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Visiones de una crisis que preocupa al mundo en una situación problemática para todos

Ya no es solo la pandemia del Covid-19 y sus variantes, o la crisis económica que golpea a todos, o el enfrentamiento económico y comercial de occidente y oriente, ahora en Europa del este la crisis militar que vuelve a los tambores de guerra y situaciones que se se suponen se habían ya superado con una variedad de guerras.

Según los intereses europeos el “Intercambio sustancial” con socios y aliados sobre la situación de Ucrania, escribió Von der Leyen en su cuenta oficial en Twitter tras mantener una conversación anoche con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden; el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, entre otros, para coordinar la respuesta a la crisis de Ucrania y a Rusia.

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“Compartimos la evaluación y estamos haciendo preparativos para todas las eventualidades en caso de que la diplomacia fracase”, añadió la jefa del Ejecutivo comunitario al dar cuenta de esa reunión en la que también participaron el presidente francés, Emmanuel Macron; el canciller alemán, Olaf Scholz; el primer ministro italiano, Mario Draghi; el presidente polaco, Andrzej Duda, y el primer ministro británico, Boris Johnson.

Por su parte, Michel añadió en un tuit que los europeos y los aliados “nos mantendremos firmes y unidos”.

En un comunicado, Von der Leyen añadió que el debate mantenido con sus interlocutores fue “sustantivo” y que la reunión tuvo como objetivo coordinar la respuesta “colectiva” al comportamiento “agresivo” de Rusia con respecto a Ucrania.

“Los líderes compartieron la evaluación sobre la gravedad de la situación”, señaló la política alemana.

Expresó además que los europeos y aliados desean que la diplomacia tenga “éxito”, pero que “se están preparando para todas las eventualidades”.

En este sentido, recordó que la Comisión Europea y el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) están trabajando en una “amplia gama de sanciones sectoriales e individuales en caso de nuevas agresiones militares de Rusia contra Ucrania”.

Además, añadió Von der Leyen, la Comisión “ha estado trabajando con los Estados miembros y aliados en la preparación, desde la energía hasta la ciberseguridad”.

Por último, la jefa del Ejecutivo comunitario reafirmó el “firme” apoyo de la UE a Ucrania, que incluye el anuncio de este lunes de un nuevo paquete de 1.200 millones de euros en forma de asistencia financiera de emergencia y 120 millones de euros en subvenciones adicionales.

La conversación se produjo después de que el Pentágono anunciara que ha colocado en alerta “elevada” a 8.500 soldados ante el aumento de la tensión con Moscú por Ucrania, aunque todavía no ha adoptado ninguna decisión sobre un despliegue en el este de Europa.

El portavoz del Pentágono, John Kirby, hizo hincapié en que el grueso de las tropas estadounidenses se desplegaría en países del este de Europa dentro de la Fuerza de Respuesta de la OTAN (NRF, por sus siglas en inglés), por lo que se activarían únicamente si la Alianza Atlántica lo solicita.

Kirby explicó que depende de la OTAN activar esa fuerza multinacional, que consta de efectivos terrestres, aéreos y marítimos, y que cuenta con unos 40.000 militares de distintos países.

Por su parte, los ministros de Exteriores de la UE no apreciaron este lunes un riesgo de “ataque inminente” a Ucrania por parte de Rusia tras conversar con el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, cuyo país también ha empezado a retirar a personal no esencial de su Embajada en Kiev, algo que no van a replicar de momento los europeos.

“No, no creo que haya nada nuevo que pueda incrementar el sentimiento de miedo sobre un ataque inminente”, dijo el alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, en una rueda de prensa al término del Consejo de ministros comunitarios de Exteriores, al que Blinken se unió por videoconferencia.

Mientras tanto en el sitio de Sputnik la visión que se tiene del tema se traduce en que la OTAN parece haber superado la muerte cerebral que le diagnosticó el presidente francés, Emmanuel Macron, para pasar al delirium tremens y alentar la tensión en Ucrania sin el acuerdo de muchos de sus miembros europeos.

Tras un fin de semana de euforia guerrera en la sede de la Alianza Atlántica, con declaración del “estado de alerta” incluido, Estados Unidos lanzaba la orden de evacuación de su embajada en Kiev y de sus connacionales en Ucrania. De la “pequeña incursión” rusa en territorio ucraniano anunciada por Joe Biden –para ridículo de sus diplomáticos– a la dramatización dirigida al televidente medio norteamericano, sensible a las imágenes de familias cargando a bebés en las escalerillas del avión, alejándose del supuesto escenario de guerra.

