Por: Diego A. Robles Hernández
No todas las historias que se cuentan en la Feria Internacional del Libro de Bogotá buscan consolar. Algunas, como las de Sebastián Camelo, parecen diseñadas para incomodar, para obligar al lector a mirar de frente lo que normalmente evita.
En medio de los pabellones y las conversaciones sobre literatura, el joven escritor bogotano presentó ‘Serialmente’, un libro que no promete respuestas fáciles, sino que brinda relatos que estremecen desde la primera página. Su paso por la FILBo 2026 no fue una simple presentación, fue una inmersión en las mentes más perturbadoras de los asesinos seriales.
El libro nace de su primer formato, la creación de un podcast con la misma temática, un proyecto que ha construido una comunidad de oyentes interesados por las historias reales de asesinos seriales. Pero en las páginas, Camelo va más allá del relato oral; profundiza, detalla y expone con mayor crudeza las lógicas de quienes cruzaron ilimitadamente todos los límites.

Durante la cita con lectores, quedó claro que ‘Serialmente’ no es solo una recopilación de casos; es una exploración de los microcosmos del crimen, de esas realidades paralelas que coexisten con la vida cotidiana. Historias que, aunque lejanas en apariencia, terminan revelando una inquietante cercanía.
Entre los nombres que aparecieron en la conversación no podía faltar el de Luis Alfredo Garavito, uno de los criminales más infames de Colombia y latinoamerica, cuya historia sigue retumbando en la rutina de sus víctimas y de la sociedad en general. También surgió la figura del llamado “monstruo de Monserrate”, un personaje que, bajo la apariencia de un habitante de calle en Bogotá, ocultaba una realidad mucho más siniestra, víctimas invisibles, escondidas a plena vista.
Los relatos no se limitaron a Colombia. Camelo trazó un mapa inquietante en el que los asesinos seriales cruzan fronteras, lenguas y contextos. La violencia no pertenece a un lugar específico, sino que se desplaza, muta y se adapta, resaltando la historia de Jeffrey Dahmer.
La conclusión que quedó flotando en el ambiente fue tan incómoda como inevitable, el asesinato serial no es una anomalía aislada, sino una manifestación extrema de una condición humana que aún no termina de comprenderse. Una “mancha invisible” que se expande silenciosamente entre sociedades que muchas veces prefieren no mirar.
Más que un ejercicio de morbo, la propuesta de Camelo apunta a algo más profundo, entender qué hay detrás de quienes rompen todas las reglas. Y en ese intento, ‘Serialmente’ no tranquiliza al lector; lo deja con una pregunta abierta, qué tan lejos está realmente esa sombra criminal.
En una feria acostumbrada a celebrar las historias, la presencia de Sebastián Camelo recordó que algunas narraciones no están hechas para el disfrute, sino para la confrontación. Porque, a veces, leer también implica atreverse a mirar hacia la oscuridad.








