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Concurso de Literatura del Huila exalta a Docente de UNIMINUTO

Con los textos La Anunciación, Utilidad del Poema, Muerteguadaña, Semilla del Verso y Nido de Poesía, el Comunicador Social y Periodista Eduardo Tovar Murcia y Docente de la Corporación Universitaria Minuto de Dios, UNIMINUTO, en la Rectoría Sur,obtuvo el Segundo Puesto del Concurso Departamental de poesía José Eustasio Rivera 2021.

Su obra, ‘Poiesis’, fue exaltada por el jurado calificador y en la noche del 19 de enero del 2022 presentada en el libro que recoge los mejores trabajos literarios del 2021 y que fue publicado por la Secretaría de Cultura del Huila y lanzado en la Biblioteca Departamental Olegario Rivera en Neiva.

Eduardo Tovar con Jorge Alvarado y Camilo Marroquín.
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Para esta edición del Concurso Departamental de Literatura, el jurado calificador estuvo conformado el escritor caldense Juan Carlos Acevedo y los huilenses Orinzon Perdomo y Susana Vargas.

Y es que aparte de su destacado desempeño como docente e investigador de UNIMINUTO en carreras profesionales de las Ciencias Sociales y Humanas y Ciencias Empresariales, Tovar Murcia ha construido una brillante carrera literaria merecedora de importantes premios y reconocimientos, siendo los más recientes en 2015 primer puesto Concurso departamental de Cuento Humberto Tafur Charry. Cuento: El Inminente Adiós; 2015 Primer puesto Concurso departamental de poesía José Eustasio Rivera. Poemas: El inminente Adiós; 2020 Segundo puesto Concurso departamental de Cuento Humberto Tafur Charry. Cuento: En la Orilla; 2021 Segundo puesto Concurso departamental de poesía José Eustasio Rivera. Poemas: Poiesis.

“La vida se asimila mejor a través de la literatura. Esta es una idea que me ha acompañado siempre. Con ella podemos entender, entre otras cosas, el pensamiento de las personas y aproximarnos a los imaginarios construidos por los sujetos que hacen parte de una cultura determinada. De ahí la importancia que tiene la narrativa para reconocernos en tanto sociedad”, escribió Eduardo Tovar Murcia en ‘Cuentística huilense: apuntes desde la trastienda’ en desarrollo de los talleres que dictó en la capacitación en el marco del concurso departamental ‘Cuántos Cuentos Cuentas’ de un periódico regional y en la conferencia ‘Análisis de la tradición cuentística del Huila’ en el Banco de la República-Agencia Cultural Neiva. 

En un diálogo con el periodista Hugo Mauricio Fernández habló de Los dominios de la mentira, uno de sus libros de cuentos: “Los dominios de la mentira es el título con el que decidí reunir el primer conjunto de mis cuentos escritos entre el 2007 y el 2010. Durante ese tiempo traté de explorar, a partir de la influencia de distintos escritores, -no sé si con algún éxito-, varias maneras de abordar la realidad demarcada en mi imaginación. Dicha realidad ficcional nunca ocurrió, salvo en mi cabeza, primero, y sobre el papel, después. Y de eso se trató todo: de acentuar la idea de que una mentira puede ser también una verdad dicha  con los ojos del arte”.

Sobre ¿Dónde encuentra los temas de inspiración para sus cuentos, en la vida real o en los nidos de su propia imaginación?, el docente Tovar Murcia respondió que “Es una conjunción entre las dos. La realidad es para mí el molde en donde vierto la masa de eventos que ocurren en mi imaginación. Me explico: yo no puedo escribir algo que no pueda ocurrir potencialmente; tengo que basarme en las normas y leyes de la realidad objetiva que nos rige; pero nada de eso ocurre en verdad: todo pasa por mi imaginación que crea potenciales situaciones con personas inexistentes, con la pretensión de plasmar un conflicto humano, acaso existenciales, de carácter universal, que conmuevan y genere preguntas en los lectores.

