Una lesión medular llevó a Fritz a tener que enfrentar una cuadriplejia que en su momento fue diagnosticada como permanente, pero su fe y voluntad lo llevó a vivir la sentencia ¿que no puedo qué?

Es mejicano al cien por ciento, aunque su nombre parece una mezcla de alemán e inglés: Fritz Thomsom. Su historia comienza en una carretera cuando su vehículo es embestido por una camioneta que literalmente volaba por el aire. El accidente es la puerta a un proceso complejo, doloroso pero marcado por la voluntad, el deseo de vivir y no rendirse ante la adversidad.

El dictamen médico, cuadrapléjico, lo único que podía mover su cabeza, aún así se enfrentó con verdadera fe a su nuevo estado. Gracias al apoyo de su familia y del cuerpo médico y de terapistas logró levantarse en sus dos piernas, usar sus brazos y poner fin a su inmovilidad. Hoy va por el mundo contando su historia y compitiendo en la modalidad de triatlón: natación, ciclismo y atletismo. Quizás no llegue a batir promedios internacionales, pero compite y lo hace bastante bien.  Cuando se le ve en la pruebas no se entiende como logra correr con un movimiento muy particular de sus piernas y pies, igual su postura sobre la bicicleta, no será la más elegante pero recorre el trecho, y la natación es una osadía de su parte, cuando tienen que luchar con otros competidores en unas aguas turbulentas y hasta peligrosas, aún así logra llegar y salir airoso.

Más allá de esas pruebas atléticas, es poder decirle a tantas personas en el mundo que los límites están en los temores que inventamos, en la falta de fe en todas sus dimensiones y que la vida, aún con sus tropiezos, es una aventura a la que bien vale la pena apostar nuestros sueños y buenos deseos.

Fritz Thomsom, invitado al programa “El último café”, bajo la conducción de Carlos Cantor, nos comparte su historia, que quizás inspire a nuestros oyentes y lectores para degustar la bendición de existir y la posibilidad de cambiar hasta lo que parece irremediable.

Entrevista completa con Fritz Thomsom.