Imagen tomada de https://www.celag.org

Por: Julian Fernando León Duarte

Con la misma dedicación, criterio y autoridad con que escogemos nuestro outfit cotidiano, las nuevas generaciones están destinadas a ser grandes protagonistas de las futuras elecciones tanto regionales como presidenciales.

Banquete del Millón 2019

Soy optimista. De acuerdo a los recientes censos demográficos, en Colombia las nuevas generaciones están llegando a su mayoría de edad en un tiempo relativamente corto, adquiriendo así el mayor de los derechos políticos en una democracia plena: el de sufragar. Los nuevos, si se les puede llamar así teniendo en cuenta el amplio bagaje tecnológico con que vienen, reciben un país polarizado, con altos estándares de desigualdad social, política y económica que los constituye y constituirá, quieran o no, estén listos o no, en verdaderos protagonistas electorales de las próximas elecciones regionales y de las presidenciales de 2022 – 2026.

Y es que ante un panorama tan complicado y difícil de detallar por su extensión y cualidades, sobra decir que aquellos que ya pueden votar este año en las elecciones a alcaldes, gobernadores, asambleas y consejos deberían tener como directriz sufragante el depurar de sus listas de preferencia electoral a aquellos partidos que consecuentemente con su trayectoria y costumbres, apelan diariamente a la homogeneización política, el vandalismo verbal en redes sociales y la satanización y amenaza constante hacia la diversidad social y alternativas políticas. Sí: me refiero principalmente a aquel partido que de centro no tiene nada y de democrático mucho menos.

Ahora bien, a largo tiempo llegarán las presidenciales de 2022 – 2026. A propósito, el clima político y nacional se está prestando para hacer que la misma realidad sea el mejor abanico de argumentos cuando usted, futuro joven elector, se encuentre en su cubículo visualizando la seguramente diversa lista de candidatos, pero ya la no sorprendente presencia de algún personaje elegido a dedo, de algún partido experto en volver famosos a personas de la noche a la mañana y que utiliza casi como bandera de cruzada vallas polarizantes en barrios totalmente vulnerables.

En ambos casos, en las próximas elecciones regionales 2019 y en las presidenciales de 2022, tendrá que primar la elección de caras no solamente nuevas y jóvenes, sino realmente innovadoras y propositivas; no sectarias sino abiertas a un verdadero diálogo globalizador y sinérgico. La estrategia propagandística del mesías al estilo Petro o Uribe deberá ocupar lugar de nuevo en su respectiva Caja de Pandora de donde nunca debió salir y, por ningún motivo, se deberá perder el criterio electoral por ir detrás de la gaminería mediática que ha conseguido un exalcalde que cree que madreando en vivo y en directo lo hace diferente a las 54 familias de la clase política tradicional que han gobernado a Colombia.

 “Que nadie se quede sin servir”, decía el cura fundador de mi Alma Mater. No encuentro mejores palabras para vincular dentro de esta aburrida, pero necesaria invitación generacional a los ya tan famosos YouTubers. La bobalización propia del mercado tecnológico puso a estos jóvenes talentosos, eso sí, en las artes audiovisuales, sobre un pedestal privilegiado del gran jardín del espectro mediático. A propósito del tema, si realmente están comprometidos con su generación y el país, brindar las suficientes herramientas de criterio y reflexión muy a su estilo creativo es y será una obligación a realizar de absoluto respeto y admiración. Al igual que las nuevas generaciones de periodistas, se les debe recordar la frase cliché: un gran poder conlleva a una gran responsabilidad.

Soy confiado. Confío enteramente en los jóvenes electores que están y en los que faltan; en sus arranques críticos que producen grandes movilizaciones y son capaces también de depurar el vandalismo de sus expresiones artísticas organizadas; en que dentro de todas esas masas insatisfechas y grandiosamente heterogéneas, hay también espacio para verdaderos y reales demócratas capaces de que cuando tengan la oportunidad política, hacer de este desigual sistema del autoritarismo capital, algo más igualitario y equitativo.

Concluyo esta columna citando a mi apreciado profesor de Instituciones Políticas en la universidad quien aseguraba que el elegir nuestros gobernantes es tarea de nosotros los jóvenes, pues, según él y los de su generación “ya tenían más pasado que futuro”.

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Elecciones 2019 | #7 La decisión de los más jóvenes
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Elecciones 2019 | #7 La decisión de los más jóvenes
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La intención del voto de los jóvenes nunca tuvo tanta fuerza y se había convertido en una herramienta tan decisiva en el ejercicio democrático.
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