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Francisco Vera, un pequeño villetano con espíritu de gigante

Francisco Vera es un activista por la vida de tan solo 11 años, que lucha todos los días por llevar un mensaje de preservación y respeto por nuestra Pachamama.

Por: Valentina Rico Mahecha.

Francisco Javier Vera Manzanares nació en Bogotá el 18 de julio del 2009, pero creció en Villeta, Cundinamarca. Es hijo único de Ana María Manzanares y Javier Vera, que se han encargado de educarlo en un ambiente lejos del maltrato físico, lleno de amor y libertad. Tener esta independencia le permitió crear su movimiento ambiental Guardianes Por La Vida, que surgió durante una plática con sus compañeros de clase en el colegio Madre del Divino Pastor, donde cursa quinto de primaria. 

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A Francisco le gusta nadar, ver caricaturas de humor, jugar en las tardes con su perro Pinky y con su gato Foucault, como el filósofo francés. Le apasiona leer literatura, política y física, temáticas que le permiten ampliar su léxico y expresarse mejor en sus intervenciones como la que hizo frente al Congreso de la República en diciembre de 2019, donde les pidió a los gobiernos que legislen para la vida, que estén en contra del fracking, el maltrato animal y los plásticos de un solo uso. 

¿Cuál fue el motor para vincularse a este proceso en defensa del medio ambiente? 

Francisco Vera: “Aclaro que fueron muchos motores.  Yo encontré motivación en lo que leía, escuchaba y observaba, esto me generaba curiosidad y me atraía a saber más; mi familia también es fundamental. Pero concretamente mi inspiración fueron los ancestros del territorio colombiano, los campesinos y tribus indígenas que me motivaron después de conocer la historia de Colombia, específicamente la de mi región. Sin embargo, los activistas también influyeron: algo muy lindo del proceso es ver cómo uno ingresa con unas motivaciones, pero a la hora de ser parte de ese proceso en defensa de la vida, nacen otras, por ejemplo: conocer más culturas, más territorios y escuchar más historias, en sí, el motor de la posibilidad de conocer”. 

¿Cómo es vincular este proceso con el desarrollo de su infancia? 

F.V: “Es fundamental la organización. Yo normalmente me levanto, durante toda la mañana estudio, pero con la pandemia lo hago de forma virtual.  En horas de la tarde distribuyo mi tiempo para salir y leer en un espacio verde con vistas a la montaña y el río: actualmente leo acerca de la Teoría del Big Bang. También dedico mi tiempo a jugar virtualmente Minecraft o Among us, que está muy de moda, o a jugar con mis mascotas. Sin embargo, disfruto más muchas veces, simplemente saliendo y sentándome en ese espacio verde. Al mismo tiempo dedico un momento para escribir, soy columnista del diario Kienyke y del Pueblo Oficial. Además, coordino a Guardianes Por La Vida y en algunas oportunidades asisto a eventos virtuales en pro del medio ambiente”. 

¿Qué piensa de la comparación que lo describe como la versión colombiana de Greta Thunberg? 

F.V: “Bueno, son opiniones válidas, pero creo que están descontextualizadas. Muchas veces me han dicho que soy el greto criollo, pero yo quiero que me identifiquen por ser Francisco. Además, encuentro muchas diferencias al compararnos. El enfoque de lo que hacemos: ella es activista ambiental y yo soy activista en defensa por la vida, aunque muchos me cataloguen como ambiental yo tengo otros intereses, soy animalista y defiendo la igualdad social, pero no animalista como defender gatos y perros del maltrato, sino cómo contraponerse y reivindicar esta causa. También apoyo al sector campesino al promover que se trabaje la tierra para alcanzar soberanía alimentaria en nuestro país por medio del campo. Otra diferencia es el territorio, mi proceso con el Movimiento Guardianes Por la Vida al igual que el de Greta se fundó en la calle, pero no sé si Greta tenga complicaciones como los niños en el campo sin conectividad, es evidente el desarrollo de países como Suecia y la ventaja que tienen sobre los subdesarrollados como Colombia. Sin embargo, admiro mucho a Greta y destaco siempre su incidencia política”. 

En tiempos de pandemia por la COVID-19, además de difundir su conocimiento por las plataformas digitales ¿Cómo contribuye a la construcción de un planeta sostenible?

F.V: “Bueno, yo creo que reciclar es una alternativa importante, pero en un tema tan grave como el cambio climático, no se puede reducir a eso. Desde lo individual, algo significativo es la movilización social porque uno puede ahorrar agua en su hogar, pero no sirve mucho si el gobierno está vendiendo los páramos, como sucede con Minesa. Algo importante es el consumo y frente a esto es fundamental reducirlo: antes de pensar en comprar comida, ropa y artefactos tecnológicos, cuestionémonos si los necesitamos, si han sido fabricados de manera justa con el ambiente, y si puedo arrendarlos o intercambiarlos”. 

¿Cómo han tomado su participación, ha sufrido algún tipo de ataque o censura por exponer su pensamiento?

F.V: “Sí, muchos han dicho que soy una persona instrumentada y que me utilizan. Hace unos meses sucedió con el periodista de El Tiempo Adolfo Zable Duran, que escribió una columna donde se me trata como el mini-Petro, la réplica de Greta Thunberg y se cuestiona si hay otros intereses detrás de mi lucha. Por otro lado, también hacen burlas de mis gafas, que uso desde muy niño por una condición visual”.

“Muchas cosas de lo que dicen causan atención y otras risas, porque no se sostienen en argumentos, por ejemplo: decir que me están robando la niñez. Pero ¿qué es la niñez para estas personas? Ser niño no es jugar todo el día. Yo creo que lo mejor de ser niño y que he disfrutado es vivir como uno desee, ser libre, y ahí está lo contradictorio, al señalar que a mí me están utilizando por no vivir una infancia de determinada manera. En realidad, quieren que los niños sean iguales para normalizar esta situación, todo esto sucede por el sistema de pensamiento y esos conceptos que ha establecido e impuesto la sociedad, por ejemplo: siempre hablamos de que un niño juegue, pero no que un niño lea. Algo que he aprendido es analizar de quién viene la crítica, en qué se basa la crítica y los argumentos en que se apoya”.

“Sin embargo, todos esos comentarios negativos nunca los he considerado significativos para tirar la toalla, porque las críticas destructivas muchas veces no atacan la idea sino a la persona, convirtiéndose en un asunto personal. Hago referencia a esto porque muchas personas deben pensar que por ser un niño me encuentro bajo presión por la situación y no, entiendo que todo esto hace parte de la universidad de la vida”.

¿Cuál es su proyección a futuro?

F.V: Me proyecto en un futuro como una persona que puede generar cambios y transformaciones en el campo político, científico e incluso del arte. Me gustaría ser astrofísico, pero me visualizo más como político, porque creo que la política es un espacio donde puedo servirle al pueblo. Aunque si no laboro en ninguna de las dos, creo que desde el área que uno prefiera, debe ser libre, feliz e influir positivamente en la sociedad”.

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