Papa Francisco. Foto: Aciprensa

“Es una noche tenebrosa en la que merodean fieras voraces”, fueron las palabras con las que inició la audiencia general el papa Juan Pablo II el 19 de septiembre de 2001, después del atentando del 11S.

En la audiencia del 12 de septiembre, el hoy papa santo reafirmó  “con vigor que los caminos de la violencia nunca llevan a verdaderas soluciones de los problemas de la humanidad”.

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El terrorismo no distingue fronteras. En diciembre  del año pasado el objetivo fue el mercado navideño de Estrasburgo (Francia), donde un sujeto tras el grito de “Alá es grande”, ocasionó dos muertos, y doce heridos.

Sucedió en Egipto a comienzos de este año cuando un policía falleció al desactivar una bomba cerca de una iglesia cristiana en El Cairo. En Estocolmo cuando un camión robado irrumpió en la principal calle peatonal y causó 4 muertos. En un hotel de Nairobi (Kenia), este año, con un saldo de 20 muertos; y ahora en la Escuela General Santander de Bogotá, con un balance de cerca de una veintena de personas fallecidas. En todos los casos recientes y pasados, los familiares de las víctimas continúan sin recuperarse.

En esa hora de angustia y desconcierto, semejante a la que viven hoy colombianos y kenianos, el papa polaco dijo que “Aún  cuando  parecen  dominar las  tinieblas,  el  creyente  sabe  que el mal  y  la  muerte no  tienen  la  última palabra”.

En esas horas de angustia y desconcierto la iglesia ha condenado los demenciales actos terroristas hechos, llamando al diálogo para zanjar diferencias, denunciando el desbordado gasto en armas, y reconociendo que “También el derecho a la paz es relativo”, como lo expresó el papa Francisco en su viaje de regreso de Ginebra el 21 de junio de 2018. De la misma manera,  “Hoy la paz es una exigencia porque existe el riesgo de una guerra…“, dijo el papa en esa oportunidad ante varios periodistas.

En un momento en que se encuentra congelado el diálogo tendiente a firmar la paz en Colombia con el ELN, es pertinente recordar lo dicho por el papa argentino que ha gobernado la iglesia durante 6 años:

“Y todos los conflictos no se deben resolver como Caín, sino con la negociación, con el diálogo, con la mediación. Por ejemplo, estamos en crisis de mediación. La mediación, que es una figura jurídica valiosa, hoy está en crisis. Crisis de esperanza, crisis de derechos humanos, crisis de mediación, crisis de paz”.  

El 9 de noviembre de 2012, Benedicto XVI expresó ante la Interpol que “la respuesta a la violencia y a la delincuencia no puede ser delegada simplemente a las fuerzas del orden. Derrotar la violencia es una tarea que debe implicar a la sociedad en su conjunto: las familias, los centros educativos, entre ellos la escuela y las entidades religiosas, los medios de comunicación social y todos los ciudadanos”.

El Vaticano, a través de la Secretaría de Estado, envió un telegrama a los colombianos para extender el sentido pésame, en particular a las familias de los fallecidos y a los heridos.

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