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Denuncia: Gremio de motociclistas debe pagar para que los dejen trabajar

Entre trabajar a puerta cerrada, acumular deudas, pagar comparendos, exponerse a sobornos y a dificultades gracias a las medidas implementadas por gobierno, el gremio de las motos de la Avenida 1 de Mayo con carrera 30 no piensa parar hasta que solucionen sus inconformidades.

Por: Mariana Valentina Torres Fernández

Es lunes 3 de agosto a las 12 del mediodía en el barrio Santander de la localidad Antonio Nariño, por decreto 531 del 2020 los almacenes de repuestos pueden abrir, ya que de lunes a jueves solo laboran talleres de mecánica y de miércoles a domingo el sector comercial, aunque algunos valientes y audaces se atreven a trabajar a puerta cerrada. A esta hora comúnmente todos van a almorzar, pero estos planes cambian para algunos cuando escuchan dos motos y se percatan de que en aquellos vehículos vienen tres agentes de la policía.

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“Ahí viene Hondarza*”- Exclama un mecánico, sus compañeros ya saben el significado de esas palabras. “Bueno… usted hoy tiene que mantener cerrado. ¿Por qué tienen abierto? – Dice el agente. “Si, yo sé que hoy no podía abrir, pero ya me están pidiendo lo del arriendo” – Le responde el trabajador del taller, el policía explica que esta acción es para comparendo o sellar el local a lo que el trabajador expresa “Colabóreme por favor”, asimismo el oficial le pide $100.000 pesos para no tener problemas el resto del día.

Silvio Rey vive de la compraventa de motos desde hace 15 años y recuerda la situación a la que se enfrentó por abrir su negocio el día que no debía: “Comenzando la pandemia me hicieron un comparendo de aproximadamente 900.000 pesos por venir a mostrar una moto a un cliente que confía en nosotros y nos deseaba comprar, fue muy incómodo y no le veo sentido a las normas que sacan. Hasta el día de hoy no he pagado la multa”.

Quienes no aceptan pagar ese tipo de comparendos se exponen a buscar “arreglos”, los cuales, según la comunidad son el pan de cada día en todo el sector de motos en la 1 de mayo, Edna Arteaga, quien ha sido edil de la localidad Antonio Nariño durante dos periodos, representa una fuente de confianza para la comunidad.  

Como líder del gremio desde hace 14 años afirma que: “Desde hace muchos años se presentan estas famosas “vacunas”, los hemos denunciado en muchas ocasiones; en el sector de repuestos el año pasado hubo una persecución hacia una mujer precisamente porque la señora no quiso seguir pagando las llamadas “vacunas”.  El policía llegó al punto de esposarla y llevarla consigo a la estación de policía usando como pretexto “que trabajaba en la calle”, dada la situación se recurrió a la Personería y Procuraduría con el fin de validar sus derechos.

Así mismo, reconoce que no todos los oficiales hacen parte de esta red; “La institución de la policía, en específico el cuadrante que responde a esta área se ha ido dañando, cada día se ven más casos de corrupción y cuando se denuncia con los superiores a veces tratan de justificarse con que es un malentendido, pero no se toman el trabajo de investigar cuando se realiza una denuncia, por ende, toca dirigirse a otros entes.” También se refiere al trabajo de forma clandestina a puerta cerrada por motivos de la pandemia: “No me parece ningún delito como lo quiere hacer ver la policía, el sector se tiene que mantener, si no permitimos que las personas trabajen, esta ciudad y este país se va a acabar. Los gobernantes no han entendido que Colombia depende del comercio”.

Pero no solo los comerciantes del gremio se ven afectados, algunas empresas y bodegas de la localidad se ven obligadas a contactar a la policía, como fue el caso de *Julio*, dueño de una compañía que debía por contrato trasladar maquinaria fuera de la ciudad, días antes del cumplimiento del decreto 196 del 26 de agosto que contempla la “nueva realidad” en Bogotá, se vio forzado a buscar una manera de cumplir con su trabajo, relata cómo fue ese acercamiento: “Primero se contactó a  los policías por medio de un intermediario, ellos vinieron a la empresa y se negoció para llegar a un acuerdo con ellos y así poder sacar un equipo en un día de cuarentena. Ellos accedieron a colaborarnos, donde se estipulo 1.000.000 de pesos para que pudiéramos sacar las maquinarias y evitar multas. No hubo necesidad puesto que a los días siguientes se levantó la cuarentena. Todo quedo ahí, pero es bastante evidente la intención de ellos”.

