El periodista ha sido reconocido por su trabajo fotográfico, el cual ha logrado retratar los rostros del conflicto.

Jesús Abad es un hombre bajo de estatura, sencillo, entusiasta y, aunque un tanto nervioso, se dirigió en la Universidad Javeriana a estudiantes, maestros, familias y medios de comunicación presentes en su conferencia magistral para ofrecer, entre otras cosas, un solo mensaje: “Por favor no dejemos de marchar, Colombia necesita reconciliación, perdón y amor”, y de la misma manera, pidió que no lo califiquen como el fotógrafo de la guerra sino el fotógrafo de la esperanza.

“Mi trabajo es una forma de generar reflexión, es una alternativa para que todos los colombianos conozcan los testimonios de hombres y mujeres, que han tenido que sufrir en carne propia la guerra, y que eso, nos lleve a darnos cuenta que lastimosamente los perdedores han sido siempre los mismos”. Con esta declaración, el periodista colombiano de acento paisa muy marcado, comenzó su discurso.

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Decir que Jesús Abad Colorado ha capturado con su cámara el horror del desconcierto y el dolor del alma de los colombianos que han tenido que padecer el conflicto, puede ser una mirada incompleta de su obra, si se tiene en cuenta que, también, ha fotografiado la esperanza de aquellos que deciden seguir en pie ante la adversidad, ante el llanto y la pérdida.

FOTO: Jesús Abad Colorado
Cinco meses después de la tragedia en la iglesia de Bojayá, Chocó, los habitantes y el equipo misionero organizaron un ritual con velas para honrar a sus muertos .

Abad es antioqueño, más exactamente de Medellín. Es nieto de unos campesinos que fueron asesinados durante la guerra bipartidista en los años 60s por ser “liberales”, e hijo de unos padres que abandonaron todo en varias ocasiones para reinventar su vida lejos de casa.

Lleva un poco más de 26 años trabajando para visibilizar la violación de los Derechos Humanos en Colombia y ha recorrido este país como muy pocos periodistas lo han hecho. Con su cámara ha registrado historias, personajes, y situaciones que han conmovido a aquellos que han ido a ver su obra denominada “El Testigo”. Su trabajo ha sido reconocido nacional e internacionalmente, y ha tenido la fortuna de ganar varios premios. Jesús Abad tiene aún mucho que contar.

Jesús Abad luego de finalizar su intervención.

“Vemos cómo los políticos desde su comodidad, agreden todos los días a territorios como La Guajira o el Choco, y aún así,  seguimos diciendo que criminales son los que se levantan en armas, cuando las manos de tantos congresistas de este país están manchadas de sangre”, afirma.

En su discurso, Abad confirmó su postura política y su sentir católico. Su trabajo lo ha llevado a ser un hombre crítico, sí, pero mucho más humano, esto, apropósito de la forma en la que se refirió de aquellos muchachos que combaten en los grupos armados al margen de la ley,  pues ha tenido la oportunidad de acompañar a la guerrilla y a los “paras” en su proceso de desmovilización. Muchos de aquellos muchachos le expresaron en alguna ocasión, que la única salida que le veían a la inequidad, a la pobreza, a la falta de oportunidades, y a la escasez de amor, era ingresar a las filas de la insurgencia.

 “Recuerdo hace año y medio, casi dos, cuando los muchachos de la guerrilla me dijeron: estamos acá por todos los atropellos que han cometido con nosotros, pero señor Chucho, ¿sabe qué?, aquí al menos comemos mejor”.

FOTO: Jesús Abad Colorado
Las Farc se desplazaban por la represa de Urrá en Tierralta, Córdoba, el 1 de febrero de 2017. La guerra había terminado. Cuando llegaron al campo de concentración, cinco campesinos los esperaban con un letrero que decía: “Bienvenidos”.

Dicho esto, el periodista aseguró que lo más valioso que le ha traído su trabajo, es la enseñanza que le han dado los campesinos en este tiempo. Para él, aquellos que se ven vulnerados todo el tiempo, los que no tienen derecho a obtener una tierra y si la tienen, no la pueden cultivar, los que no, terminan de criar a sus hijos, pues son obligados a ver cómo siendo niños se los llevan reclutados. Son aquellos que por estar tratando de vivir muchos, bien sea de sus gallinas o de sus cerdos, mueren en el intento.

Abad aún no ha podido comprender cómo es posible que en un país tan godo, se atente contra la vida del otro. No ha entendido cómo puede haber gente que no le ha tocado vivir la guerra y aún así insista en proclamarla, o cómo su propio departamento que tanto ha sufrido el conflicto, haya votado NO en el plebiscito.

“Le he aprendido muchas cosas a esos campesinos, hombres y mujeres de todos los colores y de muchas regiones. Ellos me han enseñado a ser distinto, me han enseñado a mirarlos a los ojos”.

FOTO: Jesús Abad Colorado
Peque, Antioquia. “Hace 50 años viví esta misma tragedia y perdimos las cosechas de maíz y fríjol y nos robaron muchos animales. Hoy la estoy repitiendo con mis hijos y nietos. ¿Hasta Cuándo?”. Esto le dijo la señora al lado lado de la niña cuando le tomó foto.

En su ponencia mencionó que el ejercicio del periodismo debe ser una labor entregada al servicio de los demás. Reiteró que los periodistas estamos para unir aquellos fragmentos de este espejo roto que es Colombia. Sin importar la profesión, tenemos un deber importante con este país, y es que nos debemos mirar desde las diferencias, para entender la riqueza que tiene esta nación.

Jesús Abad Colorado tiene una gran trayectoria profesional, ha trabajado para los periódicos más reconocidos del país, entre ellos, el Colombiano, del cual se retiró en el 2001 pues según él, el medio perdió su visión y compromiso con la verdad.

El periodista siempre se ha mantenido en una misma posición: retratar el conflicto en Colombia para generar empatía, para ablandar los corazones más duros, y porque tiene la esperanza de que al mismo tiempo que reconozcamos la realidad que enfrentan muchos, les garantizaremos la NO repetición.

FOTO: Jesús Abad Colorado
“El árbol del abrazo”. Son dos palos de guamo que nacieron en el Parque Monumento a las víctimas de la masacre de Trujillo en el Valle del Cauca.

 “Por favor, entiendan que a uno la universidad lo forma para ser un buen ciudadano y mirar al otro como un igual. Una persona que se ufana de los títulos, de los posgrados que tiene y que mira por encima del hombro a un campesino, a una empleada de servicio doméstico, a un conductor de bus o un vigilante, tiene que ser muy mezquino”, así finalizó su intervención, enfatizando que debemos tomarle el pulso a la realidad, pues aunque a veces parezca dura y agobiante, debemos llenarnos de esperanza.

Debemos contribuir en algo, al afro colombiano, al indígena, al campesino, al niño, al padre y a la madre que lo ha perdido todo, hechos de los cuales ha sido testigo el hombre que capturó los rostros del conflicto con su cámara fotográfica: Jesús Abad Colorado.

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