Péptidos para adelgazar en redes: los peligros tras la promesa de resultados rápidos

En el Día Nacional de Lucha contra la Obesidad, el médico internista Yhimer Ortiz explica por qué los productos "solo para investigación" son un riesgo, qué es el food noise y cómo detectar una falsa promesa antes de compartirla

Por: Nataly Galeano, Hannah Peralta

Faltan semanas para un evento importante y un video en redes sociales promete la fórmula mágica para bajar de peso en días. Un producto que llega a la puerta de la casa, sin fórmula médica ni registro sanitario, pero respaldado por miles de likes. Esta escena, cada vez más frecuente, refleja cómo la desinformación digital y el uso no regulado de sustancias están redefiniendo los desafíos del tratamiento de la obesidad en Colombia.

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Cada 24 de septiembre el país conmemora el Día Nacional de la Lucha contra la Obesidad y el sobrepeso, establecido por la Ley 1355 de 2009. El Dr. Yhimer Ortiz médico internista de la Universidad Industrial de Santander, con formación en Endocrinología analizó los mayores desafíos que enfrentan los profesionales de la salud en las consultas actuales.

De la búsqueda de bienestar al “resultado mágico”: los nuevos perfiles de pacientes

Según el Dr. Ortiz, en las consultas clínica ya no solo se atiende el perfil clásico de paciente con enfermedades crónicas, sino que han emergido dos perfiles de pacientes claramente identificados. 

El primero es el que busca bienestar integral. Se trata de pacientes, especialmente mujeres bien informadas, con hábitos de ejercicio y buena alimentación, que buscan perder grasa sin sacrificar masa muscular. “Su objetivo es un tratamiento sostenible a largo plazo con acompañamiento médico calificado”, advierte. 

El segundo busca un ‘resultado mágico’. Son personas impulsadas por la rapidez o eventos sociales próximos que priorizan la velocidad sobre la seguridad médica. El especialista explica que: “Este perfil es altamente vulnerable a la automedicación, el uso de mezclas de productos sugeridos en redes sociales, aplicaciones de micro dosis e inyecciones no reguladas”.

Ortiz advirtió que este segundo perfil es el más difícil de tratar porque representa un riesgo real tanto para el paciente como para la salud pública y agregó que la labor médica consiste en acompañar sin juzgar, recuperar la confianza de la persona y orientarla hacia tratamientos aprobados y seguros.

El mercado negro de los péptidos

¿Qué es un péptido? Para entenderlo de forma sencilla, si las proteínas son como cadenas largas hechas de eslabones llamadas aminoácidos, los péptidos son cadenas mucho más cortas de esos mismos eslabones.

En el cuerpo funcionan como mensajeros químicos que envían órdenes específicas, por ejemplo, indicarle al cerebro que ya estamos llenos o regular los niveles de azúcar como lo hace la insulina.

Uno de los puntos más críticos abordados por el médico internista fue el fenómeno de estos “péptidos” comercializados de forma ilegal.

En el lenguaje cotidiano y en redes sociales el término se ha distorsionado para vender sustancias clandestinas, no reguladas y sin pruebas clínicas. El Dr. Ortiz enfatizó que muchas de estas sustancias se venden bajo la etiqueta de “solo para investigación”.

Al no tener registro sanitario del Invima ni programas de farmacovigilancia, es imposible saber de dónde vienen, qué contienen realmente o reportar los efectos adversos que causan.

Las consecuencias ya son visibles. Según Ortiz, se han emitido alertas internacionales por el aumento de consultas de urgencias por complicaciones debido a dolor en el pecho, taquicardia y otros problemas cardiovasculares asociados a su uso.

Ante este panorama, el especialista aclaró categóricamente que en el país no existen versiones genéricas ni biosimilares autorizadas de las terapias para perder peso. Cualquier preparación que se presente como tal es ilegal y no puede considerarse una alternativa equivalente ni segura.

Entendiendo el ‘Food Noise’ (Ruido Alimentario)

Pensar constantemente en qué comer, anticipar la siguiente comida o sentir que la cabeza no descansa de la comida aun sin tener hambre es lo que la ciencia define como food noiseo ruido alimentario.

Este fenómeno cognitivo se caracteriza por pensamientos intrusivos y persistentes que interfieren con la concentración y afectan a cerca del 57% de las personas que viven con obesidad.Estos pensamientos continuos sobre alimentos interfieren con la concentración, el trabajo y las relaciones personales.

Y no se trata de falta de fuerza de voluntad. Ortiz resaltó hallazgos recientes del estudio INFORM, donde el tratamiento farmacológico adecuado demostró una reducción de hasta el 40% del food noise, y el 83% de los pacientes reportó sentir mayor libertad mental en su día a día. 

Responsabilidad compartida frente a la desinformación en salud

Para Ortiz, enfrentar los mitos sobre la obesidad no es tarea exclusiva de los médicos. Es una responsabilidad que se comparte y que requiere de una alianza estratégica entre profesionales de la salud, periodistas, medios de comunicación y creadores de contenido.

En un sistema donde cualquier publicación en redes sociales abona a las conversaciones públicas, el especialista alertó sobre influencers, comediantes y personas sin formación médica ni científica que aprovechan audiencias millonarias para promover y vender sustancias no autorizadas.

En un entorno donde cualquier publicación alimenta la conversación pública, recomienda preguntarse siempre de dónde vienen los datos antes de consumir o comprar un producto. Finalmente, el Dr. Ortiz recomendó hacerse preguntas clave sobre el origen de los datos y verificar siempre tres señales de alerta fundamentales antes de difundir o consumir cualquier “producto only”, como él lo afirma.

  1. Si un producto especifica que es “exclusivo para investigación”, pero se comercializa, cobra o aplica en seres humanos, es claro que se trata de una flagrante contradicción legal y sanitaria que evidencia el uso clandestino e ilegal de la sustancia en personas.  
  2. Promesas de resultados garantizados. Se debe rechazar cualquier sustancia o tratamiento que garantice o prometa un porcentaje exacto de pérdida de peso o una velocidad específica en los resultados, ya que ningún tratamiento médico legítimo puede asegurar resultados generalizables a toda la población.
  3. Ausencia de registro sanitario y farmacovigilancia. Desconfiar de productos que no cuenten con el debido registro sanitario como el Invima en Colombia, ni estén respaldados por una compañía autorizada que mantenga un programa estricto de farmacovigilancia para reportar y hacer seguimiento a posibles efectos adversos.

Para mas información de Rizoma https://www.uniminutoradio.com.co/rizoma/

| Nota del editor *

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