La eutanasia de los especímenes registrados en el Magdalena Medio se perfila como la solución a la crisis ecológica. En un esfuerzo por frenar los estragos causados por esta especie, introducida por Pablo Escobar en la década de los 80, el Gobierno Nacional activó, a través del Ministerio de Ambiente, un plan de choque que busca detener su expansión poblacional.
En Colombia ya se han registrado ataques debido a la alta agresividad territorial de estos animales, lo que ha entorpecido actividades económicas como la pesca y ha puesto en riesgo a especies nativas como el manatí y la babilla.
Si bien se autorizó esta medida para al menos 80 ejemplares con el fin de reducir el crecimiento demográfico, el debate sobre los métodos permanece abierto y aún se estudian otras alternativas. Una tutela interpuesta por Andrés Felipe Alzate Builes frenó los procesos que se venían adelantando, con la finalidad de contemplar métodos no letales como la esterilización o la reubicación, apelando a la sintiencia del animal, la cual cuenta con protección constitucional.
Al día de hoy, el Ministerio de Ambiente estima que existen entre 169 y 200 individuos de esta especie exótica invasora en el Magdalena Medio. No obstante, la acción judicial dificulta el control de su crecimiento exponencial y podría estancar los esfuerzos de mitigación contemplados hasta el momento.








