Tomado de elperiódico.com

Tomando la poesía como vehículo para entender la ansiedad en la cotidianidad.

Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto (1904-1973), más conocido como Pablo Neruda, fue un poeta y diplomático chileno. Su obra es baluarte de la literatura latinoamericana, por la cual recibió un premio nobel en 1971. Uno de sus poemarios más conocidos es “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”.

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Como asesor del gobierno socialista liderado por Salvador Allende, durante el golpe de estado realizado por Augusto Pinochet, Neruda fue hospitalizado debido a un cáncer, en su breve estadía sospechó haber sido inyectado con una sustancia para provocarle la muerte; falleció pocas horas después de haber sido dado de alta. Y solo hasta el 2015 el gobierno Chileno reconoció la intervención de terceros en el atentado contra el poeta.

En esta pieza se ve reflejado un aspecto tan común en la actualidad como lo es la ansiedad, dimensionado en la mente del escritor desde las líneas “Y la muerte del mundo cae sobre mi vida”.

Tengo miedo

Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.

Tengo miedo. Y me siento tan cansado y pequeño
que reflejo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella)

Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita
¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!

Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la tierra es una fruta negra que el cielo muerde.

Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.

Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.