El valor de lo aprendido en la calle: la apuesta por certificar la experiencia empírica

La iniciativa busca implementar rutas académicas flexibles que permitan a constructores, cocineros y otros técnicos certificar sus conocimientos sin obligarlos a cursar materias que ya dominan en la práctica.

En el programa radial Renovación Social Sostenible, se abordó una historia central sobre cómo la educación y el trabajo deben ir de la mano. Durante años, miles de colombianos han aprendido oficios como la construcción o la cocina de manera empírica, sin contar con un título que respalde su experiencia. Hoy se busca reconocer esos aprendizajes previos para que cada persona pueda crecer profesionalmente y se dignifique su labor diaria.

Esta propuesta se conecta directamente con la visión educativa que impulsó el padre Rafael García Herreros desde los inicios del barrio Minuto de Dios en Bogotá. En los micrófonos de la emisora, el panelista Hans Schuster recordó que “el padre era un convencido que el eje del desarrollo humano integral era la educación”. Desde las primeras escuelitas hasta la creación del colegio y la universidad, el objetivo siempre ha sido abrir oportunidades reales para la gente.

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Para hacer realidad esta articulación entre el aula y el mundo laboral, la preparación de los docentes resulta fundamental al momento de orientar a los estudiantes. Clara Inés Rincón, representante de la Escuela de Alta Docencia de UNIMINUTO, destacó que “los profesores debemos aprender a valorar la experiencia de la vida real que traen los estudiantes al aula”. Según su perspectiva, la enseñanza no puede quedarse encerrada en la teoría, sino que debe dialogar con las vivencias de cada trabajador.

Clara Inés Rincón, representante de la Escuela de Alta Docencia de UNIMINUTO y Luz Nelly Romero, de la Vicerrectoría Académica de UNIMINUTO

Desde la parte directiva, la meta es ajustar los programas académicos para que respondan a lo que verdaderamente necesita la sociedad y las empresas del país. Luz Nelly Romero, de la Vicerrectoría Académica de UNIMINUTO, afirmó que “reconocer los saberes previos no es regalar títulos, sino validar con rigor el esfuerzo de quienes ya saben trabajar”. La académica explicó que las instituciones deben abrir rutas flexibles para que las personas puedan certificarse sin tener que empezar desde cero.

En este debate sobre la inclusión laboral y el valor del conocimiento práctico, la voz de quienes viven el día a día en los territorios resulta indispensable. Carlos Rondón, profesor aliado de la Universidad de La Salle, ofreció una reflexión corta pero muy contundente al asegurar que “el trabajo enseña lo que los libros a veces no muestran”. Con esta frase sencilla, puso sobre la mesa la importancia de escuchar a los trabajadores que han construido su saber a través de los años.

Hans Schuster, panelista; Néstor Ballesteros, Director UNIMINUTO Radio y Carlos Rondón, profesor aliado de la Universidad de La Salle

Profundizando en su mensaje, Rondón compartió una visión más amplia sobre el impacto personal que genera este tipo de reconocimiento en la vida de una persona. Él manifestó que “cuando a un trabajador le certifican lo que ha hecho toda su vida, no solo cambia su salario o sus oportunidades laborales, sino también la forma en que se mira al espejo y el orgullo con el que le habla a sus hijos sobre su oficio”. Sus palabras resumen el sentido humano de esta iniciativa.

La historia central del programa dejó en claro que herramientas como el Sistema Nacional de Cualificaciones (SNC) y el reconocimiento de aprendizajes previos son pasos clave para el desarrollo del país. Gracias a estos mecanismos, un maestro de obra o una cocinera pueden demostrar formalmente lo que saben hacer bien. La educación deja de ser un privilegio lejano y se convierte en un puente directo hacia el empleo digno y la justicia social.

El legado del padre García Herreros se mantiene vigente cuando se promueven políticas públicas que conectan el estudio con el trabajo de la gente. Es motivador ver cómo desde la academia se sigue trabajando para que en Colombia nadie se quede sin estudiar, sin trabajar y sin servir.

| Nota del editor *

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