Por: Juan Pablo Torres Avila, Nataly Dayana Galeano
En medio de un escenario global marcado por la proliferación de noticias falsas y el fenómeno de los hechos alternativos, la alemana Nina Ulrich ha puesto sobre la mesa una preocupación central: la crisis de credibilidad que atraviesa el oficio periodístico debido al uso malintencionado de las inteligencias artificiales.
Ulrich inició su trayectoria profesional en 2008 y se especializó en política internacional, crimen organizado y organizaciones internacionales. Luego, se consolidó como documentalista y analista de datos de la prestigiosa revista europea Der Spiegel.
La manipulación invisible y los riesgos digitales
Para ilustrar la magnitud del problema, la periodista alemana interactuó con los asistentes mediante preguntas orientadas a evaluar los criterios de selección y verificación de fuentes.
Aunque las respuestas del auditorio, conformado en su mayoría por estudiantes y docentes, apuntaron a pautas tradicionales como la consulta de dominios públicos y la contrastación, Ulrich demostró cómo las tecnologías actuales han sofisticado el engaño.
Durante el taller, se analizaron casos prácticos con fotografías, videos y artículos alterados mediante inteligencia artificial.
La experta enseñó a identificar detalles sutiles que delatan estas manipulaciones; desde marcas de agua hasta inconsistencias en fondos y movimientos. Y advirtió sobre la existencia de herramientas complementarias diseñadas específicamente para ocultar dichas alteraciones, lo que eleva el nivel de complejidad para los verificadores de datos.
Un ejercicio práctico y revelador ocurrió cuando la ponente invitó al público a buscar su perfil en internet. Si bien la mayoría de los datos coincidían, salieron a la luz ciertas incongruencias en su trayectoria laboral.
Ante esto, Ulrich explicó los motivos de su estricta reserva sobre su vida privada: una medida de seguridad orientada a evitar el acoso, los malentendidos y los riesgos tanto físicos como mentales, aconsejando a los futuros comunicadores extremar el cuidado con su propia información personal en entornos digitales.
Claves y herramientas para combatir la desinformación
En una época en la que las creencias y las supersticiones amenazan con desplazar a los hechos, y teniendo en cuenta la debilidad de la confianza en las instituciones y medios de comunicación.
Para ejercer un periodismo riguroso en las instituciones y los medios de comunicación, Ulrich compartió una serie de ejemplos indispensables. En primer lugar, destacó la transparencia radical, que consiste en explicar y hacer públicos los métodos de verificación de fuentes para construir la confianza de la audiencia con apertura y sin errores.
En segundo lugar, señaló la necesidad de evitar la polarización, instando a los periodistas a abstenerse de emitir discursos generalizadores que promuevan la división social y a apegarse estrictamente al contexto y a los hechos verificados.
Por último, enfatizó en la cercanía con las audiencias, argumentando que trabajar de la mano de las comunidades mejora la veracidad de la información, optimiza su gestión y aporta utilidad pública.
El valor y la selección de las fuentes de conocimiento
En cuanto al manejo de las fuentes, la especialista enfatizó que cualquier persona puede ser considerada como tal, siempre y cuando se someta al rigor de tres preguntas fundamentales: ¿quién es y cómo lo sabemos?, ¿cómo puede saber la fuente lo que afirma? y ¿qué le conviene a esa fuente que creamos?.
Asimismo, recalcó la necesidad de distinguir con precisión entre un testigo, un testigo de oído, una parte interesada y un experto aclarando que este último solo es fiable dentro de su campo de especialidad.
Respecto a las organizaciones y los estudios científicos, subrayó que deben operar bajo estrictos márgenes de imparcialidad y rigor metodológico para evitar sesgos partidistas o polarizadores.
Sobre los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales, Ulrich advirtió que exigen un filtro de calidad sumamente riguroso, ya que las plataformas digitales suelen ser el principal caldo de cultivo para la desinformación masiva debido a su inmediatez y alcance.
El trabajo en equipo como última línea de defensa
Para cerrar el taller, Nina Ulrich dejó un mensaje clave a los futuros profesionales: el periodista nunca debe asumir el rol de una isla informativa.
Contar con un equipo de trabajo sólido, basado en la confianza mutua, es indispensable para sostener una labor investigativa eficaz. El encuentro concluyó con una invitación abierta a blindar el ejercicio periodístico a través de la calidad, la veracidad y una inquebrantable ética profesional, presentándolas como las únicas herramientas capaces de prevalecer ante el uso indebido de la tecnología.
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