El acceso a internet, la tecnología multiplataforma y la infoxicación, son algunos de los fenómenos que influyen en la sobre-estimulación que existe hoy en día hacia el consumo excesivo de bienes y servicios. El cambio de percepción de la publicidad visto desde el marketing experiencial o el storytelling, permiten a los usuarios acceder a información ilimitada, que casi siempre termina en una decisión final de compra.

Este consumo excesivo de bienes y servicios, que a veces se da solo por suplir un gusto infundado, ha ocasionado impactos negativos en el ambiente. Entre más recursos se utilicen, más contaminación ambiental se genera a partir de las cadenas de producción y los ciclos de vida de los productos.

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Podcast del Bicentenario

Un recorrido radial para la gesta libertadora.

Álvaro Cruz Méndez, magister en mercadeo y docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Corporación Universitaria Minuto de Dios, Seccional Antioquia – Chocó, habló en la Voz de la U sobre cómo surge la sociedad del consumo, sus consecuencias y qué comportamientos podemos llevar a cabo para evitar las compras excesivas.

“Estamos haciendo un consumo irresponsable, a partir de tantos elementos que tenemos nos volvemos demasiado exigentes a la hora de comprar algo y no medimos eso, sino que lo único que estamos midiendo es qué tanta satisfacción me está generando el producto, y no me estoy dando cuenta del desecho que voy a generar”, mencionó el invitado Álvaro Cruz.

La reflexión nace a partir de cambiar la percepción que se tiene sobre el consumo actualmente, empezando por el cuestionamiento sobre las consecuencias que está trayendo la acumulación, el desperdicio, los desechos, y la exagerada extracción de recursos naturales no renovables.  Muchas iniciativas se adelantan para fomentar el consumo responsable, tales como la eliminación de las bolsas de plástico, la reutilización de algunos productos para crear otros nuevos, la compra consiente, entre otras.

Lo importante es que cada vez son más las personas que reaccionan ante una realidad que está afectando la manera en cómo se vive, generando acciones propias e incentivando a sus círculos cercanos para que se unan entorno a otra manera de consumir, con el fin de que se puedan mitigar algunas de las consecuencias que ya se están viviendo y se eviten otras más graves.

“Lo único que estamos midiendo es qué tanta satisfacción me está generando el producto, y no me estoy dando cuenta del desecho que voy a generar”