Foto: Alcaldía Bogotá

Por Daniela Alfonso y David Forero

Ser LGBT en un país tan conservador y religioso no es nada fácil, implica pasar por varios procesos que muchas veces son complicados, empezando por la aceptación personal, pues a pesar de convivir día a día con una gran diversidad de ciudadanías con bastantes pensamientos e ideologías los casos de discriminación que se ven en Colombia son bastantes, una de las poblaciones más afectadas es la LGBT y la prueba está en las cifras y en los distintos casos que se conocen sobre personas que son víctimas. Estos casos pueden significar miedo, riesgo y desigualdad.

En Colombia la homosexualidad es legal desde el año 1981 y es uno de los países de Latinoamérica con más políticas liberales respecto al tema. En el país el derecho a la igualdad, el principio constitucional del pluralismo y el derecho al libre desarrollo de la personalidad hacen parte de la constitución política, y a pesar de que hay protección legal contra la discriminación, durante los últimos tres años se han reportado 142 casos de personas LGBT masacradas en el marco del conflicto armado y son muchos los casos fuera de este contexto que se conocen día a día.

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Es importante entender la homosexualidad más allá del prejuicio que se tiene sobre las personas con identidades diversas y que se salen de la heteronormatividad. Primero se debe entender que va más allá de ser una comunidad pues no se pueden incluir todas las identidades no hegemónicas en este término puesto que no es realista, ya que todo lo que se sale de la norma se convierte en objeto de vulnerabilidad.

El problema parte desde las mismas poblaciones, un claro ejemplo es que los hombres homosexuales discriminan otras identidades, e inclusive no se concibe la idea de que hay otras formas de ser, un ejemplo es la invisibilización de las lesbianas o de las mujeres y hombres transgénero.

Este año, por primera vez en Colombia, el crimen de persecución a personas LGBT llegó a un tribunal de justicia transicional, el hecho sucedió en Antioquia y en Tumaco, es un caso en que se reconoce una violencia diferenciada en el conflicto armado. Son dos informes en específico en los que se exponen casos de persecución por parte de las FARC-EP y algunos grupos paramilitares, las víctimas fueron objeto de varios hechos a lo largo de sus vidas. Esta es la primera vez en la historia que un tribunal de justicia transicional atiende un caso de este tipo, será un caso de juzgamiento por la persecución a causa de la orientación sexual, identidad de género y expresión de género diversa, esto significa bastante para estas comunidades pues no se dejan invisibilizadas y es posible una justicia y una reparación para estas personas.

La psicóloga Laura Rodríguez, egresada de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, quien se enfoca en el área de aprendizaje y desarrollo, habla sobre el tema como algo de reconocimiento y de conciencia para generar menos índices de discriminación, partiendo de que hay ciertas creencias religiosas que se marcan a cierto tipo de paradigma entre hombre y mujer y la formación de la familia como tal, que es lo que está establecido culturalmente, es un tema bastante extenso y es algo que impacta directamente en la concepción de las personas y esto hace que, en general, las personas tiendan a discriminar lo que se sale de la heteronormatividad.

“Hace algunos años era considerado el tema de la homosexualidad como algo anormal porque se ve de manera estadística y es algo que se salía de la norma y del promedio como tal, pero esto se ha venido a revaluar y la investigación ha demostrado que tenemos que estar abierto a estos procesos de identificación propios”, comenta Rodríguez sobre la toma de conciencia acerca de las orientaciones sexuales y los tipos de género.

Todas las cualidades que se salen de lo normal, en tema racial, cultural, sexual, entre otros, hacen que existan comunidades diversas y que de igual manera se vuelven algo vulnerable. No seguir el molde heteronormativo capitalista puede traer consecuencias, pues la gente tiende a rechazar este tipo de cosas; nadie está obligado al cambio ya que es de manera voluntaria, pero no es necesario hacer parte de estos grupos para defenderlos.

Zay Cardona, un diseñador gráfico e ilustrador de Medellín quien desde el 2016 ha trabajado como independiente y ha dedicado gran parte de su tiempo a la creación del cómic Mariquismo Juvenil habla sobre lo que para él significa este proyecto que lo ayudó a encontrar la  manera de expresar su género, pues siempre fue algo que se preguntó y con esto logró que mucha gente lo entendiera más allá del prejuicio social que se tiene, también hablando en un ámbito más social, su trabajo ha tenido mucho impacto en redes sociales, creando tema de conversación y exponiendo su filosofía de que “ser marica va más allá de la sexualidad, es un estilo de vida”, a pesar de que su contenido tiende a ser polémico, él lo tiene claro, dice que es un precio que hay que pagar si se quiere hacer un cambio ya que si no lo hacen no van a haber puntos de quiebre de ideas para poder reflexionar.

