La recuperación de ríos y cuerpos de agua contaminados mediante microorganismos es una posibilidad real, de acuerdo con el ingeniero brasilero Cid Simoes, quien lleva más de 20 años trabajando con esta tecnología. El experto sostiene que experiencias desarrolladas en diferentes escenarios han demostrado su potencial y que su aplicación podría contribuir a enfrentar problemas ambientales como el del río Bogotá. “Hoy yo diría, con toda seguridad y con toda certeza, que sí lo podemos hacer. Simplemente depende de nuestra voluntad de hacerlo”, afirmó.
Para explicar cómo pueden actuar estos organismos sobre la contaminación, Simoes utilizó una comparación con la leche y el yogurt. Según explicó, el problema no está únicamente en la materia orgánica que llega al agua, sino en el proceso mediante el cual es transformada. “La polución no es solamente un problema de la carga orgánica o de lo que estamos botando al agua. El problema está en qué proceso está transformando esa materia orgánica en el medio”, señaló.
En ese proceso, los llamados microorganismos eficaces pueden desempeñar un papel fundamental, al transformar la materia orgánica presente en los cuerpos de agua. “Son capaces de transformar toda esa polución en una especie de ‘yogurt’ que va a alimentar los ríos y que es benéfico para ellos”, explicó Simoes, quien plantea que estas tecnologías pueden convertirse en una herramienta para avanzar en la recuperación ambiental de los ecosistemas.
El experto también invitó a imaginar lo que significaría recuperar completamente un río que atraviesa una ciudad como Bogotá y devolverlo a la vida cotidiana de sus habitantes. “¿Cuál sería el valor de un río en el centro de Bogotá totalmente descontaminado, donde uno pueda nadar, pescar y utilizar esa agua para beber?”, preguntó. Para Simoes, este escenario obliga a reflexionar sobre las alternativas disponibles para proteger el medioambiente y mejorar la calidad de vida de las comunidades.
Uno de los principales retos, sin embargo, está en cambiar la percepción que existe sobre las bacterias y otros microorganismos. Simoes considera que muchas veces se les relaciona exclusivamente con enfermedades, sin reconocer sus funciones benéficas. “Todos nosotros podemos creer que una bacteria nos puede matar, ¿verdad? Pero no podemos creer que una bacteria nos puede salvar. Mira qué paradoja. Tenemos que romper eso”, afirmó.
En esa tarea de divulgación, Simoes destacó el trabajo conjunto que desde hace dos décadas se desarrolla con el Minuto de Dios y FUNDASES para promover el conocimiento sobre los microorganismos y sus aplicaciones. “El trabajo que hemos desarrollado juntos con el Minuto de Dios y con FUNDASES es justamente ese: enseñarle a la gente el poder de los microorganismos y explicar cómo ocurren los procesos naturales”, manifestó. Y recordó que estos organismos hacen parte esencial de la vida: “Son ellos los que transforman toda la comida que consumimos durante el día en energía. Sin ellos no vivimos”.








