Cuando una persona debe enfrentarse a otra con un punto de vista distinto, ya sea en un debate formal o una discusión de sobremesa, puede poner a prueba su capacidad de expresarse, argumentar y sobre todo, la habilidad para conservar su paciencia. Si se quiere estar bien preparado en este intercambio de opiniones, son estos los 5 consejos que pueden aportar a su propósito:

 Prepararse a consciencia:

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Cuanta más información se obtenga acerca del tema en discusión, mayores posibilidades se tendrán a la hora de defender una postura, y así persuadir al otro. Números, estadísticas, opiniones de científicos famosos, todas son herramientas que pueden ser muy útiles para argumentar de forma adecuada. Además, al ver el conocimiento con el que se maneja el tema, el adversario puede verse intimidado y perder confianza.

  1. Adaptar el lenguaje al oponente

Según un estudio de las universidades de Toronto y Stanford se sostiene que la mejor forma de defender los argumentos es explicarlos a la luz de los valores y creencias de los oponentes. Procurar que las palabras apelen a la sensibilidad del adversario es un importante tip.

  1. No extenderse demasiado

No se argumenta mejor por decir muchas veces lo mismo, ni por expresar con muchas palabras lo que podría decirse con muchas menos. Si se habla demasiado, se corren mayores riesgos de equivocarse,  de perder el interés del oponente o de causar tedio en el público.

4. Admitir los propios errores

Otro mal de la argumentación es ser demasiado necio, cuando se argumenta en defensa de una tesis, no estar dispuesto a conceder nunca nada al adversario es una estrategia incorrecta y equivocada. Ser terco y encapricharse con una postura cuando es evidente un error, perjudicará más de lo que ayudará.

  1. No atacar al adversario

No dejar que la situación se escape de las manos. En un debate, sobre todo si se convierte en una discusión acalorada, es muy tentador el rebajarse a atacar personalmente al adversario en lugar de intentar derribar sus argumentos. Esto se denomina “falacia ad hominem” o “contra el hombre” y es un mal muy común en los debates.

Se trata de un falso argumento que se basa en la siguiente suposición: “hay algo dudoso o cuestionable acerca del oponente, y por ende lo que dice también es cuestionable o falso”. Se debe evitar a toda costa, ya que en lugar de defender los argumentos , esto denota la impresión de un mal argumentador, o peor, un mal perdedor.

 

Información de: Universia.net

 

 

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