El llanero ambientalista. Foto: Mariana Chacón

Por Mariana Chacón Montoya.  Sede Villavicencio.

Ha dedicado su vida a la docencia, la protección del agua y la defensa del medio ambiente. Es el fundador de la Corporación Cabildo Verde del Departamento del Meta y coordinador de la Mesa Hídrica del Piedemonte Llanero, además ha ocupado varios cargos en la administración pública a nivel municipal y departamental.

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Su pasión por la defensa del agua surgió debido a la disminución del caudal de los ríos más importantes del territorio, en este caso, el río Ariari. Esto afectó la normalidad de las instituciones educativas, ya que suspendían las clases en tiempos de sequía para evitar inconvenientes. Desde ahí nace su mayor preocupación: enfocar sus esfuerzos a recuperar caños, ríos y humedales de la región, porque sencillamente sin agua no hay vida en el planeta.

En el año 1989 junto con Abelardo Prada Matiz conformó el grupo ambiental “Bello ambiente” con los jóvenes del Colegio Cooperativo Antonio Villavicencio, donde comenzaron a promover programas de reforestación en los ríos Guatiquia, Caño Buque, Tigre, Arroz y Maizaro. Desde allí nació la iniciativa del periodismo estudiantil con el periódico Crisol y la revista Facetas. A la fecha de hoy ha habido más de 20 encuentros regionales de periodismo ambiental propuesto por las instituciones de educación media.

Todo este esfuerzo por cuidar el medio ambiente se unificó en el año 1995 con el surgimiento de Cabildo Verde, una coalición de algunos colegios, ONGs, la Corporación Forestal de Villavicencio y la Secretaría de Agricultura, con el fin de trabajar conjuntamente por el mismo objetivo.

En 1998 inició su proceso en la administración pública cuando el gobernador del departamento de Meta, Alan Jara, le ofreció ser el gerente ambiental de su gabinete. En paralelo trabajó en la realización del proyecto del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Villavicencio, su gran labor y esfuerzo por educar ambientalmente a la gente hizo que nuevamente ocupara el cargo de secretario de medio ambiente de la alcaldía en dos oportunidades más; etapas importantes donde interactuó con personas que respetaron y apoyaron las iniciativas de este líder social.

El esfuerzo que se hizo en materia de reforestación fue enorme: construcción de viveros y la defensa de los recursos. Trabajó en contra de proyectos como Chingaza II, como líder de los oponentes al proyecto que afectaría la biodiversidad de más de 638,4 hectáreas de territorio, proceso que comenzó en 1999 y finalizó con Gustavo Petro, quien archivó el caso como alcalde mayor de Bogotá.

Su lucha en contra de las petroleras también fue un logro más del cual salió victorioso, gracias al ejercicio hecho en la Secretaría de Medio Ambiente y al apoyo del alcalde de aquel entonces, Juan Guillermo Zuluaga, puesto que logró detener la construcción de ocho bloques petroleros para evitar la destrucción del Piedemonte Llanero, la cordillera y los páramos de la región.

La labor que ha realizado a lo largo de los años Nelson Vivas Mora le ha traído grandes recompensas a su vida; no solamente reconocimientos públicos o placas conmemorativas, sino momentos gratificantes para sí, como lo fue el primer debate parlamentario ante la plenaria del Congreso de la República, donde tuvo la oportunidad de hacer una intervención y demostrar que las problemáticas ambientales son temas realmente apasionantes y que vale la pena luchar por salvar el lugar donde vivimos y que este es un trabajo de todos. Es valioso preservar algo en el presente para que las futuras generaciones tengan la posibilidad de existir.

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