Francia Márquez, líder afrodescendiente

En esta ocasión los programas El Puente y Voces en Movimiento se unieron para desarrollar un diálogo sobre participación política y ciudadana con el objetivo de visibilizar  la necesidad de ejercer la práctica ciudadana desde el principio de elegir y ser elegidos. Por esta razón, la invitada al programa fue Francia Elena Márquez Mina una líder afrocolombiana, activista y defensora de los derechos humanos en Colombia​​​, una vallecaucana que cuenta su historia y que actualmente es candidata a la cámara de representantes de la comunidad afro.

Francia Márquez es madre cabeza de familia, viene de un territorio ancestral que ha sufrido el conflicto en carne propia y es fiel reflejo de miles de historias de violencia similares que han ocurrido en nuestro país. Ella se caracteriza por su comprometida labor con el pueblo afrodescendiente, en la cual se destacan desafíos de vida, de inclusión y específicamente por el territorio, visto como espacio de vida más allá de un simple medio de riqueza.

Esta labor se evidencia desde 1994, en una situación en la cual se buscaba desviar el río ovejas a la represa salvajina, en este momento Francia aprendió de sus mayores que el río es madre y padre para su comunidad y más que autoridades representa la dignidad de un pueblo y  como lo menciona: “la dignidad no tiene precio”. Fue desde ese instante donde aprendió de aquellas personas que tal vez no saben leer, ni escribir pero que lograr resistir y defender lo que para ellos son principios de vida y dignidad.

Por tal razón, Francia busca rescatar las tradiciones ancestrales que conllevan a conservar su comunidad, teniendo en cuenta que esta se ubica en la represa  salvajina, construida con el objetivo de generar beneficios a la sociedad, sin embargo, este tipo de acciones despojaron a muchos individuos de su territorio debido a la creación de ingenios azucareros que solo benefician a sus dueños y que a la par  afectan a aquellos que continúan habitando esta represa.

La comunidad que se encuentra en la represa salvajina no cuenta con los recursos mínimos necesarios para lograr tener una calidad de vida digna e igualitaria y en ocasiones las acciones encaminadas a su mejoramiento, resultan ser proyectos que se valen de la condición de pobreza para generar más ganancias para sus intereses. Caso tal de multinacionales que ven en la comunidad afro una condición de esclavitud arraigada y que por tanto se valen de estas connotaciones para beneficiar sus bolsillos, logrando comercializar con seres humanos.

Pese a este panorama, se encuentran luchas como la de Francia, la  de sus ancestros y a la vez una apuesta colectiva del pueblo negro, considerado un legado por la libertad, por la dignidad de la vida misma, lo que implica la lucha y defensa del territorio, naturaleza, los derechos como mujeres e integrantes de una sociedad,la lucha contra la discriminación y a la vez la generación de economías, acuerdos y escenarios  que impulsen el reconocimiento de las comunidades.

Por ello, Francia decide postularse como candidata viendo este espacio como un escenario de participación política y de disputa con los de abajo para hacerle frente a la élite que se encuentra manejando  y discrimina a aquellos que son considerados “minorías”. Es así, como se cambian las reglas del juego pues se busca participar en las dinámicas sociales con el fin de luchar por los derechos y la construcción de una vida digna en la que se conserven las prácticas culturales ancestrales que reafirman la etnoeducación como una forma de liberación de la colonialidad estructural que constantemente discrimina a esta comunidad, por lo que este escenario no solo es visto como un espacio de acción legislativa, sino también de trabajo comunitario para un pueblo que no se rinde.

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