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Por: Carol Fernanda Torres Usma – Edna Juliana Martínez Ríos

Claudia Nayibe Hernández, ex senadora del Partido Verde y ahora líder en la encuesta como futura alcaldesa de Bogotá, no la ha tenido fácil. Ante la aparente carencia de mujeres en la política, Claudia se plantea así misma no solo como la primera mujer alcaldesa de la capital colombiana, sino como un personaje fiel a su pueblo, pues ella no nació entre la élite colombiana, sino en Ciudad Bolívar, una localidad tan normal y popular como ella.

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La carrera de Claudia en la política no empezó con una idea de la adolescencia, como todas las demás. Su meta en la vida era ser médica, pero ante la aparente situación social y mundial, los llamados “caminos de la vida” la llevaron a decidir que su vocación era ser partidaria de la democracia.

Su vida inicia en Ciudad Bolívar con una madre maestra y un padre trabajador. La vida desde pequeña no se la puso fácil. A los cuatro años de edad, en un juego con sus primos, su hermana menor Martha, de tres años, cayó cerca de una claraboya y falleció de inmediato. Para la alcaldesa este hecho fue un punto decisivo para que posteriormente, en su adolescencia, eligiera la medicina. Por desgracia o por cosas del destino, la medicina cerró le sus puertas y Claudia dejó de insistir allí.

La constitución del 91 y la vocación política

En el año 1989 decidió estudiar Biología en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, mientras daba tiempo para presentarse a la Universidad Nacional de Colombia por segunda vez. Enfocada en sus estudios, pero a la vez partícipe del activismo de la época, López se unió al movimiento La ‘séptima papeleta’ en 1990, hecho que sería fundamental en su vida.

La muerte de los candidatos a la Presidencia hizo que se declarara una guerra contra el conformismo de la época y motivó que los estudiantes salieran a las calles a para exigir al Gobierno una ‘séptima papeleta’, en la que se convocara una reforma constitucional. Los estudiantes sentían que era la única forma de contrarrestar la violencia, la corrupción y los crímenes de lesa humanidad que se estaban cometiendo ante los ojos y el escrutinio del pueblo colombiano.

La Registraduría General de la Nación se disponía a efectuar las elecciones de alcaldes, concejales, gobernadores, diputados, senadores y representantes a la Cámara y, con las elecciones sobre el cuello, decidió ignorar la petición de la ‘séptima papeleta’.

Claudia, junto a sus compañeros (líderes del movimiento), decidió actuar, fomentando marchas y haciendo un llamado a la ciudadanía para que quienes asistieran a votar, llevaran y depositaran la ‘séptima papeleta’ en las urnas previstas para las otras seis papeletas.

El pueblo colombiano, sin ningún tipo de problema, asistió a las urnas con su propia papeleta. Un papel escrito por cada puño exigiendo una reforma constitucional. La Registraduría no contó ni tomó en cuenta estas papeletas, pues eran “ilegales” e informales frente a las elecciones que se llevaban a cabo. La ex senadora y sus compañeros no se quedaron de brazos cruzados, pues decidieron repartirse de tal forma que se lograran contar cuántas papeletas se depositaban en estas urnas; seguido y antes de ser quemados como todo material electoral, se lograron contabilizar 1’342.000 papeletas, exigiendo una reforma constitucional.

La presión ante la solicitud se hizo escuchar y para el 4 de julio de 1991 se efectuó la reforma constitucional. La ‘séptima papeleta’ comprobó que la democracia era posible, pues lo líderes eran los estudiantes. Este fue el comienzo de la política para Claudia López.

La vida la inspira

Claudia nunca se rendía ante los retos que le colocaba la vida y cada oportunidad la supo aprovechar muy bien. Terminó siendo egresada del internado femenino Nuestra Señora del Rosario como bachiller a los 18 años. Al intentar innumerables veces y por varias vías entrar a Medicina, se le fueron 2 años de su vida, fue cuando decidió entrar a la Universidad Distrital al pregrado de Biología. Claudia insistía en que la vida no podría con ella y comenzó a trabajar en cuanta cosa aparecía en su camino.

Una de las más cómicas labores que se observan en la trayectoria de Claudia es el de recreadora en la empresa sensación de la época, Bosquechispazos. La empresa de recreación era líder nacional en su tarea y todo joven era bien recibido. Algunos de sus compañeros aún la recuerdan y narran que era una mujer alegre y “echada pa’ lante”, trabajo que le pusieran lo desarrollaba sin ninguna queja, nada le quedaba grande, característica que, según ellos, aún en la política conserva.

Después de pasada la tempestad de la reforma constitucional, Claudia decidió dejar de ambicionar ser médica y tomó el control de su vida encaminándola hacia la política. Allí decidió iniciar su carrera como futura senadora y candidata a la alcaldía, solicitando un crédito en el ICETEX para estudiar Finanzas, Gobierno y Relaciones internacionales en la Universidad Externado de Colombia que, por aquel entonces, era la más anhelada ilusión de los futuros abogados y políticos colombianos.

Claudia logró pasar su entrevista y, con un crédito aprobado, comenzó a gestar su proyecto de vida. Años después, culminado su pregrado, realizó una solicitud para una beca para el estudio de una maestría en la Universidad de Columbia, en Nueva York, en Administración pública y política urbana. La respuesta fue positiva, así que preparó sus maletas y, con gran gozo, viajó a los Estados Unidos de América. 

Su estadía en la gran ciudad no fue fácil. Mientras estudiaba, en sus ratos libres conseguía trabajos como lavar baños o limpiar casas para costear su manutención, pues labeca apenas cubría sus clases y estadía. Al culminar sus estudios volvió a Colombia.

