Sebastian Villegas en el medio, a su derecha, Juan Bailarín.

 

Dos meses y más de 11.000 fotografías fueron suficientes para retratar costumbres y momentos de las comunidades paisas, afrocolombianas e indígenas que habitan las cercanías del Atrato medio. Un recorrido que inicio desde Vegaes, Antioquia hasta el majestuoso páramo de Frontino, ubicado en plena cordillera occidental a 4.000 metros de altura aproximadamente.

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Sebastián Villegas, ganador del “concurso de fotografía El Resto Es Selva”, convocatoria ideada por el Ministerio de Ambiente, conversó acerca de su experiencia y argumentó lo que para él fue reflejar su mirada en cuanto a las acciones que aun mantiene la selva y el bosque del alto andino colombiano. “La fotografía es el medio para mostrar lo que imaginamos de los bosques” señaló Villegas, quien por medio de su trabajo, presento una realidad de las comunidades que sobreviven por y para el bosque, la montaña y la naturaleza como su único medio de sustento y de resistencia territorial.

Un recorrido de 300 kilómetros entre caminos frondosos y boscaje transitando entre la zona limítrofe del departamento del Choco y Antioquia. Atravesando etnias nativas de la zona como los embera Katio, una comunidad indígena, asentada en el noroccidente de Antioquia.

Juan Bailarín Pernía, compañero indígena y guía de Sebastián durante los 15 días de inmersión por completo en el bosque, comentó su aventura junto a Villegas y concluyó enunciando “velemos por las necesidades que el campo tiene por medio de recursos que hagan visibles sus luchas”.

Este proyecto hace parte de una iniciativa llamada: bosques territorios de vida, una estrategia pensada en el control de la deforestación y en la función de las comunidades en favor de los bosques, priorizando sus costumbres y potenciales para mejorar su calidad de vida.

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