El fiel aliado británico aportaba las informaciones de su “inteligencia” para destapar los planes rusos de colocar en Kiev a un hombre de paja a las órdenes del Kremlin. Boris Johnson, el ‘premier’, atizaba el brasero anunciando una “nueva Chechenia” si Rusia invadía Ucrania. No le sirvió para desviar la atención de sus compatriotas de la crisis que atraviesa su mandato, tras las orgías etílicas celebradas en la sede del gobierno durante los peores momentos de la pandemia, el escándalo ‘Partygate’.

BORRELL CRITICA A BLINKEN; ALEMANIA FRENA A STOLTEMBERG

La diplomacia europea, representada por Josep Borrell, tuvo que calmar los ánimos belicistas. Nada de alarmar con evacuaciones de embajadas y sí seguir apostando por las negociaciones en marcha, oscurecidas por los tambores de guerra. “Sabemos muy bien cuál es el grado de amenaza y la forma en que debemos reaccionar. Hay que evitar jugar con los nervios y las reacciones alarmistas que tienen, además, consecuencias financieras”. Las palabras de Borrell iban dirigidas directamente al secretario de Estado norteamericano, Anthony Blinken, participante en la reunión de ministros de Exteriores de la Unión Europea celebrada por videoconferencia.

Las informaciones del aliado norteamericano para justificar la alerta roja no desmontaron la moderación europea, subrayada ya antes de la “videocumbre” por algunos de sus miembros más poderosos.

Así, el nuevo gobierno alemán, dirigido por el socialdemócrata Olaf Scholtz, aconsejaba ser prudentes con las eventuales nuevas sanciones a Rusia. Su ministra de Exteriores, la “verde” Anna Baerbock, hasta el momento considerada como la más “atlantista” del gabinete, se manifestaba en contra de impedir a Rusia el uso del sistema de intercambio bancario internacional (Swift), como algunos voceros europeos habían sugerido. Por supuesto, nada de neutralizar el acuerdo Nord Stream 2, que aprovisionará de gas ruso a Alemania y a buena parte de Europa. Berlín tampoco siguió a otros de sus aliados en el envío de armas a Ucrania.

MILITAR Y DISIDENTE: “NECESITAMOS A RUSIA”

Las reservas alemanas se producían poco después de que el jefe de su Armada, Kay-Achim Schoenbach, se viera obligado a dimitir tras haber manifestado que “hablar de invasión rusa no tenía sentido”, que “Crimea nunca volvería a Ucrania”, que “había que respetar a Vladimir Putin” y que “necesitamos a Rusia contra la política china”. Declaraciones políticamente incorrectas, pero que son compartidas por muchos europeos, tanto políticos como ciudadanos de a pie.

En Francia, otro de los países más influyentes entre los 27 miembros de la Unión Europea (UE), el ardor guerrero de EEUU y la OTAN tampoco encuentra un eco muy favorable. Los franceses están inmersos en una campaña electoral donde la política exterior tiene poca cabida, aparte la implicación militar francesa en África. Además, las tres formaciones de la derecha y toda la izquierda, salvo socialistas y ecologistas, son partidarios confesos de la reanudar relaciones plenas con Moscú.

Jens Stoltemberg sabe que París y Berlín no son favorables a la ampliación de OTAN hacia el Este de Europa; en sus declaraciones del lunes 24 de enero, el jefe de la organización militar enumeró como mejores alumnos europeos a Dinamarca, Países Bajos y España.

¿LA UE POR LA OTAN?

Mientras las negociaciones siguen avanzando entre el ruido provocado por actores interesados, la Unión Europea se vuelca en apoyo financiero al gobierno de Kiev y anuncia una ayuda de 1.200 millones de euros, a los que se sumarán otros 6.000 millones en inversiones, según anunció la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen.

Desde 2104, Ucrania ha recibido de la UE 17.000 millones de euros. Un maná que sería solo un aperitivo de lo que supondría su ingreso en la Unión Europea, la alternativa que Kiev debería buscar, según algunos asesores comunitarios, antes que seguir insistiendo en su quimérica entrada en la OTAN.

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