
En la etapa preescolar, el aprendizaje no solo se centra en el desarrollo académico de los niños y niña, sino también en la formación de valores que les permitan crecer como personas sensibles, respetuosas y capaces de convivir en armonía con los demás. Por esta razón, el proyecto “Mi pequeño lector” se ha convertido en una estrategia significativa dentro del aula, integrando la lectura, la participación de la familia y la enseñanza de valores fundamentales.
Este proyecto se viene trabajando de manera continua en preescolar, permitiendo que los estudiantes, en compañía de sus padres de familia, participen activamente en diferentes actividades enfocada en la formación integral de los niños. Cada mes una familia tiene la oportunidad de presentar un valor mediante dinámicas, cuentos, juegos, dramatizaciones y actividades creativas que ayuden a fortalecer el aprendizaje emocional y social de los estudiantes.
Como eje principal del proyecto se trabajó el valor del amor, considerando uno de los valores más importantes en la primera infancia, ya que fomenta el respeto, la empatía, la solidaridad y el buen trato hacia los demás. Durante la actividad, los padres de familia participaron de manera activa y creativa, desarrollando dinámicas lúdicas que permitieron que los niños y las niñas comprendieran el significado del amor a través de experiencias cercanas y significativas.

Las actividades realizadas despertaron el interés y la motivación de los estudiantes, quienes pudieron expresar sus emociones, compartir con sus compañeros y reconocer diferentes formas de demostrar amor dentro de la familia, la escuela y la comunidad. A través de cuentos, canciones, juegos y expresiones artísticas, los niños se sintieron identificados con este valor y comprendieron la importancia de practicarlo diariamente.
Además, este tipo de proyecto fortalece la relación entre la escuela y la familia, creando espacios de participación donde los padres se convierten en protagonistas del proceso educativo de sus hijos. La presencia de las familias dentro del aula genera confianza, seguridad y motivación en los estudiantes, contribuyendo significativamente a su desarrollo emocional y social.
En conclusión, el proyecto “Mi pequeño lector” no solo promueve el gusto por la lectura y la participación familiar, sino que también fortalece la enseñanza de valores esenciales como el amor. Estas experiencias enriquecen el aprendizaje de los niños y las niñas, dejando huellas positivas en su formación y ayudándolos a construir relaciones basadas en el respeto, la compresión y el cariño hacia los demás. A través de la lectura y el acompañamiento familiar, se crean aprendizaje que permanecerán en el corazón de cada estudiante.








