En muchos contextos y épocas, el arte ha sido provocador y al mismo tiempo objeto de censura y rechazo por ojos que quieren evitar sentir o negarse a entender que el ser humano puede expandir sus sentidos en el trazo de una línea, en el color infundado de una sensación o en la expresión que el artista quiso dejar en el tiempo en ese preciso momento.
Este documental, vestido de largometraje, dirigido por Michele Mally, se adentra en la vida y obra de Egon Schiele (1890–1918), artista austríaco cuya breve e intensa existencia estuvo marcada por el escándalo, la rebeldía y una mirada profundamente moderna sobre la condición humana.

Rodada en el estudio del artista y en la casa con jardín donde vivió junto a su compañera y modelo Wally Neuzil, la película reconstruye su universo emocional a través de pinturas, escritos y poesías, que revela un arte que desafió las reglas morales, psicológicas y estéticas de su tiempo, que continúa perturbándonos más de un siglo después.
Desde Viena hasta Praga y Český Krumlov, ciudad natal de su madre, el documental sigue las huellas de un creador que convirtió el cuerpo humano en territorio de tensión, vulnerabilidad y deseo.
A través de imágenes de archivo y una realización visual inmersiva, la película revela cómo Schiele desarrolló una mirada única sobre el mundo: angular, intensa y profundamente psicológica. Su relación conflictiva con las mujeres, la complejidad del vínculo con su madre, la ruptura con Wally y su obsesión con la muerte atraviesan un relato que conecta constantemente el arte con la fragilidad humana.

La película traza un viaje a través de los cuerpos, la rebeldía y el escándalo, sumergiéndose en el mundo de Egon Schiele Como protegido de Gustav Klimt. Schiele revolucionó el arte vienés al romper con el culto a la belleza tradicional, optando por desnudos crudos y cuerpos contorsionados que reflejaban la angustia, la vulnerabilidad y la sexualidad humana
A diferencia de un documental tradicional, la narrativa cobra vida gracias a la actriz, cantante y bailarina, la bella Erika Carletto. A través de su voz y su narración entre canciones, poemas y apartes tanto de Schiele como Kafka, guía a los espectadores en los pasos del talentoso artista, desde escenarios históricos de Viena y de Praga de principios del Siglo XX.
El paralelismo con Kafka hace que el espectador se sumerja más en establecer un diálogo entre el pintor y el escritor, dos figuras que nunca se conocieron, pero cuyas obras reflejan la misma angustia y sensación de colapso, con narrativas que se nutren constantemente de esas dos líneas históricas.

La película transforma la contemplación en una experiencia inmersiva y emocional, acompañada por una banda sonora original, compuesta por Laura Masotto. El documental también contó con las intervenciones de expertos internacionales, entre ellos Jane Kallir, curadora del catálogo completo de Schiele, y de especialistas de los museos Albertina, Leopold y Belvedere de Viena, así como entrevistas a historiadores, filósofos y psicoanalistas.
Aquí, el cine está al servicio de uno de los creadores más radicales y visionarios del siglo XX, fallecido con tan solo 28 años, que dejó una explosiva obra de cientos de pinturas y miles de dibujos, que confronta la frágil esencia del ser humano. Juzguen ustedes.








