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“El tonto coronavirus nos quiere separar”

Una niña de 6 años da ánimo a su tía y al resto de su familia a través de un teléfono. En tiempos de pandemia, los niños reflexionan de manera más afectiva sobre lo que están viviendo.

Para muchos el aislamiento obligatorio ha sido una tarea difícil, y no es para menos cuando estamos acostumbrados a no parar durante el día y realizar muchas actividades, y es que en estos momentos hasta se extraña el tiempo que gastábamos en trancones para llegar a casa, sin duda, el mundo y su ajetreo hacen falta.

Los adultos pensamos en cosas aburridas, cosas de adultos, ¿pero qué piensan los niños sobre este momento que también viven? Escribo este texto para que conozcan la respuesta de Isabella.

Son las 5:30 de la tarde, ya está oscureciendo y hace mucho frío, pero igual salgo a verla, a intentar abrazarla y llenarla de amor. Pero todo se limita a una emotiva conversación a través de una ventana de 10×10 cm. Me duele, se me arruga el corazón al saber que el abrazo será después porque no es prudente ahora. Así que me limito a contemplarla con distancia al tiempo que su mamá le dice:

– No saques las manos, sé que quieres acariciar a tu tía pero no se debe.

Enojada, la niña responde:

¡Tonto coronavirus! ¿por qué tenía que llegar a hacer daño y a matar a mucha gente?.

Yo le respondo:

No te preocupes, pronto haremos lo que hacíamos antes.

Ella enojada me replica:

Tía, quiero salir, te quiero abrazar, los extraño a todos.

Le insisto en que por ahora no podemos reunirnos, pero que si nos cuidamos mucho, más adelante lo haremos.

Como la mayoría de niños de 6 años, ella no se cansa de repetir lo que quiere, así que le pregunto qué quisiera hacer, y me responde:

-Quiero ir al colegio para no hacer tareas por el computador, quiero ir al parque y jugar con mi hermanito, quiero ir a la casa y ver a mi papá y a mis abuelos, es que los extraño a todos, pero parece que este tonto coronavirus nos quiere separar, estoy cansada.

No lo puedo resistir, y mi rostro se llena de lágrimas, pero ella fija su mirada y me dice:

No llores, no te pongas triste, yo los amo y no dejaré que nada en el mundo nos separe.

Acto seguido saca una de sus pequeñas manos por esa estrecha ventana, me seca el rostro y con serenidad agrega:

Ni siquiera el coronavirus nos va a separar, te lo prometo.

Yo sonrío y me despido, ella solo atina a decir: “te amo tía”.

Son las 5:50, llego a casa, y la mamá de Isabella me escribe que es mejor evitar las visitas con la niña. Su decisión me toma por sorpresa, pero la respeto, no quiero ponerla en riesgo, solo quiero que esté bien.

Pasan los días y me muero de ganas de verle nuevamente, pero no puedo. Isabella nos llama al teléfono de la casa todos los días, pregunta cómo estamos y con lista en mano todos pasan a saludarla.

Seguimos en aislamiento y triste llama para contarme que odia todo lo que ocurre, que por culpa del coronavirus no pudo estar en el cumpleaños de su papá, ni en el de su hermanito Liam que cumplió dos años, pero por videollamada les cantó ese día.

Es raro lo que siento, porque aún cuando yo la veo tan pequeña e indefensa, siempre tiene las palabras correctas para el momento justo.

-Tía, los amo, pero se que no nos podemos ver porque nos tenemos que cuidar del virus, no quiero que les pase nada malo a ustedes, no salgan de la casa y protéjanse mucho.

Sin duda alguna esta pandemia puede sacar las emociones más profundas de las personas de todas las edades, creo que esta situación nos ha enseñado a valorar lo que teníamos, y no hablo de lo material, hablo de los momentos.

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