Foto: Archivo de internet

Pasaron siglos para que países en todos los continentes hicieran consenso a favor de un pacto ambiental. El tratado de París, como primer acuerdo de este tipo, fue ratificado a finales de 2015 y firmado en Nueva York el 22 de abril de 2016, logró que las naciones más industrializadas como las de la Unión Europea, Estados Unidos, China, Rusia, Korea del Norte, entre otras, se unieran contra el cambio climático. Dicho pacto establece acciones para reducir las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera. El acuerdo no tiene carácter legislativo. Consiste en que los 195 países que participan, deben anunciar el porcentaje de emisiones que se comprometen a reducir en un tiempo proyectado.

Después de que Donald Trump ratificara que Estados Unidos, el segundo país más contaminante del mundo, se retira del acuerdo, las reacciones internacionales se vuelcan al ámbito económico y político, incluso por encima del ambiental. La polémica decisión no es para menos, si la población mundial tuviera el nivel de consumo de los estadounidenses se necesitarían cinco planetas tierra para subsistir. Desde la llegada del magnate a la Casa Blanca el planeta no representa un aliado para esa nación. Ahora China, como primer país emisor de partículas nocivas, abandera el pacto.



Desde Latinoamérica una nación lidera la causa

El continente americano presenta el mayor desafío, al tener un país que niega el impacto del hombre en el cambio climático, la región necesita de un liderazgo que tome en serio los efectos del calentamiento global. Hay que voltear la mirada a los países que verdaderamente se comprometieron con los esfuerzos planteados en el pacto. Es el caso de Costa Rica, ubicado al norte de Panamá y Nicaragua, al igual que Colombia, es una de las zonas de mega biodiversidad del mundo.

Aunque Costa Rica tiene una población de menos de cinco millones de habitantes, constantemente está innovando para vivir de una manera más ecológica, con un modelo energético que se amolda a la mitigación y adaptación al cambio climático. Ese país en el 2007 anunció al mundo una ambiciosa meta: alcanzar la neutralidad de emisiones de carbono para el 2021. De hecho desde el 2015, según el Instituto Costarricense de Electricidad, el país centroamericano produce un 99% de su energía con fuentes renovables, destacándose la geotérmica, eólica y solar.

Avances significativos 

El cambio climático es eje transversal en las acciones estratégicas del plan nacional de desarrollo, desde el gobierno se fomentan acciones en procesos de innovación, investigación e implementación tecnológica. La participación ciudadana y de las instituciones es clave para garantizar el bienestar y la competitividad del país. Por tercera vez, Costa Rica alcanzó el primer puesto en el Índice del Planeta Feliz de la New Economics Foundation, convirtiéndolo en el país más feliz y sostenible de la tierra.

Trayectoria de descarbonización propuesta por Costa Rica. Fuente: MINAE 2015.

En UNIMINUTO Radio dialogamos con Bernardo Aguilar, director de la Fundación Neotrópica* una organización privada sin fines de lucro que desde 1985 contribuye al desarrollo sustentable de la Región Neotropical. Aquí la entrevista.

 

Bernardo Aguilar. Foto: Nación.com

¿Usted coincide en que Costa Rica es el país más feliz y verde del mundo?

Eso es el resultado de un indicador, desde esa perspectiva estamos en el primer lugar del mundo, la nota es de un 80% de los puntos que se le asignan a ese indicador. Lo preocupante es que eso muestra lo atrasados que estamos en el mundo. El país, en términos relativos, tiene logros importantes pero yo no diría que debemos vanagloriarnos y pensar que hemos superado todos los retos.

¿Cuáles son las características de una zona mega biodiversa?

Somos países que tenemos mucha diferenciación por efectos de la altitud, al igual que ustedes (Colombia) tienen alturas que les dan ecosistemas andinos, nosotros tenemos en Costa Rica zonas de páramo y en una distancia relativamente pequeña, se puede llegar a zonas que son bosques tropicales lluviosos, bosques tropicales secos, humedales. Es decir, en un espacio relativamente pequeño hay una biodiversidad muy significativa.

¿Por qué Costa Rica tiene una posición destacada en términos ambientales ?

Creo que el proceso histórico que hace que lleguemos a estos reconocimientos tienen que ver precisamente con un periodo de paz, con un periodo de política excepcional en el país después de la revolución de 1948. Entonces, se decide no solamente volver al sistema de gobierno civil, sino también la abolición del ejercito, eso marca la posibilidad de que una buena parte de población tenga acceso a movilidad social mediante la educación.

Hay una serie de diálogos nacionales y con ellos se dan cuenta desde muy temprano (años 60 y 70) del valor de los ecosistemas para el país. A finales de los 80 la coyuntura de la guerra que existió en América Central y el interés real de apoyo internacional a Costa Rica para sus esfuerzos de conservación, nos llevó a una a reformas muy importantes a nivel de la legislación y de desarrollo de la institucionalidad ambiental, seguidos por una incorporación de diferentes sectores sociales.

