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¿La salud pública en Colombia es de calidad para todas las personas?

La salud pública en Colombia es un tema que pone en apuros a muchos colombianos, pues pese a ser un derecho constitucional, la calidad de prestación del servicio es precaria a tal punto que hay ciudadanos que mueren esperando la atención médica.

Por: María Fernanda Castillo

Datéate

El sistema de salud actual en Colombia se rige bajo la promulgación de la Ley 100 de 1993, cuando se creó el Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS), con el fin de mejorar la salud de los colombianos, incrementando el acceso, la eficiencia y calidad de los servicios.

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Además, la salud pública se constituye como un derecho fundamental para todos los ciudadanos y este debe ser garantizado por el Estado, como está estipulado en la Constitución Política de Colombia de 1991, en el artículo 49. Sin embargo, esto es lo que está escrito en papel, pero, ¿es así como en realidad viven los ciudadanos el acceso a la salud pública?

La señora Miriam Valero, de 44 años de edad, está afiliada a Capital Salud en régimen subsidiado, en la ciudad de Villavicencio. Desde hace dos meses presenta unas crisis en su salud con síntomas que antes no había presentado.

¿Qué es el Régimen Subsidiado?

El Régimen Subsidiado es el mecanismo mediante el cual la población más pobre, sin capacidad de pago, tiene acceso a los servicios de salud a través de un subsidio que ofrece el Estado.

Me empieza un dolor en la cien, siento un vacío en la cabeza que me hace perder la consciencia, se me duerme todo el cuerpo, me dan nauseas, siento un dolor insoportable en la espalda, es horrible cuando me dan esas crisis

Afirma Miriam Valero

Ha ido varias veces por urgencias a la Clínica Meta y al Centro Médico La Esperanza donde la atención ha sido muy distante, allí le enviaron la orden para practicarse una electromiografía en cada extremidad. Sin embargo, en la ciudad de Villavicencio no cuentan con los equipos para realizar este tipo de examen, así que la remitieron a la capital colombiana para practicárselo y pasar a cita con el neurocirujano.  

Estando en Bogotá, la señora Miriam Valero siguió presentando las crisis, un episodio que alertaba a sus familiares, así que la llevaron por urgencias al Hospital de Suba, donde tardaron más de 5 horas en la atención, finalmente le aplicaron una inyección para estabilizarla y enviarla de regreso a casa, pues el diagnóstico continúo en incertidumbre ya que el médico no dio con lo que tenía.

En el estado de salud que se encontraba la señora Miriam, no podía regresar a su ciudad de residencia, por lo que decidió sacar la cita con el neurocirujano en Bogotá luego de practicarse la electromiografía. Ante este proceso pese a que era de urgencia, la EPS les puso trabas.

Cuando llamamos a pedir la cita, nos dijeron que necesitábamos una autorización desde la oficina administrativa de Capital Salud en Villavicencio, cuando fui a hacer ese proceso, en la oficina me dijeron que eso no se podía porque ella estaba afiliada en esa ciudad y no en Bogotá (…) Me tocó hablar con el administrador y pasar de un lado a otro, exponiendo la situación de mi esposa y rogar para que nos dieran la autorización

Cuenta Fernando Castillo, esposo de la señora Miriam

Según datos de la Defensoría del Pueblo “entre el año 2011 y el 2014 se observó un aumento de las tutelas para acceder a servicios médicos y en particular los especializados, motivadas en su mayor parte, básicamente por la falta de oportunidad en la atención”.

Pasaron tres semanas para que le dieran la cita con el especialista en Bogotá a la señora Miriam Valero, en este tiempo ella continúo con las crisis, por lo que la llevaron a urgencias en varias ocasiones, pero esto fue un caos y ya no le prestaron el servicio de salud.

El pasado 23 de junio la llevaron nuevamente al Hospital de Suba, cuando no podía ni caminar porque tenía el cuerpo dormido, “salió la enfermera jefe de turno, me preguntó qué tenía, le expliqué mis síntomas, pero su respuesta fue: ‘Señora si ya lleva 15 días con eso, le pudo dar una convulsión cerebral y a hoy eso ya no es una urgencia, yo qué puedo hacer’”

La hija de la señora Miriam intercedió a la enfermera y le dijo que ella no se la podía llevar en ese estado a la casa, que por favor le ayudara a estabilizarla y le diera ingreso al hospital, a lo que ella les respondió: “No la puedo dejar ingresar, estamos llenos de casos de Covid-19”

Saliendo de allí, se dirigieron al hospital Simón Bolívar, buscando donde la atendieran y le ayudaran a diagnosticar lo que le pasaba, pero sobretodo que la atendieran para estabilizarla. En aquel hospital, cuando la atendió la enfermera jefe, su respuesta fue: “estamos colapsados, no la podemos atender, mire los pasillos que están lleno de camillas con pacientes de Covid-19”.

Adriana Castañeda, administradora de urgencias de una Clínica en Bogotá, contó en entrevista para Datéate, cómo es el proceso de atención en urgencias por parte del personal médico y si es ético este tipo de respuesta que le dieron a la señora Miriam Valero.

¿Es competente este tipo de respuesta por parte del personal médico a un paciente?

Adriana Castañeda: La respuesta como tal no es la más apropiada, pero esto pasa seguido en el servicio de urgencias, pues se tiene que hacer la clasificación de los pacientes antes de ingresarlos según el triage hospitalario, porque el servicio de urgencias siempre se colapsa.

