Imagen tomada de planeta lector

Satanás se origina para la época bogotana de los 80‘s, reuniendo una realidad latente alrededor de cuatro historias que contrastan entre las formas de vida pero que logran coincidir al final, de forma irónica pero bastante fatídica.

María, por un lado, es una joven humilde quien inicialmente trabaja en una plaza de mercado de la ciudad vendiendo tintos, y quien, cansada del arduo trabajo y la poca remuneración, decide aceptar la oferta de dos desconocidos, que consiste en seducir a hombres adinerados en distintos bares de la ciudad, para luego drogarlos, robarlos y dejarlos botados en cualquier zona del lugar, cambiando así su vida radicalmente de rumbo, hasta que una cadena de sucesos la conducen a actuar de forma desesperada, llevada por la sed de venganza.

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Conocemos así a Andrés, un pintor que al parecer tiene ciertos poderes en sus pinturas, y logra predecir (o quizás crear) algunas desgracias y enfermedades en las personas a las que retrata. Continuamos con la vida del padre Ernesto, un sacerdote que se ve en la encrucijada de confesar a un hombre cuyo mayor problema es su familia y las necesidades que no logran ser satisfechas, empeorando la situación día a día a tal punto de querer tomar decisiones fatales que el padre intentará impedir a toda costa, teniendo muchos obstáculos de por medio, hasta que conoce a Irene, de quien se enamora, llevándolo a tomar caminos diferentes y jamás pensados.

Campo Elías es un veterano retirado de la guerra, que vive con su madre en un apartamento y a quien la violencia le dejó grandes secuelas que le producen fuertes escenas de odio, a tal punto de fantasear con ser el autor de una masacre donde pueda involucrar desde los seres más cercanos hasta los más lejanos.

Terminan así coincidiendo todos los personajes de la historia, para ofrecernos un final lleno de emociones y encrucijadas que probablemente sean resueltas, o quizás no… Este es un pedacito de la realidad de la Bogotá de los 80´s, narrada con dulce detalle por Mario Mendoza.

Anímense a leer esta joya de la literatura colombiana, y mientras tanto, nos vemos hasta la próxima semana, con otra intrigante recomendación.

Periodista: Paula Andrea Pinto.

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