que el delincuente agarra algo de fuerza para obtener la maleta y su madre le grita con mucho susto: “entréguela Daniela” a tal punto de que es obtenida por el sujeto y que Daniela finalmente accedió porque sintió mucho temor. Inmediatamente los delincuentes se escapan por toda la carrera 24 hacia el norte y el amigo de ella al momento de reaccionar, sale a correr detrás de ellos para lograr obtener la placa.

Después de que se presentó esa terrible situación, la gente de alrededor se empezó a acercar para poder ayudar en algo y afirmar de que los delincuentes sabían desde hace rato que ellos estaban retirando una gran cantidad de dinero en ese banco, así que al ver esto, el señor Wilson toma la iniciativa de volver al banco porque estaba más que seguro de que se trataba de un fleteo para poder esclarecer muy bien los hechos; porque la forma en que ellos habían sido robados se daba entender que desde el banco alguien se había dado cuenta de que Daniela estaba haciendo un retiro de dinero. Al llegar de nuevo al banco a la madre no la dejan entrar con ella, pero al señor Wilson si, ya que gracias a que él era Médico presentó el carnet y así pudo ingresar fácilmente; donde allí él pide hablar directamente con la gerente para que las cámaras fueran revisadas y tal vez evidenciar que persona o que cosa sospechosa se había presentado.

Fue tan desagradable la situación, que Daniela en ese momento se empezó a sentir muy mal, el señor Wilson se da cuenta y le pregunta si se encuentra bien, claramente ella empezó a sentirse mareada a tal punto de que se desmayó; afortunadamente el señor Wilson le pudo brindar la ayuda necesaria, la pudo estabilizar con solo levantarle las piernas y luego exigió la entrada de la madre para que se diera cuenta de la situación de su hija. Cuando Daniela pudo volver en sí, sintiéndose un poco mejor, se da cuenta que ya en el lugar estaba presente el cuadrante de la policía que les preguntaron porque no habían tomado el servicio de acompañamiento para evitar situaciones tan desagradables como esas; la madre para defenderse les dice que no lo vieron tan necesario porque muchas veces no valía la pena el servicio, ya que desafortunadamente muchos policías se prestaban para llegar a ser cómplices en los robos, y porque Daniela no iba sola. También en ese momento regresó su amigo algo cansado, y contando que había perseguido a los delincuentes con ayuda de unas personas que se habían percatado del robo, pero no lograron alcanzarlos; solo evidenciaron desde muy lejos que el hombre quien le había quitado la maleta a Daniela ya no estaba con el motociclista.

Faltando cinco para la una de la tarde, llega al banco la SIJIN (Seccional de Investigación Judicial) buscando de inmediatamente a las víctimas del hurto para preguntarles cómo habían sucedidos los hechos, Daniela ya se encontraba más estable y con mucho respeto empieza a relatarles con el más mínimo detalle cómo sucedió todo. Ellos le sugieren que lo mejor sería recorrer el camino por donde habían estado, para buscar cámaras y poder iniciar muy bien con la investigación; es así como todos salen de nuevo del banco y Daniela empieza a explicarles que allí ellos pasaron la carrera 24, luego se dirigieron hacia el local de movilidad, donde en ese momento los policías de la SIJIN hacen llamar al dueño del local para pedirle el acceso a las cámaras; este amablemente les empieza a mostrar los videos, e inmediatamente el amigo de Daniela se percata de la motocicleta implicada de marca Suzuki GS 500 que estaba rondando por la cuadra varias veces mientras que ellos estaban allí esperando lo de la cita; también en el momento del video los policías evidencian un vehículo tipo furgón de color azul ya conocido y sospechoso por ellos mismos, el cual permaneció estacionado frente al local mientras Daniela también realizaba lo de los papeles; debido a eso, en ese momento pudo presentarse el hurto pero no fue asequible porque al lugar llegaron unos militares y la oportunidad para poder intervenir en ese momento no les convenia.

Para los policías fue un acercamiento clave en corroborar que dicho furgón ya había estado presentando hurtos de fleteo en otras partes de Bogotá y que ha sido algo difícil poderlos capturar, porque las identidades o placas del mismo no se han reconocido muy bien; así que ya acercándose más al objetivo, a Daniela le muestran una fotografía de un sujeto de piel morena para ver si ella lo había visto en las horas de la mañana dentro del banco o a su alrededor, ella recopilando todo lo que había hecho en esa mañana y tratando de recordar un poco, afirma de que si lo había visto ese mismo día. Es así como rectifican que es la misma banda que desde diciembre del año 2020 había empezado a operar y que con este hurto ya era el tercero; luego fueron a recorrer el sitio donde el señor Wilson había dejado parqueado el vehículo para ver si desde allí las cámaras de las diferentes casas o edificios lograban captar muy bien las placas de la moto, siendo desfavorable porque nada fue evidente.

Ya al finalizar el recorrido por todos los sitios, los policías le comunican a Daniela que si habría la posibilidad de ir a un lugar mucho más seguro para poder tomar la denuncia de lo ocurrido, ya que eran más de las 4 de la tarde y ellos tenían que acelerar el proceso; siendo así como la madre de Daniela les sugiere, que para la facilidad de todos, lo mejor era dirigirse al negocio de su esposo que se encontraba ubicado en la carrera 27 con 65, muy cerca de allí, pero el señor Wilson no los podía acompañar porque tenía que salir inmediatamente porque lo estaban necesitando con urgencia en el hospital para poder cumplir con sus labores.

Al llegar al negocio, el padre de Daniela se encontraba muy preocupado por lo sucedido, donde la abraza y le dice: “que gracias a Dios todos están bien y que lo material vuelve y se recupera, pero la vida no”. Los policías de la SIJIN ingresan al lugar donde se acomodan muy bien en una mesa que se encontraba allí, e invitan a que Daniela, su amigo y su madre también estén presentes. La idea era empezar a redactar todo lo sucedido desde esa mañana hasta la hora en que se presentó el atraco; siendo entonces como Daniela empieza a relatar todo de nuevo teniendo en cuenta  también que era la primera vez que les sucedía situaciones tan lamentables como esas, detalla que ella iba vestida al momento de llegar al banco con un jean de color negro, un saco negro, unas zapatillas blancas y una balaca muy llamativa de color rojo; que en la maleta aparte de tener el dinero contaba con 34 mil pesos dentro de su billetera y un celular nuevo, que el sujeto que la había intimidado con el arma de fuego era de contextura gruesa con un color de piel trigueña y con una chaqueta ajustada de color gris.

Ya terminada la denuncia, el sargento les dice que el paso a seguir seria la espera a la autorización en el banco para revisar muy bien las cámaras y así rectificar si el personaje dueño de la banda estuvo en el banco esa mañana, y se percató de lo que Daniela estaba realizando; para luego intervenir más a fondo y hallar una solución teniendo en cuenta el beneficio de ellos como víctimas.

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