Foto: Independiente Santa Fe

Por Laura Benavides

El futbolista es reconocido por su sencillez, fe en Dios y por un carácter fuerte. Así es Róbinson Zapata, más conocido como El héroe, el loco, Peter Zapata o Rufay Zapata, quien deja todo en la cancha en 90 minutos.

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Robinson Zapata nació en Florida, Valle del Cauca, el 30 de septiembre de 1978. Fue un niño con ilusiones, objetivos y metas propuestas que descubrió la pasión por el fútbol jugando con una pelota de trapo, una botella de aceite y hasta una piedra, además su inspiración profesional la marcaron arqueros como Mina Camacho. El deportista tiene un gusto muy peculiar por el estudio de las lenguas, la cual asocia con el fútbol extranjero donde tuvo grandes trayectorias y enseñanzas de vida que lo enriquecen como persona y como jugador.

Zapata es el tercero de cinco hermanos (3 hombres, 2 mujeres) y desde temprana edad adoptó la pasión y el entusiasmo por el fútbol. Creció en un ambiente de amigos con los que jugó su deporte favorito sin preocupaciones y fogosidad de apasionamiento al igual que su padre a quien recuerda mucho por jugar en los equipos obreros del Valle. De esa figura paternal surgió el amor por ámbito futbolero en su familia, pues su hermano mayor actualmente es arquero en el fútbol de torneos pequeños y representaciones de pueblos.

El fútbol lo llevó a conocer nuevos países, nuevas culturas, nuevos campos futbolísticos con diferentes significados de lo que es este gran deporte. “Argentina te enseña cómo jugar el fútbol de una manera diferente” expresa Zapata al referirse a los clubes Independiente, Rosario Central y Belgrano donde fue destacado por la manera en que defendía esa gran portería siendo un crack en el futbol argentino.

El 28 de diciembre de 2006 es una fecha que quedará marcada en la vida de este arquero, al saber la muerte de su madre, promotora de sus logros, amiga incondicional y persona a quien más amaba y admiraba en este mundo. Para el jugador fue un gran golpe que estuvo recompensado con la llegada, en esa misma fecha, pero un año después (2007), de su hija Bianca Zapata, niña que fue enviada por Dios, según él, con el propósito de recordarle ese gran ser que fue su madre y en donde ve plasmado el carácter, amor, ternura y esa gran fortaleza que la caracterizaba.

Rufay Zapata ha jugado dos Champions league, una Europa league, una Copa América con la selección Colombia y la Copa Hiroshima con Independiente Santa fe, su actual club, donde su nombre es reconocido como El gran héroe de la Copa Sudamericana, quien obtuvo este triunfo en el año 2015. Como persona Robinson dedica sus éxitos y logros a su madre, quien fue la que fomentó e impulsó a su hijo a pesar de las adversidades que la vida traía consigo en este medio deportivo.