Su carrera en la política colombiana

Ella no se quedaba con los brazos cruzados. Cuando estaba cursando el IV semestre del pregrado se sumergió en el mundo político siendo consultora en las Naciones Unidas para el proyecto de vivienda que se estaba estructurado en su localidad, Ciudad Bolívar. De esta manera inició su trabajo con las organizaciones sociales.

Luego de trabajarle a este proyecto y con la experiencia que le había dejado la ‘séptima papeleta’, Claudia se unió a la corporación ARCOIRIS del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) y el MOE (Misión de Observación Electoral). Esto despertó en ella sus principios anticorrupción, pues durante su trabajo dentro del movimiento destapó varios escándalos de la parapolítica, los cuales fueron escuchados y divulgados en 2005.

Al mismo tiempo que se desarrollaba como investigadora, Claudia participó en labores periodísticas en diarios como El Tiempo, La Silla Vacía; en la radio estuvo en Hora 20 de Caracol Radio y la Revista Semana, en la que tuvo una columna de opinión.

Sus investigaciones llevaron a la política a la cuerda floja, pues en 2005, cuando se dieron a conocer sus investigaciones de la conexión de grupos paramilitares y congresistas, más de 50 políticos fueron condenados a pagar cárcel.

Su entrada formal a la política fue en 2014, cuando se lanzó como candidata al Senado a través del Partido Alianza Verde. Con ánimos de lograr un puesto dentro del Senado, Claudia ganó las elecciones con más de 81.000 votos.

Ser una alcaldesa incorruptible y evolutiva para los capitalinos es un principio que atesora formalmente, pues bajo esta idea ha promovido varios proyectos de ley aprobados. Uno de los más reconocidos fue la Ley 1811 (Probici) del 21 de octubre de 2016, que tiene como objeto “Incentivar el uso de la bicicleta como medio principal de transporte en todo el territorio nacional; incrementar el número de viajes en bicicleta, avanzar en la mitigación del impacto ambiental que produce el tránsito automotor y mejorar la movilidad urbana”.

Asimismo, la hazaña por un medioambiente sano no fue la única medida aplaudida por los citadinos. Varias de las ideas puestas por Claudia a favor de la dignidad de jóvenes y adultos en el Senado fueron escuchadas y aprobadas: desde un subsidio de transporte para las personas cobijadas por Familias en acción, hasta derrumbar la necesidad de la libreta militar de los hombres bachilleres para acceder a trabajo y educación superior. La evolución política de Claudia López ha sido poco discutida.

La esencia de la ‘séptima papeleta’ se sintió el 26 de agosto de 2018, cuando Claudia convocó a una consulta anticorrupción, que consistía en condenar la parapolítica y los “atornillados” del poder, es decir, aquellos políticos que no se retiran ni siquiera por las investigaciones que se adelantan en su contra. Lamentablemente, o para suerte de muchos, la consulta no alcanzó el tope necesario y ese proyecto hundió lentamente. 

Otros cargos que ha asumido la alcaldesa de Bogotá son: Asistente de la Dirección de Participación Ciudadana de la Contraloría Distrital de Bogotá, en 1995, el cual desempeñó hasta el 1 de mayo de 1997. En 1998 asumió la Directocción del Departamento Administrativo de Acción Comunal de Bogotá, cargo que desempeñó hasta el 8 de enero de 2000. El 1 de marzo de 2004 asumió fue Asesora del Viceministerio de Vivienda y Desarrollo Territorial hasta el 1 de febrero de 2005.

Actualmente, Claudia es la ganadora a la Alcaldía de Bogotá, cargo que ejercerá entre 2020 y 2023.

Propuestas hechas metas

El Partido Alianza Verde diseñó junto a Claudia un plan de gobierno propuesto como “metas” que cumplir y no solo “propuestas”. Estas metas cuentan con un desarrollo de varios puntos para la solución de conflictos, educación, salud de calidad para las personas, y, por supuesto, un amplio mejoramiento del medio ambiente.

Una de las metas de Claudia que ha captado la atención de los ciudadanos es la siguiente:

Meta #3 TIEMPO PARA LA FAMILIA Y EL DESARROLLO, NO PARA EL TRANCÓN

Contrario a las exigencias ciudadanas y políticas de un metro en Bogotá, Claudia plantea el mejoramiento y reestructuración del transporte masivo que se encuentra activo en este momento, de manera que aumente de tránsito de los buses y busetas del sistema integrado de transporte público. Plataformas de transporte como Didi, Uber, Beat, entre otros, serán parte de un proyecto que se presentará al Congreso de la República para su regulación y legalidad. También impulsará un sistema para los taxistas, seguro y competitivo, que mejore las condiciones del servicio y el beneficio bivalente.

Por otro lado, la polémica de Transmilenio por la séptima es solo una propuesta por la modificación y mejoramiento de este corredor vial; sin embargo, esta tercera meta se enfoca en respetar el corredor ecológico y “mejorar la iluminación, seguridad vial y vital de la red de ciclo rutas, privilegiando el ciclo carril exclusivo en vía”.

Esta meta muestra a una alcaldesa que se preocupa por todos los bogotanos sin importar su estrato o clase, dado que Claudia viene de una familia humilde. Para ella todo lo que tienen es fruto de un gran esfuerzo y, sin duda alguna, es una propuesta que generaría una buena oportunidad de empleabilidad, y de esta manera, se lograría disminuir la tasa de desempleo en Bogotá.

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Claudia López: primera alcaldesa de Bogotá
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Claudia López: primera alcaldesa de Bogotá
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Conozca el perfil de la primera mujer que ocupa el segundo cargo más importante del país.
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