Al terminar la II Guerra Mundial el planeta inició un nuevo periodo de incertidumbres y caos que oscilaron entre la ambición del capitalismo renovado, y los mensajes de amor y paz en el que los bienes materiales importaban poco y la idea del amor libre surgiría una década después con el movimiento hippie, que nació en Estados Unidos.

Igual, un tanto rezagado de las iniciativas mundiales, América Latina bullía en sueños de libertad que contrastaban con las dictaduras que apabullaban las botas militares y su expresión dictatorial.

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Un recorrido radial para la gesta libertadora.

Al frente, el existencialismo de Jean Paul Sartre y el feminismo de Simone de Beauvoir, que aportaban en la multiplicidad de miradas en la que algunos insistían bajo la denuncia por la equidad, el equilibrio social, el mismo que pugnaba en contravía de personajes como Alfredo Stroessner, quien dominó a Paraguay entre los años 54 y 89, mientras en Brasil la bota militar descendía y ascendía, sumando a situaciones no muy ajenas en Uruguay, Chile, Argentina, Venezuela y Centroamérica.

En la América del Centro, Fidel, el Ché y sus copartidarios abrían puertas de ilusión venciendo al dictador Batista.

Colombia, a su vez, intentaba superar las desigualdades sociales que impulsaba la violencia que incrementó el llamado Bogotazo de 1948, y la breve aparición de Gustavo Rojas Pinilla, en verdad un lapso concedido entre conservadores y liberales a finales de los años 50 del siglo pasado.

Todo entonces era tan elemental como complejo en sentidos distintos a los de hoy.

Bogotá, en 1964, contaba con una población calculada en un millón 700 mil personas, según cifras oficiales. En la calle pululaba la pobreza y se conocían los niños habitantes de calle, llamados “gamines”.

Todo era distinto. Más frágil. Y tal vez, también, en la simpleza, mucho más profundo.

Con una naciente gana de vivir en el pensamiento creativo y el análisis de un mundo distante que nos llenaba de imágenes, y cuestionamientos, no siempre, como nunca, como ahora, con respuestas.  

En el entorno cultural de la época sobresalían algunos pensadores: los inquietos, y entre ellos los amantes del cine, como Francisco Norden y su esposa Isadora Jaramillo, quien en aquel tiempo al estilo de las mujeres casadas llevaban el apellido de esposo antecedido del posesivo de… De Norden, para el caso.

Ellos motivaron el interés de Carlos Albán Holguín, de filiación conservadora, quien ocupó la alcaldía de Bogotá entre 1970 y 1973, e inauguraron la primera Cinemateca de Bogotá en 1971.

Al principio funcionó en los altos del Planetario Distrital. Hasta 1976 cuando se trasladó al barrio Las Nieves, en la carrera 7 entre calle 22 y 23, en un espacio habilitado por el arquitecto javeriano, Jacques Mosseri, de descendencia judía, en un espacio inmediato al entonces llamado Teatro Colombia, hoy conocido como Jorge Eliécer Gaitán.

En la Cinemateca se pudo disfrutar del mejor cine. De las películas de los directores del mundo que el cine comercial no tenía en cuenta: Ingmar Bergman, por ejemplo; el sueco que confrontó el alma de muchos con películas como Cara a Cara, entre muchas más.

A ello sumó el cine clásico francés, el expresionismo alemán, la edad de oro y las mejores películas nacionales, incluida la producción de Carlos Mayolo, que fue acompañada de las Crónicas de Cine, de Hernando Valencia Goelkel y la revista Ojo al Cine, entre tanto de una época que ahora finaliza para dar inicio a un nuevo ciclo.

Sobre el tema, UNIMINUTO Radio conversó con la periodista, Gloria Helena Rey Rodríguez.

(La grabación se adelantó vía telefónica, en un sector distante de la población de Fusagasugá, lo que explica el sonido con deficiencias de nitidez, sobre el cual sobresalen las sensaciones que importan para el caso)

Cinemateca de Bogotá en la carrera 3 con calle 19, inaugurada el 14 de junio. Foto: www.bogota.gov.co
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Un adiós a la vieja Cinemateca de Bogotá y el contexto mundial en el que surgió, con un saludo a la nueva experiencia audiovisual porque el cine, el buen cine, siempre ha de motivar opciones de pensamiento crítico.
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