La Cuarta Revolución Industrial se caracteriza por el uso de la tecnología, la ciencia y la innovación para mejorar la calidad de vida de las personas. Esto se refiere, por ejemplo, a la inteligencia artificial en robots integrados a fábricas y hogares.

Medellín al ser una ciudad que se caracteriza por tener espacios de innovación donde se crean redes de tecnología para el mundo, fue elegida a principios de este año, como sede de la Cuarta Revolución Industrial por el Foro Económico Mundial, junto con otras 4 ciudades del mundo.

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La Primera Revolución Industrial fue sin duda, una transformación social y económica, que marcó un antes y un después en la vida de las personas, dejando a un lado la mano de obra, para dar paso a las máquinas que desarrollan el mismo trabajo con más velocidad y producción.

La Segunda Revolución Industrial se concentró en la innovación de fuentes de energía como la electricidad y petróleo, también en los sistemas de comunicación como el teléfono y la radio que han sido un gran apoyo para el relacionamiento en tiempo real. En contraste, la Tercera Revolución Industrial reunió la transformación, uso masivo del Internet, y el consumo de energías renovables.

El invitado en La Voz de la U, Federico Liévano, experto en tecnología y candidato a doctor en Gestión de la tecnología en la innovación, explicó qué transformaciones y consecuencias podrá traer la Cuarta Revolución a la vida de las personas y cómo será la transición a un mundo concentrado de tecnología.

No nos debemos asustar cuando un robot remplace a diez personas, la sociedad debe reformularse y pensar en qué se puede enfocar. Hay labores que se van a remplazar y otras que van a surgir, las nuevas generaciones deben replantearse y las universidades generar nuevos programas, mencionó Federico Liévano.

Uno de los temas que más se destacó en la conversación con el invitado, es el papel de las universidades ante los cambios producidos a partir de esta revolución, pues como generadoras de conocimiento, su responsabilidad está en adaptarse a las nuevas necesidades de la sociedad creando, por ejemplo, currículos que sean útiles para que las nuevas generaciones estén capacitadas para enfrentarse a la realidad cambiante.

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