Para José Peña*, la llegada del COVID 19 fue un cambio trascendental tanto en su vida económica como en su vida social. José*, quien hoy en día cuenta con 53 años, ha trabajado 30 años en la Avenida 1 de Mayo con carrera 30, es usual encontrarlo por el barrio Santander con su ropa de trabajo algo manchada y esperando a que llegue algún motociclista con alguna necesidad especial para su moto, para José*: “Es un mejor comercio el de las motos que el de los carros, pero ahora no porque con la pandemia no nos están dejando trabajar”. Antes de tener que afrontar y cumplir con los requerimientos de la cuarentena podía llegar a ganar entre 200.000 y 300.000 pesos diarios, ahora trabajando con las rejas abajo a duras penas puede llegar a 20.000 pesos, ya que por lo que cuenta: “Ha tocado pagarles a unos policías, sino nos hacen comparendos. A mi patrona le tocó pagar entre 200.000 o 300.000 pesos un día a un agente de apellido Hondarza*, a ellos no se les puede dar 30.000 pesos, no lo aceptan, es de 100.000 pesos para arriba”. Asimismo, recuerda con rabia como hace algunos 10 años le tocó a él ser quien pagaba los sobornos “Cuando tenía un local de compra venta en la 1 de mayo llegaban, tomaban una foto y la utilizaban como amenaza para sellar el local sino arreglábamos con ellos. Uno a la final está trabajando para ellos”. Un oficial del sector acepta su participación en estas actividades: “He sido parte y he conocido muchos casos de eso. He recibido dádivas y dinero para omitir el cumplimiento de los decretos de agosto y el actual decreto 1168 de septiembre. De igual forma he presenciado como compañeros y superiores míos se prestan para estas actividades ilícitas”.

Entre tantas normas que impiden a aproximadamente entre 1000 y 1500 familias surgir en medio de la pandemia, según Arteaga, alrededor de 200 personas del gremio de la primera de mayo hasta la carrera 27 decidieron salir a protestar el día 14 de agosto. José* recuerda muy bien como unos días antes ese era el tema de conversación en todos los negocios: “Pilas entonces, que este viernes cerramos la primera de mayo”- Dice un comerciante. “Si, ya por ahí supe que la doctora Edna arregló todo eso, toca es llamar a todos pa′ que vayan”- Le responde su vecino del siguiente local.

José* se comienza a preparar colocándose su overol de trabajo para que pueda ser reconocido como mecánico y manifestante, sale a las 9:30 desde su casa, la cual se ubica a 5 cuadras de la concentración, mira hacia el cielo y confirma que no va a llover durante la jornada, se despide de su mujer avisándole que se demorará. Cuando llegó logró ver a muchos compañeros del gremio, la mayoría de las personas se encontraban en bicicleta. Se acerca a su amigo Raúl, el cual estuvo desde las 7 am junto con aproximadamente 20 personas más atendiendo a medios de comunicación y le comenta como llegaron 20 unidades del ESMAD (Escuadrón Móvil Anti Disturbios) y casi unos 50 policías en unos buses, para José* el acompañamiento de la policía no es algo que le preocupe porque para él: “Fue una protesta pacífica, en la cual no hay ningún temor, además no es la primera manifestación en la que he estado, ya que hace 5 años participé en una manifestación pacífica en Corabastos.”

A medida que pasaban las horas José* se sentía cada vez más motivado para luchar por que no mandaran a la localidad Antonio Nariño otra vez a cuarentena estricta, ya que eso significaba no tener ingresos en 15 días o abrir y exponerse a un comparendo o un pago a un policía.

Los ánimos se estaban sintiendo cada vez más pesados “Nos tocó coger todos los separadores de la avenida para cerrar todas las entradas y salidas, no podíamos dejar que nadie pasara, si al caso una ambulancia, pero nada más. La policía no le gustaba que hiciéramos eso, pero es la única forma de llamar la atención, incluso mientras un muchacho cogió un separador para que nadie entrara al barrio, uno del ESMAD se puso bravo y lo corrió, entonces el joven al querer volver a ponerlo se le acerca ese hombre a empujarlo con ganas de golpearlo, en ese momento todos salimos a correr rápido con la intención de ayudarlo para evitar que lo siguiera agrediendo, nos tocó protestar más de lo que quisimos. Para mí esos no son señores”- Afirma José*. La jornada está concluyendo para él: “A las 2 pm veo que no nos están poniendo mucha atención y que la mayoría de gente ya se estaba yendo, entonces me voy para mi casa y doy por terminado el día, esa protesta sirvió para que no nos volvieran a poner cuarentena estricta pero igual nos tienen trabajando solo cuatro días.”