¿De qué manera los ciudadanos participan en las acciones de conservación?

Le voy a decir tres. Primera, el acceso a la sala constitucional para efectos de reclamar violaciones al derecho al ambiente sano es sumamente abierto y usado. Eso hace que el ciudadano tenga la posibilidad de tener acceso a mecanismos para efectos de reclamación de sus derechos, lo que es importante para que los países alcancen algún grado de sostenibilidad. La segunda, el ciudadano se siente beneficiado, el turismo es el mayor generador de ingresos por exportación, el 85% de los turistas vienen a ver las áreas silvestres protegidas. La tercera tiene que ver con la forma en la que el ciudadano se involucra como participante. Costa Rica tiene uno de los sistemas de gobernanza ambiental participativa más acreditados del mundo en el que la gente participa de las decisiones presupuestales, las diferentes organizaciones pueden cambiar los sistemas tradicionales en donde todas las decisiones se toman desde la capital central y en forma vertical.

¿Cuáles son los mayores logros?

Foto: Fundación Neotrópica

Le voy a decir cuatro. Primero, haber revertido la pérdida de cobertura forestal. Desde 1987 Costa Rica inicia un proceso de forestación. Hay pruebas verificables de recuperación de cobertura vegetal de hasta 53% en el territorio nacional. Segundo, es uno de los pocos países en el mundo que prohibió la minería a cielo abierto. Mediante la ley tiene moratoria de exploración petrolera hasta 2021. Tercero, el desarrollo de una marca país hace que el asunto del ambiente sea de interés social, todo lo que tiene que ver con los ecosistemas es discutido en las campañas políticas. Cuarto, el grado de participación que se le da a los actores de la sociedad civil obliga a que la institucionalidad tenga que responder, rendir cuentas y mejorar.

¿Cómo va el reto de reducir a cero las emisiones de carbono para 2021?

Es un tema que tiene un poco más de controversia, el país todavía no ha resuelto el problema de la ecología urbana y la calidad del aire; especialmente en la zona metropolitana de la capital. Se planteó más como una campaña de mercadeo que como una campaña medible. Yo creo que todavía es un importante simbolismo, no se si lleguemos a cumplir ese reto, sin embargo se trata de que las emisiones sean compensadas mediante los ecosistemas que tenemos, el país genera más de un 95% de su energía mediante fuentes renovables.

¿Cómo puede Costa Rica contribuir a la educación ambiental en la región?

Lo que está haciendo la administración Trump es un verdadero “ecocidio”, más allá de América Central, la misión de Costa Rica es servir como un ejemplo de lo que pueden ser las consecuencias de esas políticas. La cantidad de gases efecto invernadero que genera Estados Unidos nos afecta a todos y todas en el continente, especialmente a los que estamos ubicados en zonas tropicales como Colombia y Costa Rica. Las políticas de la administración Trump en este sentido son criminales, destructivas y absolutamente irresponsables con las generaciones futuras. Podemos ayudar siendo un ejemplo visible y transparente capaz de rendir cuentas. En segundo lugar, mediante la triangulación en forma de cooperación podemos compartir nuestras experiencias positivas y negativas, no sólo con los centroaméricanos sino con todos los latinoamericanos.

Las lecciones de Costa Rica para Colombia

En enero el periodista y docente universitario Lorenzo Morales presentó el informe: ‘La paz y la protección ambiental en Colombia: propuestas para un desarrollo rural sostenible’. En el documento, que surge a partir de un diálogo interamericano entre expertos, se da una perspectiva de los beneficios ambientales consiguientes al acuerdo de paz, así como los riesgos que en materia ambiental se asocian con el fin del conflicto armado. “Que los actores anticipen los riesgos y puedan planear acciones permitirá hacer de la paz una oportunidad para fortalecer la protección ambiental y del desarrollo sostenible”, cita el análisis.

Esta es una oportunidad inédita para anticipar y planear un desarrollo rural sostenible en Colombia, por eso Lorenzo indica que “El acuerdo encierra una doble oportunidad: por un lado, introducir criterios ambientales en la planeación y diseño del nuevo ordenamiento territorial y, por el otro, asegurar que el nuevo ordenamiento que trae la paz—que es también político, social y económico—incluya criterios ambientales. Las zonas donde el conflicto ha sido más intenso coinciden con frecuencia con las que albergan parte importante del patrimonio natural del país”.

* La Fundación Neotrópica trabaja en autogestión y empoderamiento comunal mediante la promoción de sistemas de conservación comunitaria, humedales costeros, planes participativos para áreas de sistemas de producción sostenibles, áreas de economía ecológica y promoción, justicia ambiental desde la perspectiva de recursos hídricos para garantizar el derecho humano al agua de todos sus habitantes.