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Por Juan Manuel Rodríguez. 4to semestre

Mirando el lado positivo de la migración, son muchos los extranjeros y empresas foráneas que le han aportado a la economía colombiana, como es el caso del Banco BBVA proveniente de España que en 2008 realizó una inversión de 140 millones de dólares, Cinépolis que es una cadena de cine de México que invirtió 5 millones de dólares, Falabella con capital chileno que invirtió 800 millones de dólares en 2008, para citar tres entre tantos ejemplos. Así mismo también hay profesionales que llegan a Colombia con el ánimo de aportar desde sus áreas de interés y experticia.

Noé Pernía

Noé Pernía es un reportero venezolano que ha sido corresponsal internacional para distintos medios venezolanos y españoles, que recibiera el premio como ganador de la Orden Francisco de Miranda de la Presidencia de la República en 2000, que fuera profesor invitado en la University Texas at Arlington.  Pernía también es doctor y profesor colaborador de la Universidad Complutense de Madrid, y en la actualidad es profesor en la Corporación Universitaria Minuto de Dios.

Arribó a Colombia en agosto de 2018, como dice, gracias a una casualidad Divina: Nos trajo a Colombia una casualidad de Dios: llegamos a hacer un trabajo en Medellín, y una vez lo completamos, lo entregamos y al cumplir el contrato, a mi esposa la llamaron de la Corporación Minuto de Dios, que desde adolescente ha sido voluntaria misionera en Venezuela. Fue así que aprovechamos para hablar con algunos sacerdotes amigos de ella que nos invitaron a venir a Bogotá”.

Ya en Bogotá, Pernía trabajó como voluntario en el proyecto de atención al migrante de la Corporación Minuto de Dios, por su calidad de ciudadano venezolano, su papel dentro del proyecto consistía en perfilar a los migrantes que llegaban al centro de servicios de la calle 80, a quienes se les realizaba una entrevista en profundidad para detectar sus necesidades y si eran candidatos aptos para recibir las ayudas.

Además de ser profesor en UNIMINUTO, afirma que quiere hacer más cosas: Estamos involucrados en actividades académicas, y tenemos en el horizonte distintos proyectos que queremos activar poco a poco, Y que tienen que ver con la población migrante venezolana y con formación académica”.

Colombia le atrae por la cercanía con su país de origen, no solo en cuanto a la distancia sino por la similitud de las dos culturas. Luego de estar mucho tiempo por fuera de Sudamérica, al momento de entrar a Colombia se le activó la memoria: Nosotros ya estamos acostumbrados a un tipo de cultura, aunque hay cosas que nos cuesta en Colombia, pero se nos activaron distintos rasgos de la memoria que nos hicieron sentir como en casa”.

A pesar de llevar 7 meses en tierras colombianas, asegura que aún le queda mucho por aprender y aportarle a la sociedad colombiana: “tenemos que establecernos en varias cosas, como el funcionamiento de la burocracia, que es totalmente distinto”.

Afirma que en estos momentos está llevando a cabo proyectos y actividades que lo invitan a conocer más el país, y si bien no tiene certeza de si permanecerá en Colombia, si sigue aquí es porque le ha gustado y quiere seguir adelante con su esposa: “En un mundo globalizado como este, eres de todas partes y de ninguna a la vez, hoy estamos en Colombia, mañana puede que tengamos que viajar a España durante un tiempo, volver a Colombia e ir a los Estados Unidos y así sucesivamente”.  

María Victoria de la Morena

María Victoria de la Morena García es española y estudió trabajo social en atención al migrante. En su país trabajó para los servicios sociales de un programa de migración en Fuenlabrada, un municipio de Madrid.

Hace ocho años llegó a Colombia para especializarse en comunicación educativa y para realizar una maestría en comunicación, desarrollo y cambio social en UNIMINUTO. Desde hace siete años trabaja como profesora en la facultad de Ciencias de la Comunicación y como profesora investigadora en la Universidad Minuto de Dios.

“Cuando llegué a Colombia pretendía estudiar, vivir la experiencia de estar acá y regresar a España. Finalmente decidí quedarme y salió esta oportunidad en la propia facultad donde estudié, para trabajar en las materias que eran afines a mi conocimiento como gestión de proyectos, comunicación, convivencia y ciudadanía; comunicación, desarrollo y cambio social”.

Hace 10 años, cuando trabajaba para la unión de payeses (unión de agricultores de Cataluña), en donde eran contratados agricultores en países como Colombia, ella era la encargada de coordinar un grupo de campesinos colombianos.  Fue ahí donde conoció a muchos colombianos, situación que le llamó la atención sobre Colombia, la cuna de la investigación-acción participativa, metodología de trabajo comunitario que, como trabajadora social, le gusta, y en la que decidió formarse en el país de origen.

A principios de 2001 fue seleccionada en una convocatoria como funcionaria de un programa de migración, época durante la cual fue el boom de la migración hacia España desde Colombia.

Muchos ayuntamientos empezaron a contratar funcionarios que trabajaran asuntos de migración, porque a los municipios llegaban migrantes, y eso generaba situaciones que debían ser atendidas, como la integración a los servicios públicos, fomentar el asociacionismo entre la población migrante para formar tejido social y hacer proyectos, y la atención a quienes no tenían la documentación en regla y que por esa razón estaban expuestos a explotación laboral y a enormes dificultades para encontrar vivienda.

Ha sido parte de grupos de investigación con organizaciones sociales como La Fundación Ágape por Colombia y con el Programa de Desarrollo y Zaz del Magdalena Medio en proyectos de investigación que ligan la comunicación con la intervención social que, según ella, es lo que siempre le ha gustado.

En su voluntariado con la asociación Ágape por Colombia, ha estado con muchas víctimas del conflicto armado colombiano que han pasado por muchas situaciones personales horrorosas, donde a la vez se generan espacios de reconciliación entre víctimas y victimarios. Ahí ha aprendido la capacidad de salir adelante y de resiliencia que tiene mucha gente en Colombia, y lo fuerte que puede llegar a ser el ser humano ante circunstancias adversas.

“En Colombia he aprendido mucho a nivel profesional: he aprendido a ser docente y a investigar sobre comunicación estratégica y a gestionar proyectos de comunicación”,

María Victoria también colabora con la Villa Ecológica, iniciativa que busca generar nuevas formas de estar en este planeta y de ser más respetuosos con el medio ambiente. Además, apoya el proyecto de ley “parto respetado”, que será debatido en el Senado a mitad de año, pues como madre observa la importancia que las clínicas y hospitales cambien sus protocolos en la atención del embarazo, parto y posparto, porque se están utilizando prácticas que inducen a una violencia obstétrica que es muy fea, que ni las mujeres ni los bebés merecen: “estoy apoyando en este momento la estrategia de comunicación para que sea aprobada en el senado y pueda empezar a funcionar”.

“He hecho mis amistades, me he sentido muy bien tratada y esto es algo que no todos los extranjeros en general pueden decir. Los migrantes a veces pasan malas experiencias en los países con férreas leyes de extranjería, que a veces son muy abusivos y limitantes con la vida de los extranjeros, lo digo por la experiencia de los migrantes que llegaron a España, y por eso me siento afortunada al ver cómo ha sido mi proceso en este país”.