Un proyecto de ley realizado por el reconocido youtuber Juan Pablo Jaramillo, que buscaba tener una sociedad más incluyente y volver anticuada a la homofobia, quería que todos los establecimientos públicos que se consideraran gay friendly o que apoyaran la inclusión y la igualdad, utilizaran un sello que los identificara. Este decreto fue firmado el 1 de marzo de 2018, frente al cual el ex-presidente Juan Manuel Santos se manifestó diciendo que “los jóvenes son los que van a tomar las banderas del futuro de este país, y deben trabajar, sobre todo, unidos”. Este tipo de decretos son de gran importancia para la población LGBT pues se necesita tener un país más unido, incluyente y tolerante con todas las diferentes orientaciones sexuales y tipos de género.

El hecho de que este tipo de proyectos sean iniciativa de jóvenes activistas e influenciadores es muy importante, actualmente las redes sociales y especialmente YouTube mueven una gran parte de la población juvenil y esta es una prueba muy grande de que las redes no deben utilizarse solamente como una fuente de entretenimiento sino también como una fuente de información y como un lugar en que se puede empezar el proceso de transformación y de identidad para los jóvenes.

Este decreto se creó con el fin de que las personas pertenecientes a la comunidad LGBTI  se sientan seguras en los espacios públicos y para que no sigan sucediendo casos como el de Camila Acosta, estudiante de Publicidad en la Universidad Javeriana quien fue víctima de discriminación en un establecimiento de comida: “Yo estaba en la universidad con cuatro amigos y dos de ellas eran pareja, decidimos ir al McDonald’s del Polo, entramos y desde que estábamos en la caja dos hombres muy musculosos y una señora nos estaban mirando porque mis amigas se estaban besando, cuando nos sentamos sentíamos la intimidación porque no eran nada disimulados pero nosotros seguimos en lo nuestro.

El problema llegó cuando nos íbamos a ir, mis dos amigas iban de primeras y los señores se pararon en la puerta y empezaron a decir que no nos iban a dejar salir, que no debíamos estar ahí y que respetáramos a las personas y los espacios, de inmediato mis amigas se alteraron mucho porque nos empezaron a decir que éramos unas lesbianas asquerosas, que qué asco y que deberíamos morirnos; en todo eso una amiga empujó a uno de los señores para que nos dejaran salir y también las personas del lugar les decían que nos dejaran en paz. Un amigo que se encontraba con nosotros y su novia que defiende mucho la comunidad, les empezó decir que se metieran con él y no con las mujeres, los señores se alteraron y arremetieron físicamente contra nosotras, nos pegaban patadas, puños, nos jalaban el pelo y la señora nos tiraba gaseosa, después llegó la Policía pero los señores se fueron en su carro muy normal y no pasó nada más. Después de todo este suceso empecé a sentir mucho miedo de salir a la calle, no podía creer que hubiera gente tan mala e intransigente en el mundo y que nosotros como comunidad no tuviéramos el apoyo de la ley.

Empecé a ir al psicólogo y él me hizo comprender muchas cosas, lo más importante fue que yo no debía ajustarme a la gente, sino que solo respetar y lo mismo debían hacer las personas, que no era culpa mía. Todo esto me hizo empoderarme de mi sexualidad e identidad de género y querer seguir luchando por los derechos de la comunidad LGBTIQ”.

Son bastantes los casos como este de discriminación que pasan en Colombia día a día, Camila Acosta habla su experiencia pues fue un momento que marcó su vida, pero así como ella utilizó este momento para empoderarse con su género, hay otros cientos de casos que llevan a consecuencias graves como el suicidio. El problema es la invisibilización que tiene esta y población por lo cual muchas veces son casos que se pasan por alto.

La mayoría de casos de discriminación se presentan por prejuicios en contra de estas poblaciones, el riesgo contra la vida y la integridad de las personas cada vez aumenta más, por ello es importante tratar de concientizar a todos frente a estas situaciones, no se puede negar el gran avance que ha tenido Colombia en temas de leyes de inclusión pero ni las normas ni sentencias son suficientes para garantizar la seguridad de las poblaciones, por ello se debe seguir trabajando en la construcción de una comunidad mucho más tolerante, abierta e inclusiva con todo tipo de orientaciones sexuales y tipos de género.

“Debería trazarse un proyecto transversal de educación sexual pero no orientado a lo que siempre se ha visto del tema, sino orientado a la situación actual de la comunidad, a qué tipo de orientaciones se evidencian actualmente y casos de personas que están dentro de la comunidad en procesos internos, hacerlo un poco más experiencial y vivencial”, es la sugerencia que hace Rodríguez frente a la manera de educar y generar conciencia a los jóvenes frente a la diversidad de géneros y orientación sexual.