Feria de Trabajo Social en Pitalito llevó la formación universitaria al corazón de la comunidad

Estudiantes de Trabajo Social y Educación Infantil transformaron el 25 de abril en una jornada de juego, prevención y acompañamiento para niños, familias e instituciones locales.

Pitalito (Huila), 30 de abril de 2026 – El sábado pasado 25 de abril, la Corporación Universitaria Minuto de Dios, sede Pitalito, abrió sus puertas para convertir el campus en un punto de encuentro entre la academia y la vida cotidiana del municipio. La Feria de Trabajo Social reunió a estudiantes del programa de Trabajo Social y de la Licenciatura en Educación Infantil, quienes presentaron proyectos desarrollados en escenarios reales como INPEC, ICBF, Comisarías de Familia y distintos espacios comunitarios, y los pusieron al servicio de las familias a través de actividades lúdicas, pedagógicas y de orientación.

Desde la mañana, el ambiente fue de participación y diálogo: mesas informativas, talleres prácticos y un consultorio social funcionaron como espacios para escuchar, orientar y entregar herramientas concretas. Los estudiantes diseñaron cada propuesta pensando en la comunidad: no se trató solo de mostrar resultados académicos, sino de ofrecer recursos que las familias pudieran aplicar en su día a día. El mural de los sentimientos y sueños permitió a los niños expresar emociones y deseos; el buzón de lo que quiero botar a la basura se convirtió en un ejercicio simbólico para identificar y soltar aquello que afecta el bienestar; el recetario familiar y los crucigramas invitaron a reflexionar sobre hábitos y valores; el semáforo de mitos, dudas y verdades aclaró conceptos sobre protección infantil; y la frase del día dejó mensajes breves que promovieron respeto y esperanza. En el consultorio social, los dibujos de libre expresión sirvieron como herramienta para la detección temprana de necesidades emocionales y para abrir conversaciones entre niños y cuidadores.

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La respuesta de la comunidad fue inmediata y sincera. Padres y cuidadores valoraron la claridad de la información sobre rutas de atención frente a las violencias y la utilidad práctica de las herramientas entregadas. Una madre que participó en los talleres comentó que la feria le permitió “ver con otros ojos” señales de malestar en los niños y aprender pasos concretos para buscar ayuda; otros asistentes destacaron que las actividades facilitaron conversaciones familiares que antes no se daban. Para los estudiantes, la jornada fue una escuela en sí misma: les permitió afinar habilidades de comunicación, diagnóstico comunitario y diseño de intervenciones pertinentes al contexto local, además de fortalecer su sensibilidad profesional frente a situaciones complejas.

La feria también cumplió un papel institucional importante: visibilizó el trabajo conjunto entre la universidad y entidades como ICBF y las Comisarías de Familia, y abrió canales para articular acciones futuras. La presencia de estas instituciones facilitó la explicación de rutas de atención y la creación de redes de apoyo que pueden acelerar respuestas ante situaciones de riesgo. Docentes y coordinadores de la sede destacaron que este tipo de espacios son esenciales para que la formación universitaria no quede aislada del territorio, sino que se convierta en un actor activo en la construcción de entornos protectores para la niñez.

Más allá de las actividades puntuales, la feria dejó lecciones y compromisos: la necesidad de sistematizar las experiencias para replicarlas en otros barrios, la importancia de mantener mesas de trabajo con actores locales y la urgencia de consolidar estrategias preventivas que involucren a familias, escuelas e instituciones. En ese sentido, UNIMINUTO Pitalito reafirmó su apuesta por una educación con sentido social, que forma profesionales capaces de intervenir con creatividad y responsabilidad en contextos reales y que entiende la universidad como un espacio de servicio y transformación social.

Al cierre de la jornada quedó la sensación de que la academia puede y debe estar al servicio de la comunidad. La feria no solo mostró proyectos y prácticas; puso en evidencia el valor del encuentro humano: niños que dibujaron sus sueños, padres que aprendieron rutas de atención, estudiantes que ganaron confianza para intervenir y organizaciones que estrecharon lazos. Con la sistematización de las actividades y la apertura de nuevas mesas de trabajo, la sede Pitalito proyecta llevar estas iniciativas a otros sectores del municipio, manteniendo vivo el compromiso de acompañar, prevenir y fortalecer el tejido social en torno a la niñez y la familia.

UNIMINUTO Pitalito invita a la comunidad a seguir participando en las próximas jornadas y a sumarse a las mesas de trabajo que se abrirán para dar continuidad a las propuestas surgidas en la feria. La universidad reitera su compromiso de formar profesionales sensibles y de trabajar junto a la comunidad para construir entornos más protectores y solidarios.

| Nota del editor *

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