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La luz que tejía memoria se apagó en Colombia: el legado de Virgelina Chará

Por: Juan David Quevedo

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Colombia pierde a una de sus lideresas más profundas, de esas que no solo hablan de memoria, sino que la construyen con las manos. La mañana del martes 21 de abril de 2026 falleció en Bogotá Virgelina Chará, a los 71 años, tras varios años enfrentando quebrantos de salud, según confirmaron entidades vinculadas a la memoria histórica del país.

Hablar de Virgelina Chará es hablar de una vida dedicada a transformar el dolor en memoria y la memoria en dignidad. Nacida en el Cauca y atravesada por el desplazamiento forzado desde la década de los ochenta, su historia refleja la de miles de colombianos que tuvieron que dejarlo todo atrás. Pero en su caso, esa historia no se quedó en la pérdida: se convirtió en impulso, en camino, en una forma de acompañar a otros.

Durante más de tres décadas, trabajó con comunidades vulnerables, especialmente con mujeres víctimas del conflicto armado. Desde la Fundación ASOMUJER y Trabajo, lideró procesos que atendieron necesidades urgentes, sino devolver algo esencial: la voz. En un país donde tantas historias fueron silenciadas, Virgelina ayudó a que esas voces encontraran un lugar desde donde ser escuchadas.

A lo largo de su trayectoria, Virgelina Chará impulsó procesos sociales desde lo comunitario y logró que su trabajo trascendiera a distintos escenarios de reconocimiento. Fue incluida en procesos de nominación al Premio Nobel de Paz en 2005, en el marco de iniciativas internacionales que destacaron el trabajo de mujeres por la paz, lo que evidenció el alcance de su labor más allá del país.

A nivel nacional, su liderazgo fue respaldado por entidades como el Centro Nacional de Memoria Histórica, que la reconoció como una de las principales voces en la construcción de memoria. Su trabajo con comunidades y su apuesta por dignificar a las víctimas también fue valorado por el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, que destacó estos procesos como una expresión de patrimonio vivo. Estos reconocimientos reflejan el impacto profundo de su vida en la transformación social y en la manera en que Colombia ha aprendido a narrar su propia historia.

Su legado más poderoso tomó forma en la Unión de Costureros. Allí, junto a otras víctimas, convirtió el acto de coser en un ejercicio de memoria. Cada tela bordada, cada puntada, era una historia que se negaba a desaparecer. No eran solo tejidos: eran relatos de vida, denuncias, duelos compartidos y actos de resistencia. En sus manos la memoria dejó de ser un concepto abstracto para volverse algo visible, tangible, imposible de ignorar.

Ese mismo compromiso la llevó a escenarios académicos. En 2019 Virgelina Chará participó en un espacio en la Corporación Universitaria Minuto de Dios, donde compartió su historia con estudiantes y docentes. Allí habló de su experiencia y dejó una enseñanza clara: la memoria no es pasado, es una responsabilidad presente. Su paso por ese espacio reafirmó el valor de escuchar a las víctimas como protagonistas de la construcción de paz.

A lo largo de su vida, su trabajo fue reconocido por distintas instituciones, entre ellas el Centro Nacional de Memoria Histórica y el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, que destacaron su papel como tejedora de memoria y defensora de la dignidad. Más que los reconocimientos, su mayor logro fue haber acompañado a quienes más lo necesitaban con procesos colectivos en medio de la adversidad.

Virgelina Chará fue una lideresa afrocolombiana. En 2005 fue postulada para el Premio Nobel de la Paz.
Foto: Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de Bogotá

Su fallecimiento deja un vacío que no se mide solo en palabras. Aunque no se han dado a conocer detalles específicos sobre las causas de su muerte, su partida ha generado una profunda tristeza en distintos sectores del país. No es únicamente la pérdida de una lideresa; es la despedida de una mujer que hizo de la memoria una forma de lucha y de la solidaridad una manera de existir.

Decir que se apagó una luz, en su caso, no es una metáfora ligera. Virgelina Chará fue una luz que iluminó caminos en medio de la oscuridad, una presencia que ayudó a que Colombia no olvidara. Hoy esa luz se apaga, pero los hilos que dejó tejidos siguen ahí, sosteniendo historias, uniendo memorias y recordándole al país que hay vidas que, incluso después de partir, siguen alumbrando.

| Nota del editor *

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