Cansados de seguir en la misma situación para dar cumplimiento a los decretos 186 y 1076, además de la nueva norma que indica trabajar por días, se convoca a un segundo plantón a los 8 días siguientes de la primera manifestación. Edna Arteaga decide organizar todo para el 21 de agosto y unos días antes comienza a invitar a todos los integrantes del gremio, por medio de la voz a voz.

José* se encontraba sentado en frente del taller de motos esperando la llegada de algún cliente, aunque no tenía muchos ánimos porque los martes no son días de mucho trabajo, de repente, le entra una llamada de su mujer preguntándole si es verdad lo de la protesta a lo cual le responde: “Por ahí escuche algo de eso, igual si hay pues toca ir”. Ese viernes José* ha decidido partir a las 10 am, ponerse otro overol de trabajo, su tapabocas y se dispuso a encontrarse con un grupo grande de aproximadamente 60 personas en el cual se encuentra Edna, pues ella ha decidido quedarse durante toda la jornada, “La doctora nos empezó a contar que están citando a ASOPARTES y a FENALCO para escucharlos, pero a nosotros si nos dejaron en veremos. Ahí uno se da cuenta que somos de los sectores más olvidados y ahora si nos recuerdan para ponernos reglas” – Recuerda José*.

A las 11 am los trabajadores del gremio comienzan a cerrar el tráfico, lo que genera una reacción por parte de las autoridades, José* relata cómo fueron esos momentos: “En la segunda manifestación volvimos a querer cerrar todas las entradas y salidas, los policías estaban pendientes, pero no me dio miedo porque esos no eran de cuadrantes de por aquí. Teniendo la experiencia de la vez pasada, cuando vimos que no nos estaban poniendo mucha atención unos compañeros se pusieron a traer llantas para prenderlas en la carrera 29b, yo no estuve muy de acuerdo con eso, pero tocó”.

Otra persona que no estuvo de acuerdo con ese tipo de actos fue Silvio Rey: “Las protestas cuando son pacíficas son muy buenas, no debemos olvidar que nuestro propósito es hacerles entender a las autoridades que para ellos es muy fácil sacar una norma y violar los derechos de las personas, sin embargo, no entienden que ellos también son empleados del gobierno. Estemos en pandemia o no, ellos tienen un sueldo fijo”.

El ambiente estaba cada vez más tenso, siendo la 1:30 pm muchos temían por la seguridad del banco BBVA y Bancolombia, ya que el plantón se encontraba en medio de estas dos entidades, “Los del ESMAD estaban con ganas de meterse porque en los bancos se pusieron atentos a lo que pasaba, mientras que seguía protestando y ayudando a cerrar el paso un vecino se me acerco a decirme que nos iban a lanzar gases si a las 3 pm no nos íbamos, fui a hablar con los demás para ver si eso era cierto y al parecer sí. Ya advertidos muchos comenzaron a irse, asimismo, yo me quedé hasta las 2:45 porque si me daba temor que ellos se pusieran a lanzar gases, luego me fui a mi casa acompañado de Raúl, mi compañero, hablando de todo lo que pasó ese día. Ahora solo queda esperar a que convoquen a otro plantón, porque no es justo trabajar 4 días, o sea medio mes y si seguir pagando el arriendo completo. Yo desearía trabajar de lunes a sábado”- Relata José*. Ante este presunto aviso por parte del ESMAD los vendedores ambulantes comienzan a irse apresuradamente; los negocios bajan sus rejas por temor a daños en sus bienes. Así concluye esta jornada de manifestación y en palabras de la representante del gremio sobre otra futura protesta: “Dependiendo de los resultados en la charla con Camilo Acero (Secretario de Gobernabilidad), planearemos en equipo que se va a hacer porque todo depende de lo que diga Secretaria de Gobierno. Por ahora tal vez no la hagamos para no ser confundidos con vándalos de las recientes protestas en el país”.

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