Perfil: Neiva, 1982. Comunicador Social y Periodista de la Universidad Surcolombiana. Maestría en Literatura, Universidad de los Andes. Ha sido merecedor del primer puesto en el concurso departamental de cuento “Humberto Tafur Charry” (2012),Primer puesto en el Concurso de Cuento de la Universidad Surcolombiana (2007), Tercer puesto en el XVII Concurso Departamental de Minicuento “Rodrigo Díaz Castañeda” en el mismo año. Finalista en el II concurso internacional de Minicuento el Dinosaurio, Cuba, 2008. Ha sido incluido en los libros libro: La tarde está como para contar cuentos, Antología de Minicuento Huilense (2008) y el libro Geografías de la Memoria, Relatos autobiográficos de jóvenes en zona de conflicto (2005). Fue parte durante dos años consecutivos (en el 2008 y el 2009) de las antologías nacionales que el Ministerio de Cultura realiza cada año con los mejores cuentos de la Red Nacional de Talleres Literarios RENATA. Libro de cuentos publicado: Los dominios de la mentira (2011).

Eduardo Tovar Murcia

“Los concursos han posibilitado la formación de un sólido grupo de escritores que hoy por hoy hacen de la Literatura Huilense una realidad en el contexto nacional. Es la intención del Gobierno Departamental fortalecer todas estas iniciativas, mejorar espacios como el Fondo de Autores Huilenses, la participación del Huila en la Feria del Libro y el Concurso de Dramaturgia en homenaje al gran escritor Gustavo Andrade Rivera”, afirma Miguel Darío Polanía, director de la Red de Bibliotecas Públicas del Huila.

EN LA ORILLA

Por: Eduardo Tovar Murcia

Su cuerpo sigue paralizado mientras intenta ver alguna señal de vida bajo las turbias aguas del Magdalena. Luego de unos minutos de larga espera solo percibe el transcurrir de hojas, troncos y basura plástica que se arremolina perezosamente cerca de la orilla. Sigue atento a la corriente de agua pero en ningún momento emerge el bebé. No lo puede creer. Siente un vacío en su estómago. También ganas de vomitar. Una mano en la espalda lo saca de su estupor.

«No está», dice el otro hermano, el del medio. El rumor de las aguas continúa impasible.

Se sienta sobre los talones y enseguida empiezan a llorar en silencio, con hipo. El mayor lo toma por el hombro y lo levanta. Agarra su cara con la mano derecha y la dirige hacia la suya, casi con violencia: «¡Mamá!», exclama como si en ese momento recordara que tiene una. El menor asiente; los ojos rojos. Recuerda la orden que les dio para que cuidaran al bebé y no lo dejaran acercar demasiado a la orilla.

Pero se demoró más la mujer en entrar a casa con el hombre que los niños en continuar el juego de esconderse el uno del otro. Las risas se apagaron cuando echaron en falta al pequeño. Se miraron y comenzaron a preguntar por él; a repartirse la culpa. Al final, el mayor le ordenó al otro que buscara por todas partes, sin entrar a la casa, claro, ya que mamá estaba trabajando «necesitamos lo del diario, no me vayan a molestar», les dijo.

Por su parte, el mayor empezó a caminar por la ribera del río, atento al movimiento de las aguas, pero nada. Luego de una hora se detuvo, miró la corriente, abstraído, con la certeza de que ya no volvería a ver al pequeño. Fue entonces cuando la mano de su otro hermano en la espalda lo devolvió a esa irrevocable realidad.

Regresaron a casa, la mirada en el suelo de tierra, como buscando una respuesta a lo sucedido. La mujer ya se estaba despidiendo del hombre cuando los vio. Buscó en derredor y finalmente preguntó por el pequeño. La respuesta de los niños fue bajar de nuevo la cabeza y apretar los labios y los ojos en una mueca de frustración.

El grito fracturó el ulular del viento sobre los árboles. Los vecinos salieron y todos empezaron a buscar al chiquillo río abajo. Nada. Llegó la policía y empezaron las preguntas sin respuestas. Los niños no supieron qué decir. Su madre los miraba con los ojos bañados en lágrimas, ya sus contornos estaban rojos de tanto llorar. Los puños a la altura de sus caderas.

Decidieron detener la búsqueda una vez llegó la noche. Los vecinos regresaron a sus casas entre murmullos y voces de lamento unos, de esperanzas otros, que la mujer recibió con una media sonrisa en los labios. Buscó a sus dos hijos pero no los encontró hasta cuando entró a la casa. Estaban sentados en la cama, llorando. Iba a decirles algo cuando dos golpes fuertes en la puerta interrumpieron como una pequeña ilusión.

Otro hombre, distinto del de la mañana, está frente a la puerta. La mujer no oculta su decepción, pero le regala una sonrisa forzada. «¿Está libre?», pregunta. Suspira y asiente. Antes de entrar a su cuarto dice a los niños:

«No me vayan a molestar. Tengo que trabajar».

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