Por: Jessica Vanegas

Jordi Nomen Recio, profesor de Filosofía y Ciencias Sociales, trabaja filosofía para niños en España, autor del libro “El niño filósofo”, define la filosofía como un saber que se interroga, un saber indagativo. Busca llegar a una verdad, la cual, muchas veces es construida por todos. Pues para él, el aprendizaje tiene un carácter social el cual no se construye individualmente. Jordi, ve en la filosofía un saber que promociona la libertad de la sociedad, a partir de su carácter cuestionador.

Ahora bien, Jordi expresa la importancia y necesidad de que los niños aprendan a pensar por sí mismos, y menciona cómo los medios de comunicación no promueven un tipo de pensamiento filosófico, si no que al contrario dejan por fuera la reflexión, evidenciando como, no esta de moda reflexionar, no esta de modo pensar: es por esto que, para Jordi es fundamental que la comunidad, la familia y los docentes trabajen en busca de esa mirada filosófica, en donde se aprende a preguntar antes que responder. 

Así mismo, ese aprender a preguntar para Jordi debe ser bidireccional, de tal forma que los padres aprendan a preguntar junto al niño, podría decirse también, que aprendan a dialogar con el niño. El diálogo requiere una actitud y un tiempo, dejar pensar requiere de una escucha atenta, requiere de reflexión y análisis de las propias palabras. El diálogo, se hace difícil con todo el trabajo laboral y el poco tiempo que tenemos día a día, es por esto que para el diálogo se necesita parar y pensar, así lo definen Jordi Nomen. 

Él define la filosofía como un saber que indaga, que no se conforma, que busca la liberta y que lucha contra los prejuicios y los estereotipos, es que ve en la filosofía una repercusión social, pues se necesita de ciudadanos que no sean manipulables, si no una predisposición a la critica y a no aceptar sin más lo que se presenta sin haberlo analizado. 

Por otro lado, Jordi dice que, los ciudadanos deben organizarse, consensuar, ponerse de acuerdo y resolver conflictos. En este sentido la filosofía tiene un potencial enorme, cuando el niño entiende que su mirada de la realidad y del mundo esta incompleta, la complementa con los demás. Es esto un aprendizaje de la diversidad, un aprendizaje de la tolerancia y es lo fundamental para la ciudadanía, y es lo que se busca al formarse filosóficamente. 

Pensar en una sociedad que sea tolerante, exigente con su política, reflexiva, preocupada por llegar a acuerdos y empática para ponerse en el lugar del otro, a pensar en una filosofía de vocación social innegable para construir esa ciudadanía del siglo XXI que todos necesitamos.