Imagen tomada de Internet

Cómo se verifica el estado del paciente: con sus signos vitales, si el paciente tiene una frecuencia respiratoria normal, si no se encuentra taticardiaco, si su tensión está dentro de los parámetros normales, si está oxigenando o tiene bien la temperatura, es un paciente que puede ser referido como un triage 4 o 5, es decir, que sus síntomas pueden ser atendidos bajo una consulta prioritaria, mas no por urgencias.

¿Hasta qué punto está llegando el sistema de salud? un sistema que debe elegir entre salvar la vida de unos y perder la de otros, o pasar por encima del derecho al acceso a la salud y calidad de vida de las personas, porque no hay quien las atienda, ni donde hacerlo.

Esta es la situación que viven a diario muchos colombianos, ciudadanos que viven en municipios pequeños donde no cuentan con todos los especialistas, los pacientes tienen que pelear para que les den un traslado o les autoricen las ordenes mientras están entre la vida y la muerte; o si requieren de un servicio de urgencias, ya no los atienden si no es un caso grave de Covid-19.

¿En qué casos acudir por urgencias?

A.C: A veces no sabemos usar el servicio de urgencias, porque pensamos que si yo acudo a este servicio, me van a priorizar la cirugía que tengo ambulatoriamente; muchas veces la gente va buscando una incapacidad por ser fin de semana, eso pasa mucho, entonces se congestiona el servicio de urgencias.

Nosotros ingresamos siempre por lineamiento de Secretaría de Salud, todo lo que es un dolor abdominal, porque se tiene que definir si de pronto es algo quirúrgico y es una urgencia; una convulsión o presenta algún episodio de pérdida de consciencia, también se ingresa porque tiene  que mirar la parte neurológica del paciente; Cuando después del tercer día, algo viral persiste y tiene fiebre, se ingresa para hacerle estudios.

Que pasen estos casos en el sistema de salud en Colombia, como los que menciona Castañeda afecta el servicio de urgencias por culpa de los ciudadanos, por ejemplo en Bogotá hay hospitales con los pasillos llenos de ancianos abandonados, habitantes de calle y personas que pueden ser tratados por consulta externa; Sin embargo, también se debe a la insuficiencia de infraestructura y talento humano con el que cuentan.

Es mucha la cantidad de pacientes con referencia a la cantidad de talento humano que hay, en especial en los turno de la noche. En todo hospital reducen la capacidad de talento humano, es decir, si en el día tienen 2 o 3 jefes en el triage, en la noche solo tienen un jefe

Afirma la doctora Castañeda

Pero a esta situación precaria y de emergencia sanitaria, se le suma que, si el caso es de una persona que tiene EPS subsidiada, la atención es de más baja calidad y menos priorizada, pese a los derechos con los que cuenta una persona afiliada a este tipo de régimen.

Evidencia de esto es el caso que vivió la señora Claudia Pachón, quien tenía programada una cirugía de cadera y en dos ocasiones le aplazaron el procedimiento quirúrgico a causa del Covid-19. Cuando fue citada por tercera vez, le dijeron que debían aplazar la cirugía, a lo que ella les respondió que ya iban dos veces con lo mismo.

La señorita me dijo que solo estaban atendiendo a los de plan complementario, yo le dije que estaba pagando ese plan. La demora fue decir eso, para que me pasaran al frente de las otras personas que estaban esperando, me entraron y me trataron como una reina

Relata la señora Claudia

 Derechos con los que cuenta una persona afiliada al Régimen Subsidiado de Salud:

  1. Que le presten los servicios de salud de atención básica en la localidad donde vive.
  2. Recibir atención de urgencia de manera inmediata. 
  3. Recibir atención oportuna y así evitar complicaciones o consecuencias graves.

Teniendo en cuenta este último punto, a la señora Miriam Valero se le está vulnerando ese derecho, y vive un calvario con su estado de salud que empeora con el pasar de los días, con la incertidumbre de no saber qué le ocurre, pues los médicos no le prestan un servicio de calidad para dar con lo que tiene.

Adicional a esto, cuando tuvo la cita con el neurocirujano, éste le dijo que la cita había sido mal direccionada ya que debió pasar con el neurólogo, quien es el encargado de leer los exámenes que le asignaron y darle el diagnóstico. Por tal razón no la examinó, ni le recibió los exámenes, argumentando que eso no le correspondía a él.

Finalmente, la señora Miriam Valero se vio en la necesidad de pagar un médico particular para recibir un servicio de salud de calidad y así iniciar el tratamiento necesario para mejorar su salud y calidad de vida.

El doctor particular sí me examinó bien y me diagnosticó, me envió unos medicamentos costosos, pero es lo que me ha ayudado a mejorar, porque yo sentía que mi cuerpo no podía resistir más esas crisis tan fuertes que me estaban dando. Pero esta fue la solución porque en la EPS no dieron con lo que tenía y los doctores son hasta groseros con uno

Concluye la señora Miriam Valero

Pese a estos casos que tienen que vivir muchos usuarios del sistema de salud pública, uno de los beneficios que ofrece el Ministerio de Salud y Protección Social en Colombia es el acceso que da a tratamientos costosos, donde los usuarios pagan muy poco gracias a los mecanismos de co-pago y las cuotas moderadoras.

Sin embargo, los problemas de acceso a un servicio de salud de calidad y la eficiencia es mayor, el grado de satisfacción y confianza que los colombianos señalaron con respecto al sistema de salud no es alto y la gran mayoría considera necesario realizar un cambio. Asimismo, la percepción general sobre la calidad de atención primaria tampoco es favorable, especialmente en el sistema público y en el seguro social, según el estudio: Experiencias de la atención primaria de salud en América Latina y el Caribe, publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en 2018.

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